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Delfines y humanos a la búsqueda de civilizaciones alienígenas


Los humanos llevamos cientos de miles (o quizás uno o dos millones) de años comunicándonos entre nosotros en alguno de los miles de idiomas que han sido inventados a lo largo de nuestra ya un poco larga historia evolutiva. Sin embargo, ¿seríamos capaces de saber que una especie extraterrestre distante a millones de años luz de la Tierra está emitiendo un mensaje?

Además de la vocalización, los humanos hemos inventado diversos tipos de transmisión de información, primero la escritura y muchísimo más recientemente hemos utilizado distintos tipos de ondas (lumínicas, sónicas, etc.) para enviar y/o recibir mensajes a lugares remotos. Así, en la actualidad somos capaces de comunicarnos con las sondas Voyager , lanzadas a finales de los años 70 del siglo pasado y que en la actualidad se encuentran en el espacio interestelar  a una distancia de alrededor de 19.000 millones de kilómetros de nuestro Sol, mediante un emisor/receptor de radio en la banda S cuyas ondas tardan unas 20 horas en completar el trayecto entre la sonda y la Tierra.

Sin embargo, quizás uno de los retos más interesantes que tiene pendientes la Ciencia es la de responder a la pregunta de si somos la única especie inteligente del Universo o si por el contrario existen otras pocas, muchas o una infinidad de especies inteligentes poblando el casi infinito Cosmos en el que ese pálido punto azul en el que vivimos forma una más que infinitesimal parte.

Pero para ello tendremos que enfrentarnos a la titánica tarea de buscar primero, e identificar después de manera inequívoca que los alienígenas se comunican (aunque sea entre ellos) en algún tipo de lenguaje.

Y aunque pueda parecer increíble, para esta magna misión hemos encontrado unos inesperados aliados, los delfines tal y como se muestra en el siguiente video.

 

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  1. Doc
    26 julio, 2020 a las 23:32

    …Sin embargo, quizás uno de los retos más interesantes que tiene pendientes la Ciencia es la de responder a la pregunta de si somos la única especie inteligente del Universo o si por el contrario existen otras pocas, muchas o una infinidad de especies inteligentes…

    Saludos.

    Básicamente la Tierra no tiene nada de extraordinario. Vivimos en un planeta rocoso normal que gira en torno a una estrella normal, localizado en una galaxia típica espiral. Carl Sagan, sugería que si la vida se ha podido desarrollar en nuestro planeta, entonces probablemente esta deba de ser común en el universo. Hoy en día sabemos que, efectivamente, solo en nuestra galaxia existen miles de millones de planetas rocosos orbitando estrellas similares al Sol lo que, en principio, puede apoyar la idea de que pueda haber vida en otros lugares.

    Sin embargo, también se debe tener en consideración la hipótesis de la “tierra rara”: Rare Earth, publicada por Peter Ward y Donald E. Brownlee en el año 2000. En él se argumenta que la aparición de la vida inteligente en la Tierra pudo depender de una serie de casualidades, tanto astronómicas como geológicas, difíciles de repetir.

    Ni nuestro sistema solar es tan común como puede parecer, ni nuestro planeta tampoco. Nuestro Sistema Solar está formado por cuatro planetas interiores, todos ellos rocosos, y cuatro externos, bolas gigantes de gas rodeadas de anillos. Entre medias se encuentra un cinturón de asteroides.

    Esta configuración es rara, puesto que la mayor parte de los miles de sistemas planetarios observados hasta la fecha cuentan con planetas de tamaños similares entre ellos, con radios superiores al de la Tierra pero inferiores al de los gigantes gaseosos. Estos planetas suelen estar en órbitas mucho más cercanas al Sol que lo que están Júpiter y sus compañeros.

    De hecho, la mayor parte de los exoplanetas se encuentran en órbitas más cercanas a su estrella que la de Mercurio, nuestro planeta más interior. Solo un 10% de los sistemas planetarios observados hasta la fecha tienen planetas tan grandes como Júpiter y Saturno, y en menos de un 2% de los casos estos planetas se encuentran en órbitas estables alejadas de la estrella como en el nuestro.

    La Tierra tiene otra característica que la hace especial, la Luna. Es excepcionalmente grande para el tamaño de la Tierra. El impacto de Theia, que creó la Luna y nos dió nuestra velocidad de rotación que reduce las variaciones de temperatura entre el día y la noche y hace viable la fotosíntesis, esencial para la vida en el planeta, también pudo inclinar el eje de rotación terrestre dándonos las estaciones, a lo que se une que la misma presencia de la Luna hace que esta inclinación no varíe apenas a lo largo del tiempo. Sin ella, es probable que se produjeran variaciones bruscas en la misma, dando lugar a cambios repentinos en el clima, tal como sucede en Marte, lo que podría haber acabado con la vida.

