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Nuestra dependencia por los combustibles fósiles nos está matando cada vez menos lentamente


La psicología humana (firmemente esculpida por millones de años de selección natural) da un importancia capital a los peligros inmediatos, mientras que no estamos preparados evolutivamente para identificar aquellas causas que produzcan daños retardados, aún cuando  al final puedan acabar estos últimos siendo mucho más letales. Y esta forma de pensar tan selectiva, grabada casi en piedra en nuestros genes, aunque nos permitió sobrevivir en nuestra sabana ancestral, puede que nos lleve al desastre más absoluto y quizás a la extinción en el hipercomplejo mundo del siglo XXI.

Estamos evolutivamente programados para tener miedo y hasta encerrarnos en casa a cal y canto si escuchamos por la radio que un león se ha escapado del zoológico que dista 5 km de nuestra residencia o cancelar nuestro próximo viaje en avión si las noticias informan de un desastre aéreo acaecido ayer en Indonesia o en la Patagonia. Sin embargo, minimizamos (cuando no descartamos directamente) las conclusiones que los investigadores extraen al analizar los datos y las cifras que recogen de la Naturaleza o de nuestra compleja sociedad, aún cuando se nos esté indicando que tenemos una probabilidad docenas, cientos o miles de veces mayor de morir por esas causas silenciosas que por el ataque de una serpiente o de un tiburón, algo que aterra a millones de seres humanos.

Una docena de investigadores pertenecientes a diversas universidades estadounidenses han analizado millones de datos provenientes de la Agencia de Protección Ambiental de EEUU acerca de las fuentes de contaminación en todo el país, incluida su ubicación y la cantidad de contaminación que emiten, para  determinar hacia dónde viaja la contaminación y cómo afecta  a la salud humana.

Los resultados indican que, por supuesto, casi cualquier actividad humana genera contaminantes que afectan a la salud. Pero los datos recogidos muestran que 61.000 de la 100.000 muertes que se producen anualmente en los EEUU atribuibles a la acción humana son debidas directamente a la quema desaforada de todo tipo de combustibles tal y como resume la siguiente figura.

Por ello es evidente de que si no queremos seguir muriendo (en cantidades cada vez mayores) asfixiados por esas letales partículas que se emiten en la quema de cualquier combustible fósil debemos cambiar el paradigma sobre el que se asienta nuestra economía y nuestra actual forma de vida.

Además, tal y como demuestra otro estudio recientemente publicado, resulta que los argumentos de los partidarios de los combustibles fósiles y la energía nuclear, así como de algunos economistas, que llevan rechazando una transición a las energías renovables a gran escala porque supuestamente sería algo demasiado costoso (y casi inasumible) para la economía mundial se basaban en un estudio publicado en 2014 que utilizaba datos de las renovables de hasta 30 años de antigüedad (cuando muchas de esas tecnologías estaban en mantillas),  un estudio que ha sido publicitado en los últimos años y hasta la actualidad (de manera más que maliciosa) una y otra vez para perpetuar esa idea errónea.

Los autores analizan en su actual estudio los datos a la luz de las tecnologías renovables desarrolladas en el último decenio, llegando a la conclusión de que una transición rápida para cubrir casi la totalidad de la demanda energética mundial es posible y que ello dinamizaría la economía global. Y yo añado de paso, con la nada despreciable ventaja adicional de que millones de personas en todo el mundo dejarían de morir a causa de la contaminación atmosférica. Ahora solo falta que nuestros gobernantes dejen de pensar como simples primates de sabana.

P.D.

Y de regalo un video para la reflexión.

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  1. JR
    23 julio, 2020 a las 8:08

    No quiero que se tome esto como algun tipo de comentario que refrende la muerte de personas, pero estamos dejando de lado el PRINCIPAL problema de la especie humana frente a su continuidad, al menos como especie dominante, y nuestra civilizacion tecnologica.
    Que hacemos con la superpoblacion?
    A fin de cuentas somos un sistema cerrrado con recursos limitados. No solo de combustibles fosiles.

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  2. 23 julio, 2020 a las 9:39

    Me parece bien tener en cuenta en la ecuación la incógnita de la superpoblación.

    Sin embargo te equivocas al decir que

    “A fin de cuentas somos un sistema cerrrado con recursos limitados.”

    La Tierra no es un sistema cerrado, recibe ingentes cantidades de energía solar que a efectos prácticos humanos es infinita. El Sol además también es responsable (por la geofísica atmosférica y marina) de energías como la mareomotriz o la eólica también inagotables en la práctica. Entonces, por el lado energético estamos cubiertos varios miles de millones de años.