    Por otro lado, el choque con Theia pudo calentar la Tierra y permitido a nuestro planeta tener un campo magnético que es, con mucho, el más potente entre los planetas rocosos del Sistema Solar, protegiendo la vida de los efectos dañinos de esta radiación.

    Todo esto son solo ideas para la discusión, por supuesto, pero muchas de las características de la Tierra, no han sido observadas en otros lugares, lo que puede servir como argumento para quienes quieran pensar que somos una rareza.

    De momento, no tenemos ninguna certeza de que existan otras civilizaciones al alcance de nuestros instrumentos. Tal vez no quieran contestar, tal vez sea que somos los primeros en alcanzar este estado de inteligencia y no haya nadie que nos pueda contestar aún. O bien que hayamos llegado tarde y hace tiempo que nadie esté cerca de nosotros por haber desaparecido ya.

    Creo que aún no tenemos suficiente información para poder decantarnos por ninguna opción concreta. Aunque si tengo que decir la verdad, yo soy de los que daría algo verdaderamente valioso por saberlo.

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  2. Pedro
    27 julio, 2020 a las 19:54

    Hola Doc.

    “Sin embargo, también se debe tener en consideración la hipótesis de la “tierra rara”: Rare Earth, publicada por Peter Ward y Donald E. Brownlee en el año 2000. En él se argumenta que la aparición de la vida inteligente en la Tierra pudo depender de una serie de casualidades, tanto astronómicas como geológicas, difíciles de repetir.”

    No sé, pero eso de la “tierra rara” me suena a creacionismo “científico” puro y duro. Usa los mismos argumentos que los creacionistas usan para defender el origen “divino” de la vida.

    No tiene en cuenta la cantidad de galaxias que existen. Aparentemente, sólo considera la existencia de una galaxia (y parece no tener en cuenta su tamaño, todo sea dicho de paso).

    Saludos

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  3. Doc
    27 julio, 2020 a las 21:27

    Saludos.

    No sé, pero eso de la “tierra rara” me suena a creacionismo “científico” puro y duro. Usa los mismos argumentos que los creacionistas usan para defender el origen “divino” de la vida.

    ¿Donde “te suena” a ti que yo haya mencionado a ninguno de los 2700 dioses o a alguna de las 4200 religiones actualmente vigentes?. A mi, en cambio, me suena a que tu argumentación, basada en un “me suena”, no es lo bastante consistente como para cuestionar por simple reverberación lo que acabo de exponer.

    No tiene en cuenta la cantidad de galaxias que existen. Aparentemente, sólo considera la existencia de una galaxia (y parece no tener en cuenta su tamaño, todo sea dicho de paso)..

    Entonces te resultará sencillo demostrar que el universo está plagado de planetas rocosos que poseen una luna del tamaño de la nuestra, situados en la franja de distancia a su estrella donde es posible la existencia de vida, que posean océanos. Con una elevada velocidad de rotación y con un campo magnético potente que los proteja como el nuestro. Por ejemplo.

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  4. Eduardo Baldú
    28 julio, 2020 a las 0:56

    Doc, a los argumentos que expones añado que, aunque la vida básica pueda ser muy abundante (cosa que aún no hemos confirmado), lo cierto es que no tenemos ninguna prueba que la vida inteligente (capaz de desarrollar una tecnología) también lo sea. De hecho en la Tierra, la aparición de una especie capaz de desarrollar una tecnología avanzada apareció muy recientemente (En comparación con la aparición de la vida básica), y el desarrollo de esa tecnología hasta alcanzar la capacidad de darse a conocer y poder, al menos en teoría, “escuchar” a otras civilizaciones de la galaxia, es sumamente reciente.
    Por otra parte, en este mismo foro se ha planteado que la posibilidad de supervivencia de nuestra sociedad tecnológica está seriamente amenazada (Algunos no ven posibilidad alguna de supervivencia). Las próximas décadas nos confirmarán si somos capaces de superar o no los condicionantes que nos empujan a la autodestrucción. Pero si esa situación es general en las sociedades tecnológicas, hemos de suponer que debe haber muy pocas que superen este cuello de botella, y por tanto el número de sociedades tecnológicamente avanzadas debe ser muy limitado (quizás solo una por cada mil galaxias).
    Hay otra cuestión que casi nunca se tiene en cuenta. Con frecuencia escucho la afirmación que dice que, si el universo tiene 13700 millones de años, debe haber muchas civilizaciones mucho más avanzadas que nosotros. Pero eso no tiene por qué ser cierto. Si las primeras estrella aparecieron hace 13500 millones de años, debemos tener en cuenta que hasta que varias generaciones de estrellas masivas, tras su paso por la etapa de supernovas, hubieran enriquecido el espacio con los elementos generados en sus explosiones, no habría suficiente grado de metalicidad (otros elementos al margen del Hidrógeno y el Helio) en las galaxias para formar planetas rocosos y los elementos necesarios para la vida. Por tanto la aparición de la vida debió ser bastante más tarde, quizás no tan alejado de la fecha de la aparición del nuestro sistema solar.
    En el supuesto antes expuesto (una civilización tecnológica avanzada por cada mil galaxias) no significa que estemos hablando de pocas civilizaciones. De hecho estaríamos hablando de unas 2.000.000.000 de civilizaciones en el universo. Aunque encontrar una señal de alguna de ellas seguiría siendo como encontrar una aguja en un pajar. Consideremos que si existe una civilización avanzada en el otro extremo de nuestra galaxia, la condición necesaria para detectarla es que haya estado emitiendo señales hace 100.000 años (El tiempo necesario para que nos llegue hoy su señal). Si estuvo emitiendo hace 110.000 años y luego desapareció, no podremos detectarla, y si solo hace 90.000 años que puso en marcha sus emisiones, tampoco (Aún no nos ha llegado su señal). Ahora eso mismo aplicarlo a supuestas civilizaciones que se encuentren a millones y millones de años luz. La probabilidad de coincidencia temporal que nos permita la detección es irrisoria. Que todo ello nos haga suponer que sí existen otras civilizaciones tecnológicamente avanzadas (O que hayan existido y ya desaparecido), me parece muy bien, pero no olvidemos que eso no es más que una hipótesis (Ya que no existe prueba alguna de su veracidad). Así que la crítica de Pedro acusando a Doc de creacionismo, me parece totalmente fuera de lugar. Pedro puede creer lo que quiera, pero no deja de ser una creencia, al menos hasta que se pueda aportar alguna prueba que confirme la existencia de, al menos, una civilización extraterrestre con capacidad tecnológica.