    Además hay que tener en cuenta que, dejando de lado todos los materiales de origen animal o vegetal que son también dependientes del Sol y por tanto renovables, las principales materias primas como los metales tienen también una duración infinita ya que los átomos no se “gastan”, siempre y cuando se reciclen adecuadamente. Eso sin contar con los átomos del resto del sistema solar.

    En la actualidad tenemos ya muchas tecnologías o estamos muy cerca de tener otras que permitirían que los humanos desarrollaran una Civilización de Kardashov de tipo I totalmente renovable. Y no es descartable que en unos pocos cientos de años llegáramos al tipo II sin problemas, puesto que los retos de transporte interplanetario no son insalvables. El tipo III depende de la existencia de algún principio de la Física (por ahora desconocido y que quizás no exista) que permita acortar los tiempos de viaje siderales.

    Por supuesto todo ello implica una planificación a nivel global y acabar con el sistema actual consistente en que el primero que llega a un lugar virgen lo expolia hasta agotarlo y contaminarlo completamente.

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  3. 23 julio, 2020 a las 11:53

    Por supuesto todo ello implica una planificación a nivel global y acabar con el sistema actual consistente en que el primero que llega a un lugar virgen lo expolia hasta agotarlo y contaminarlo completamente.

    Lo que nos lleva a la necesidad perentoria de introducir cambios importantes en lo tocante a un relato económico y social caduco y perverso que nos va a llevar al desastre si no se hace nada por remediarlo.

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  4. Alberto
    25 julio, 2020 a las 5:54

    El problema de las fuentes de energía y las materias primas es fácil de solucionar, mediante las energías renovables y el reciclado. Lo que no es nada fácil de solucionar es el daño medioambiental que las actividades humanas producen, que persistirá durante miles de años aun después de que estas actividades hayan cesado.

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  5. 27 julio, 2020 a las 9:10

    Todo, incluso el daño medioambiental es algo sobre lo que se puede actuar. Para hacerlo y cambiar la dirección y la velocidad con la que nuestra especie se encamina al desastre, es necesario introducir importantes cambios en el paradigma sobre el que se ha construido el telón de fondo de todas nuestras actividades: el capitalismo de libre mercado.

    Esto es inevitable, puesto que ya está claro que el mito de los recursos inagotables y la espiral de crecimiento continuo son imposibles lógicos. Ergo es necesario transmitir con claridad algunas ideas muy innovadoras para nuestras sociedades e imprescindibles para cambiar el orden de cosas que nos ha llevado hasta la vecindad del desastre: La igualdad de derechos y la igualdad de responsabilidades de todos y para con todos.

    Salir de esta y tener un futuro mejor es una empresa inevitablemente colectiva y nadie se podrá comprar la salvación para él solo.

    Y si no se toma en consideración esta premisa básica, estoy convencido de que ya podemos ir sacando billete para irnos a la porra.

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  6. Eduardo Baldú
    27 julio, 2020 a las 23:40

    Cierto, Doc. El problema es que tenemos demasiados tontos del culo que siguen emperrados en mantener los paradigmas del capitalismo, y eso es simplemente suicida. Son un peso muerto.

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  7. Alberto
    28 julio, 2020 a las 20:51

    Doc, sin el capitalismo no tendríamos el problema de la superpoblación y todas sus consecuencias, porque no hubiéramos llegado al nivel de desarrollo actual que ha permitido esa superpoblación y el elevado nivel de vida que tiene buena parte de esa población. Desde luego si acabamos con el capitalismo se acaba el problema, porque en poco tiempo retrocederíamos a la edad media. Todos los intentos que ha habido hasta ahora de buscar una alternativa han sido infructuosos, y nadie piensa ahora realmente en una alternativa nueva, sólo en resucitar experimentos fracasados múltiples veces. Tampoco sería posible buscar ninguna alternativa a nivel global, que es lo necesario ya que los problemas son globales, porque no hay un gobierno global ni apenas coordinación entre los gobiernos nacionales. Y la mayor parte de la población mundial no quiere ni oir hablar de renunciar al capitalismo porque gracias a él están consiguiendo salir de la miseria. Renunciar al capitalismo es algo que sólo nos podemos plantear en Europa, donde ya tenemos un nivel de vida muy elevado y no nos planteamos que lo podemos perder en un pis pas.