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  5. Erik
    28 julio, 2020 a las 11:39

    Doc, hay algo que no has tenido en cuenta y es el sesgo en la detección de exoplanetas. No se han encontrado sistemas planetarios parecidos al nuestro porque, simplemente, es imposible detectarlos con los sistemas de detección actuales. Se han detectado muchísimos sistemas en los que los planetas están en órbitas muy cercanas a sus estrellas simplemente porque el sistema de detección favorece encontrar sistemas planetarios de este tipo.

    Si pensamos en el sistema de tránsito (con el de velocidad radial el sesgo es aún mayor), se necesita registrar al menos tres tránsitos para hablar de un posible planeta. Piensa que si fuera un planeta como la tierra orbitando una estrella como el Sol, necesitaríamos tres años de observación para detectar esos tres tránsitos. Eso hablando de algo parecido a la Tierra. Para detectar tres tránsitos de un planeta orbitando una estrella similar al Sol a una distancia de su estrella similar similar a la de Júpiter del Sol, necesitaríamos casi 40 años de observación. Así que creo que sería prudente tener en cuenta las limitaciones de los sistemas de detección antes de empezar a sacar conclusiones a partir únicamente de los datos disponibles. Hay que tener en cuenta que los datos muestran los sistemas planetarios que los propios métodos de detección pueden mostrar y que en dichos datos, por tanto, no van a aparecer sistemas planetarios que dichos métodos no pueden encontrar o bien no han tenido tiempo material de encontrar.

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  6. Pedro
    28 julio, 2020 a las 11:46

    Hola, Doc.
    Siento que te hayas sentido atacado, pero sólo criticaba la hipótesis de tierra rara.
    Si te paras a pensar, no deja de ser una hipótesis antropocéntrica, una hipótesis que pone a la Tierra en el centro del universo, como hace el creacionismo “científico”.
    No, no puedeo demostrar lo que me pides que demuestre, pero tampoco Peter Ward y Donald E. Brownlee pueden demostrar su hipótesis de tierra rara. Lo único que puede decir es que si lo que pasó en la Tierra ha pasado una vez, dada la inmensidad del universo, es plausible que haya (o vaya a pasar) más veces.

    Eduardo, en ningún momento he acusado a Doc de creacionista. Sólo criticaba la hipótesis de tierra rara que, si lo piensas un poco, la coincidencia con los argumentos creacionistas es enorme.
    Lo que has expuesto sobre la posibilidad de existencia de millones de civilizaciones tecnológicas en el universo es lo mismo que pienso, sólo que mucho mejor expresado que yo.
    Saludos

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  7. Doc
    28 julio, 2020 a las 12:52

    Saludos cordiales, a todos.

    En primer lugar agradeceros a todos la amabilidad de haber contestado. En segundo lugar, y no por ello menos importante: disculparme. Es la costumbre de frecuentar otros lugares donde las intervenciones suelen tener el mismo calibre que las armas de guerra. Esto hace que a uno se le olviden los imprescindibles modales en el trato con otras personas.

    Todos tenéis razón en un sentido u otro. Por una parte, la idea motriz del post era poner de manifiesto que, al día de hoy, todavía carecemos de suficiente información como para poder decantarnos por un extremo (la inteligencia es algo común y es el fruto inevitable de la evolución, en todo el universo) o por el otro (podríamos ser miembros de una muy, muy exigua comunidad, que además ni siquiera podrían saber los unos de los otros).

    El caso es que me parece un problema apasionante y agradezco (sinceramente) vuestros comentarios.

    Nosotros lanzamos señales de nuestra presencia desde hace muy poco tiempo (y si se cumplen los peores pronósticos, lo seguiremos haciendo durante muy poco tiempo más) esas señales contienen patrones que pueden identificarlas como inteligentes,

    ¿Alguien juzga posible que hayamos estado recibiendo el ruido que hacen otras civilizaciones y no lo hayamos interpretado como señales inteligentes?.

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  8. 28 julio, 2020 a las 13:50

    “¿Alguien juzga posible que hayamos estado recibiendo el ruido que hacen otras civilizaciones y no lo hayamos interpretado como señales inteligentes?.”

    Es la idea central de esta entrada: la determinación de si una señal extraterreste determinada contiene o no información achacable a seres inteligentes o es simple ruido aunque con un patrón complejo.

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  9. Eduardo Baldú
    28 julio, 2020 a las 18:28

    Ampliando mi entrada anterior, comentar que, al igual que existe una zona “ricitos de oro” en los sistemas estelares (La zona en la que los planetas se encuentran a la distancia necesaria para que el agua pueda darse en forma líquida) Existe una zona parecida en las galaxias.
    Nuestra galaxia, por ejemplo, tiene definidas cuatro zonas: desde el bulbo central, que contiene una combinación de estrellas viejas y otras más jóvenes pero no tanto como nuestro Sol, dos discos, uno grueso con estrellas viejas y otro mucho más delgado (0,5% del anterior) con estrellas jóvenes como el Sol (Es la zona donde aún nacen nuevas estrellas), y por último el halo galáctico con estrellas muy viejas y dispersas.
    Para que puedan formarse planetas rocosos en los sistemas estelares es necesario que la nube que da lugar a tal sistema tenga una metalicidad alta (40% en la relación hierro/hidrógeno), si no, no se formarán planetas rocosos. Hay que tener en cuenta que, cuando más vieja es una estrella, más baja es su metalicidad. Por tanto, ni en el halo galáctico, ni en el disco grueso es fácil encontrar planetas rocosos. En el bulbo central sí, pero es una zona de alta actividad de radiación (El hecho que encontremos allí un super agujero negro –centro de la galaxia- no facilita las cosas), con lo que la vida lo tiene difícil. La zona en la que estamos (el anillo delgado – Zona habitable galáctica) es la más propicia para la vida, pero evidentemente limitada, muy limitada.
    Todas esas son cuestiones que hay que valorar cuando se elucubra sobre la probabilidad de otras posibles formas de vida capaces de desarrollar una civilización tecnológica.
    Lo que estoy diciendo es que las condiciones necesarias para encontrar una forma de vida tecnológicamente avanzada implican limitaciones bastante altas, tanto por parte de los condicionantes impuestos por el propio universo y las condiciones necesarias para la vida, como por los condicionantes de las propias formas de vida (los instintos desarrollados a consecuencia de la evolución son los que nos empujan a actuaciones que, aunque es su momento fueran determinantes para la supervivencia de la especie, hoy nos llevan a la autodestrucción. Es evidente que no podemos saber si un proceso semejante (en otro planeta) puede haber dado otros resultados más afortunados, pero en base a lo conocido parece poco probable.
    La conjunción de todos los condicionantes apunta a un número más bien bajo de sociedades tecnológicas en el universo, y dadas las limitaciones físicas en un espacio tan vasto, la probabilidad de entrar en contacto con alguna de ellas es más bien irrisoria. Que existan pero que esté fuera de nuestro alcance contactar con ellas, es equivalente a que no existan, no cambia nada.
    Quiero resaltar que entre los argumentos de Doc hay uno especialmente destacable: la existencia de la Luna. He visto en repetidos documentales la importancia de la influencia de la Luna en el desarrollo de la vida en la Tierra, que es muy probable que esta hubiera tenido serios problemas (Y por tanto nosotros para llegar a existir) sin el efecto estabilizador de la Luna sobre la dirección del eje de rotación. Podría pasar que dicho eje se moviera de tal forma que las estaciones, tal como las conocemos, desaparecieran, dando lugar a climas extremos e insoportables para la vida, o al menos para la vida altamente desarrollada. Si eso es cierto (y no tengo motivos para dudar de ello), un “golpe de suerte cósmica” como disponer de un satélite como la Luna podría ser un hecho fundamental para la posible evolución de una especie capaz de desarrollar una civilización tecnológica.
    En cuanto al sesgo en el descubrimiento de planetas, creo que Erik exagera su peso. En realidad tenemos constancia de planetas situados a una distancia considerable de su estrella, concretamente he podido contar 27 casos en los que el periodo orbital es superior a 200 días (desde 210 días hasta 1460 días). Así pues, si podemos detectar planetas situados en órbitas semejantes a la de la Tierra. Otra cuestión es que el 75% de las estrellas que componen nuestra galaxia son enanas rojas, con lo que la probabilidad de encontrar planetas con una órbita cercana a la estrella aumenta.
    Por otra parte, localizar posibles pruebas de la existencia de una civilización tecnológicamente avanzada, depende más del análisis de las emisiones de radio que de la localización de planetas, y es en ello en lo que, efectivamente, entra el análisis expuesto en el vídeo. He de suponer que tal metodología se está aplicando en la búsqueda que se realiza, desde hace años, en el espacio. Es evidente que, hasta el momento, el resultado es negativo, aunque nada impide que mañana pueda ser positivo. En todo caso lo que sí parece indicarnos es que la presencia de vida con tecnología avanzada no es frecuente (La discusión sería el grado de infrecuencia). Si la vida con tecnología avanzada fuera muy abundante en la galaxia, ya habríamos descubierto alguna pista.