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  8. 29 julio, 2020 a las 9:59

    “sin el capitalismo no tendríamos el problema de la superpoblación”

    Pues a mí no me salen las cuentas, veamos.

    1.- China lleva dentro del sistema capitalista unas pocas décadas y “ha estabilizado” su población con el programa hijo único desde 1979 cuando los dirigentes comunistas vieron que si no se paraba el crecimiento demográfico el país rebosaría de humanos.

    2.- India hasta la colonización británica tampoco estaba dentro del sistema capitalista y ya era entonces una de las naciones más pobladas.

    3.- Los países que en este último siglo han aumentado más su población han sido curiosamente los más depauperados del Tercer Mundo, es decir que hay una correlación evidente entre un peor sistema económico ligado a la más pura supervivencia casi medieval, más hambrunas y más guerras y un aumento explosivo de la población. Algo que todavía sigue siendo cierto.

    Es más, los países considerados capitalistas de pro: Norteamérica, Europa Occidental, Japón, etc tienen tasas de natalidad ridículas, con crecimientos demográficos nulos o incluso negativos salvo por la emigración.

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  9. Eduardo Baldú
    30 julio, 2020 a las 0:37

    Que el modelo capitalista requiere un modelo social en el que exista un crecimiento positivo de la población es una cosa, que la desaparición del modelo capitalista implique la desaparición del crecimiento de la población otra muy distinta.
    En este momento se dan dos circunstancias que, aunque coincidentes no implican causalidad. La necesidad de cambiar el modelo económico productivo y la necesidad de reducir la población. Reducir la población implicaría el cambio de los paradigmas capitalistas, pero dado que eso es también necesario en la situación actual, son dos objetivos necesarios independientemente.
    Cambiar el modelo económico productivo no implica que la población vaya a dejar de crecer. Ese es un problema que hay que afrontar de forma independiente.

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  10. Alberto
    30 julio, 2020 a las 6:34

    El sistema capitalista es GLOBAL, no está en unos países y en otros no. La economía está globalizada. Los países comunistas, pese a sus diferencias, estaban integrados en una economía global y tenían relaciones económicas con los países occidentales mucho más estrechas de lo que se puede pensar a primera vista. China tiene relaciones económicas estrechas con Occidente desde la Edad Antigua. Por no hablar de la India, que fue colonia británica y abastecía a las fábricas textiles del Reino Unido con su algodón ya en el siglo XIX. Cualquier país africano también está inmerso en la economía global, su economía depende en gran medida de cómo fluctúan los mercados de materias primas y alimentos, que dependen de lo que pasa en los países ricos; así como de las inversiones que especialmente China hace en los países africanos.
    El hecho es que el crecimiento exponencial de la población MUNDIAL (no tiene mucho sentido mirarlo a nivel de Estados) se ha dado a partir del gran crecimiento económico experimentado a partir del inicio del capitalismo allá por los inicios del siglo XIX. Y los países que ahora tienen baja natalidad lo han hecho gracias a la transición demográfica que sólo viene cuando se culmina ese proceso.

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  11. 30 julio, 2020 a las 12:38

    Desde luego si acabamos con el capitalismo se acaba el problema, porque en poco tiempo retrocederíamos a la edad media.

    Saludos.

    No hablamos de revoluciones al estilo de siglos anteriores. Ha corrido mucha agua bajo el puente y algo hemos aprendido desde entonces (ojo, que yo todavía tengo guardado el “manual de cocina del anarquista” en un cajón por si llega el día en que pueda usarlo).

    De lo que hablamos es de algo que resulta claramente necesario para nuestra supervivencia. No se trata de destruir sino de introducir las reformas inevitables para salir de esta, y cuya asunción y aplicación son responsabilidades tanto individuales como colectivas, y de modo colectivo se han de poner en marcha o no funcionarán. Son cambios importantes en un paradigma que ya no da respuestas adecuadas, y mucho más potentes y mucho más profundos que salir a la calle a agitar banderas.

    Hablamos de que nos compete la elección de perseverar en el mismo rumbo de colisión con el desastre o de convertirnos en una sociedad nueva, en un tiempo nuevo. ¿Que quedará de lo que reconocemos como señales distintivas del capitalismo tal y como lo conocemos?. Pues no lo se, francamente, pero lo que parece claro es que el feroz individualismo, la simple acumulación de bienes como signo de identidad y otras cosas, seguramente se modificarán por la simple fuerza de los acontecimientos venideros.

    …O nos iremos a la porra.

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