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  10. Abraham
    29 julio, 2020 a las 13:57

    Pues como la especie inteligente más cercana se comunique al estilo de las plantas o los insectos, lo llevamos claro.

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  11. Eduardo Baldú
    29 julio, 2020 a las 19:01

    Abraham, una inteligencia como la que planteas está claramente limitada, nunca podrá desarrollar una civilización tecnológica. Quizás el mejor ejemplo sean los delfines, los mismos que aparecen en el video. Hay una gran acumulación de pruebas sobre la inteligencia de esa especie. Sin embargo tienen una limitación clara en lo que pueden llegar a lograr. Sí disponen de una gran inteligencia y un lenguaje que les permite la comunicación (El hecho que no lo entendamos es en nuestro análisis marginal), pero no disponen, en cambio, de la capacidad de desarrollo de tecnología (No tienen el equivalente a una mano, ni pueden controlar el fuego). Sin la capacidad tecnológica se cierra el paso al avance del conocimiento. A modo de ejemplo, sin el desarrollo del telescopio, el simple conocimiento del sistema solar habría sido imposible, y sin la evolución a los grandes telescopios nunca habríamos descubierto la enorme extensión del universo (A principios del siglo veinte, antes del desarrollo de telescopios cada vez más grandes y potentes, se creía que todas las estrellas del universo pertenecían a una única galaxia, la Vía Láctea).
    Por supuesto, la posible detección de una cultura tecnológica extraterrestre requiere que esta exista (No que exista una especie inteligente, sino la cultura tecnológica avanzada desarrollada por esta), y que haya alcanzado un nivel suficiente para que tenga su impacto más allá del propio planeta (En nuestro caso, hace poco más o menos cien años que emitimos señales detectables, pero para llegar a este punto ha sido necesario el desarrollo de una cultura tecnológica no detectable durante miles de años)

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  12. Anónimo
    30 julio, 2020 a las 0:48

    Es que los delfines tienen una inteligencia para sacar el máximo provecho del entorno así como de las capacidades de su cuerpo.

    No como los humanos que tienen el intelecto para modificar el entorno para sus intereses, altera materiales para confeccionar herramientas para propósitos específicos e incluso hace ciertos cambios en sus cuerpos por motivos esteticos o prácticos.

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  13. Abraham
    30 julio, 2020 a las 9:43

    ¿Las plantas no pueden evolucionar hacia una inteligencia tecnológica sin desarrollar un lenguaje como el nuestro? ¿No es eso muy androcentrista? Que el único caso que conocemos de especie con inteligencia tecnológica sea el nuestro no significa que no haya otras posibilidades.
    Es más, parece que los bosques tienen cierta clase de inteligencia, quizás no tecnológica, pero sí capaces de activar respuestas adecuadas a estímulos que van más allá de un simple equilibrio homeostático.

    https://www.nationalgeographic.com/news/2016/02/160221-plant-science-botany-evolution-mabey-ngbooktalk/

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  14. Eduardo Baldú
    30 julio, 2020 a las 10:24

    Anónimo, para confeccionar herramientas (civilización tecnológica) se requiere tener un miembro prensil lo suficientemente eficiente (Como en nuestro caso la mano) y disponer del fuego (Sin fuego no hay metalurgia, y sin metalurgia poco avanzará la tecnología). Los delfines, ni lo uno ni lo otro. Hay otros animales que manejan herramientas sencillas, pero ninguno ha controlado el fuego.

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  15. Anónimo
    30 julio, 2020 a las 14:44

    Seguro Eduardo, pero lo que planteo es que los delfines tienen la inteligencia que necesitan para sostenerse en su ecosistema.

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  16. Eduardo Baldú
    30 julio, 2020 a las 15:56

    Abraham, me parece que en buena parte he respondido a tu entrada, pero por si queda alguna duda aclarar que no es en absoluto androcentrismo. No niego la posibilidad de una alta inteligencia en otras formas de vida. Lo que si niego es la posibilidad de una civilización tecnológica si la especie no cumple unos parámetros mínimos (Además de inteligencia, capacidad de manejar hábilmente objetos y control del fuego), por la sencilla razón que adquirir según que conocimientos requiere disponer de las herramientas adecuadas, y en la medida del avance en conocimientos, esas herramientas son cada vez más complejas. Lo que hoy sabemos del universo no habría sido posible sin telescopios, radiotelescopios, sondas espaciales, telescopios espaciales y un largo etcétera. ¿De verdad alguien puede pensar que es posible el avance del conocimiento sin las más variadas herramientas de las que nos hemos dotado? Y todo eso es aplicable a la inmensa mayoría de las áreas del conocimiento actual.
    Y en lo que a la posible detección de civilizaciones extraterrestres se refiere, necesariamente ha de tratarse de civilizaciones tecnológicas, civilizaciones que hayan llegado a la capacidad de transmisión de señales al espacio (De una forma u otra, tendrán que haber pasado por una evolución tecnológica parecida a la nuestra –no digo igual, sino parecida- porque las bases de la ciencia son las mismas). Toda civilización, por inteligente que sea, que esté al margen de la tecnología, no podrá dar señales de su existencia.

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  17. Eduardo Baldú
    30 julio, 2020 a las 16:00

    Anónimo, podemos decir que todas las especies tienen la inteligencia que necesitan para mantenerse en su ecosistema. Otra cuestión es que sean capaces de adaptarse si su entorno cambia de forma abrupta.
    Pero en todo caso tu comentario poco tiene que ver con lo discutido en esta entrada.

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  18. Anónimo
    30 julio, 2020 a las 21:03

    “Otra cuestión es que sean capaces de adaptarse si su entorno cambia de forma abrupta.”

    Eso va a depender de si están muy especializados como lo eran los smilodones o los megalodones, que se extinguieron, o en realidad son flexibles.

    Lo que conviene más, depende de las circunstancias.
    Si el ambiente se mantiene estable o cambia de forma abrupta.

    Pero incluso ahora, hay animales mejor adaptados a su medio que otros. O sea, más inteligentes unos que otros, podríamos decir.

    La limitación a la que aludes de los delfines, es algo que no es un problema de la especie. No necesitan esa inteligencia.

    Si, se que hablas de lo necesario para desarrollar una especie la civilización, con tecnología y todo eso, pero esto que escribo puede ser de interés a otros. Un tema anexo a la entrada Eduardo, no esta mal si se desarrolla un poco, supongo.

    Hay gente que malentiende la evolución, que tiene que haber la aparición de una inteligencia como la nuestra con la diversidad biológica y todo eso.

    Pero la vida es adaptación, la transmisión de la información que llevamos dentro, tal vez seamos catalizadores de la entropía, por lo que la inteligencia del tipo humana bien puede ser un rarísimo accidente y no darse en miles de millones de años-luz, por poner una cifra.

    Puedo estar desubicado, pero eso sí, no me doy cuenta hasta ahora y de todas maneras que quede claro que no tuve intención de desvirtuar el diálogo.

    Ahora si fue así, lo lamento. Tal vez con la práctica lo haga mejor, pero por lo menos partir del respeto.

    Y no tener miedo de intentarlo.

    Sigo leyendo por ahora el hilo.

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  19. Eduardo Baldú
    31 julio, 2020 a las 0:21

    Anónimo, cuando entro en un tema, procuro mantenerme centrado en el mismo. Por simple cuestión de método. Es fácil empezar a hablar de bicicletas y acabar hablando de recetas de pasta, porque las pequeñas desviaciones nos van apartando cada vez más del tema principal para acabar sustituyéndolo. Y eso es lo que procuro evitar, aunque no siempre lo consigo.
    Tengo la impresión que me mal interpretas. La inteligencia, en un grado alto, se puede dar (nosotros somos un ejemplo) o no. Tengo muy claro que las leyes de la evolución no tienen como fin llegar al desarrollo de una especie altamente inteligente, y probablemente sea un caso que se dé raramente. Y de hecho carece de importancia. Ni siquiera la vida es importante, porque el universo no tiene consciencia, y por tanto carece de una capacidad de valoración (Lo contrario sería una forma religiosa de concebirlo). Somos nosotros, por puro interés propio, los que valoramos la vida como un bien. Y pienso que hay que aprender a diferenciar nuestra visión subjetiva del mundo objetivo. Desde este punto de vista, entiendo que nuestra inteligencia es, a la vez, nuestra mayor riqueza y nuestro mayor riesgo. Hemos sido capaces de superar, gracias a la misma, las limitaciones propias a las que está sometida cualquier otra especie, lo que nos ha dado el control sobre la naturaleza, un hecho positivo en cuanto a asegurarnos la supervivencia durante un largo periodo de tiempo, pero también negativo porque nuestro poder ha llegado a ser un peligro para nosotros mismos, al ser capaces de destruir nuestro entorno y con él a nosotros mismos. Así pues la inteligencia no es un bien absoluto, sino que tiene una doble cara, con una vertiente totalmente siniestra. Somos la primera especie que puede morir (desaparecer) gracias a su éxito. Pero todo eso es accesorio en la discusión que mantenemos (si lo expongo es porque entiendo que no has entendido mi planteamiento).
    Sobre la existencia de otras civilizaciones tecnológicas (Especialmente las avanzadas, es decir, con capacidad de darse a conocer), soy bastante escéptico. No porque no puedan darse. Efectivamente creo que con un universo tan enorme, lo más probable es que existan. Pero creo que el conjunto de factores que las condicionan, limitan su número, hace que la probabilidad que dos de ellas estén a una distancia “razonablemente” próxima para que se detecten (Y más difícil aún, para que entren en contacto) es extremadamente baja.

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  20. Abraham
    3 agosto, 2020 a las 9:01

    Bueno, coincido contigo en que para que seamos capaces de detectarlos tienen que tener una tecnología capaz de enviar datos a distancia. Pero hacemos demasiadas suposiciones sobre qué es necesario para lograrlo. Como nosotros lo hemos logrado fabricando telescopios y similares, pensamos que no hay otra forma de hacerlo, y ciertamente, no se me ocurre otra forma, pero pienso que es porque la inteligencia que tenemos nosotros no nos permite dilucidar otras formas.
    Dejando de un lado la posibilidad de que haya especies inteligentes que no se estén tratando de comunicar, en cuyo caso no tendría sentido tratar de captar los mensajes, creo que sí que habría que considerar la posibilidad de recibir señales (de fotones, que es lo que más rápido viaja, ¿no?) en formatos que no tengan sentido para una especie animal. Tal vez lo más sencillo sea determinar que una señal no es ruido, reconocer que existe algún patrón aunque no seamos capaces de entenderlo.

    Por otro lado, ¿cómo seríamos capaces de captar las señales? Las señales lejanas que percibimos suelen ser objetos masivos interfiriendo con el brillo de una estrella, o bien estrellas en un ciclo peculiar de sus vidas. Una especie inteligente que quiera enviar una señal al espacio tendrá más posibilidades de que se le “escuche” si son capaces de alguna forma de modular el brillo de su estrella a voluntad. Tal vez se pueda interferir con su proceso de fisión, tal vez se pueda modificar la densidad de gas alrededor de la estrella o cambiar el plano de las órbitas de pequeños planetas a voluntad, y modular la señal para que porte un mensaje, aunque no imagino qué clase de tecnología se necesita para lograr algo así. Sí, somos capaces de enviar señales de radio, pero para cuando llegue a la estrella vecina seguro que la señal es tan débil que es imposible de captar. Cualquier cosa que viaje algo más lejos necesita una señal muy muy potente.

    A menos que exista otra forma de enviar señales por el espacio que aún desconocemos (¿se puede crear ondas gravitacionales a voluntad? ¿a qué velocidad viajaría? ¿es factible captarlas? ¿se puede crear una onda de espacio? Ya sabemos que el éter no existe, pero igual la geometría espacial se puede comprimir sin necesidad de una masa), me parece poco probable que seamos capaces de captar e identificar señales de especies inteligentes extraterrestres lejanas a partir de radiaciones electromagnéticas, mucho menos entender qué dicen.

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  21. Eduardo Baldú
    3 agosto, 2020 a las 19:57

    Abraham, son muchas las cosas que planteas, así que intentaré dar respuesta (mi respuesta según lo veo) a ellas.

    “Pero hacemos demasiadas suposiciones sobre qué es necesario para lograrlo”. Por supuesto hacemos suposiciones. Cualquier hipótesis es una suposición, y es la forma en la que avanza el conocimiento. Y la condición para que una suposición sea viable es que no entre en contradicción con lo que ya sabemos. Que podemos equivocarnos es un hecho totalmente cierto, pero en la medida que nuestro conocimiento avanza, acotamos cada vez más lo posible.

    ¿Es posible que una especie pueda aparecer en un entorno con capacidades avanzadas de conocimiento sin un desarrollo previo del mismo? Estoy tan seguro de que eso no es posible que me atrevo a negar esa posibilidad. El homo sapiens de hace 10.000 o 15.000 años tenía una capacidad intelectual tan importante como la que tenemos hoy, no era menos listo, pero no disponía de los conocimientos acumulados que tenemos hoy. ¿Es posible la existencia de una especie con una capacidad intelectual notablemente mayor que la nuestra? Por supuesto, pero eso no significa que no debe recorrer todo un proceso de aprendizaje, aunque este sea considerablemente más corto.

    “Creo que sí que habría que considerar la posibilidad de recibir señales (de fotones, que es lo que más rápido viaja, ¿no?) en formatos que no tengan sentido para una especie animal”

    Vamos a ver, los fotones son las partículas (Dentro del modelo estándar de la física de partículas) que tienen asociadas las manifestaciones cuánticas de la radiación electromagnética. Todas las ondas que forman el espectro electromagnético son fotones, y los fotones son ondas electromagnéticas (Dualidad onda/partícula de la mecánica cuántica). Y todas viajan a la misma velocidad, la de la luz. Así que, los fotones, como portadores de señales, es lo que estamos utilizando nosotros desde hace más de cien años (El espectro electromagnético abarca desde las ondas extremadamente largas hasta las extremadamente cortas (Rayos gamma de muy alta energía). De hecho, hasta las más recientes detecciones de ondas gravitacionales, nuestra exploración del universo se ha basado en las ondas electromagnéticas (fotones), desde ondas de radio a los rayos gamma pasando por la luz visible. La posibilidad que no podamos entender un mensaje contenido en una radiación electromagnética captada es la base, precisamente, de lo expuesto en el video. Y lo que este nos dice es que podemos saber si es simple ruido, o este contiene un mensaje inteligente (Aunque no lo entendamos).

    En cuanto a la debilidad de las señales, creo que está demostrado que la tecnología actual (En permanente avance) es capaz de detectar señales ínfimas. Lo demuestra esto es la creciente capacidad de detectar planetas en órbita en otras estrellas (La caída de luz provocada por el paso de un planeta delante de su estrella es minúscula). Y nuestra capacidad de detección va en incremento. Pensemos en la Voyager 1, con una potencia de emisión de la señal de 8 W, y a una distancia de 22.125 millones de kilómetros (unas 20 horas, 29 minutos y 10 segundos luz), y sin embargo seguimos recibiendo sus mensajes.

    Por otra parte, la opción de las ondas gravitacionales, como soporte de mensajes, parece poco prometedora. Las ondas gravitacionales son una deformación del propio espacio, por lo que la forma de detectarla es constatar las distorsiones sufridas por el elemento utilizado como detector, siendo estas distorsiones tan pequeñas que hay que aislar el ruido de fondo para poder tener constancia de las mismas. Por otra parte, la fuerza de la gravedad (causa última de tales ondas) es 10 elevado a 36 veces menos intensa que la fuerza electromagnética, por lo que los hechos causantes de tales ondas deben ser, necesariamente, el resultado de hechos que incluyan el movimiento o la colisión de enormes masas. No parece muy lógico implicar enormes masas (Y por tanto enormes cantidades de energía) en producir señales de muy difícil detección, para enviar mensajes.

    Por supuesto, en ocasiones se utilizan criterios más bien fantasiosos para introducir modelos que nos permitan explorar opciones nuevas, pero eso no significa que tales modelos sean considerados como viables (Aunque algunos científicos son más propensos a considerarlos posibles que otros. Michio Kaku es uno de ellos, y aunque es un placer leerle, soy bastante escéptico en cuanto a algunas de sus afirmaciones. Kip Thorne y otros han planteado la posibilidad de utilizar un agujero de gusano para superar las limitaciones que la Relatividad nos impone, pero todo ello se basa en condiciones que hoy por hoy nada nos dice que puedan existir.
    Otro ejemplo de planteamientos cogidos por los pelos –no podemos descartarlos totalmente, pero nada nos indica que sean viables, más bien lo contrario- es la métrica de Alcubierre –o “motor de curvatura”-, iniciado el estudio por el físico Miguel Alcubierre, y ampliado por otros físicos. Basado en el supuesto de poder modificar la estructura del propio espacio, consistiría en la constitución de una “burbuja” -donde estaría la nave-, que crearía una contracción del espacio situado frente a ella y la expansión del situado detrás. La nave, en realidad no se movería, sería el espacio que se modificaría detrás y delante de ella. También depende de la confirmación de principios no confirmados, y tiene dos serios obstáculos: la energía necesaria para crear esa deformación en el espacio sería equivalente a la masa de un coche -una verdadera barbaridad- y todo parece indicar que la radiación generada en el entorno de la burbuja sería de tal magnitud que convertiría ese espacio en incompatible con la vida).

    Ser escéptico significa basarse en los conocimientos actuales, y la proyección que de estos podemos hacer. Y eso no significa no estar abierto a que puedan darse innovaciones y cambios de criterio importantes. Pero hasta que no se den, lo que hay es lo que manda.

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