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Los humanos son naturalmente religiosos: una introducción (no exhaustiva) al estudio científico de la religión (X)


Uno de los grandes “argumentos” de los creyentes es que como la religión es un comportamiento universal (que se ha encontrado en prácticamente todas las culturas que ha desarrollado la humanidad en su ya largo devenir) eso por tanto sería la prueba de que las creencia son algo “bueno”. Sin embargo, este es un pobre y más que erróneo argumento.

Los antropólogos han encontrado múltiples coincidencias básicas en todas y cada una de las culturas que se han ido desarrollando a lo largo la historia. Y ahora los biólogos evolutivos están encontrando las razones de esa recurrente persistencia y repetición de ciertos comportamientos: la siempre inflexible selección natural.

Porque si algo permite el éxito reproductor de un individuo o de una especie, será fijado casi como si estuviera cincelado en piedra en el ADN y en el comportamiento de la especie en cuestión, aun cuando ese comportamiento sea tan deleznable como el matar y comerse a las crías del león macho destronado, o como esos otros pobres machos de algunas especies de arañas que tras la cópula sirven de festín postnupcial para aportar proteínas a la gestante y así que los vástagos nazcan sanos cuanto antes o esos parásitos que viven a costa de sus hospedadores, etc.

Porque en la Naturaleza, si hay algo que falta en la siempre dura carrera por la supervivencia es la moral: los animales o las especies que obtienen una ventaja la usan a costa de lo que sea. Algo que se podría resumir en puro maquiavelismo biológico, en donde no importan los medios sino solo los fines (reproductores por cierto).

Y así, nuestra especie (que también está sujeta a la dictadura evolutiva) ha ido incorporando comportamientos que a la luz de una moderna sociedad avanzada y civilizada no pueden ser considerados más que horribles: sexismo, racismo, xenofobia, exterminio de otros grupos o tribus, etc. Conductas todas ellas deleznables desde el punto de vista moral, pero que analizadas bajo el prisma del darwinismo fueron adaptativas para esos grupos de humanos que competían por el territorio y los recursos con otros grupos de humanos.

Y así, dentro de ese contexto biológico, la religión parece ser que ha jugado un importante papel reforzando la cohesión de cada uno de los grupos, porque no es para nada relevante que en una tribu se adorara al dios sol, en otra al dios elefante, en una tercera al gran becerro de oro y en una cuarta a los sagrados y esquivos espíritus de la montaña (todos ellos entes imaginarios y sin ninguna conexión con la realidad) sino que lo transcendental (evolutivamente hablando) fue que adorar a la estupidez que se inventó hace siglos el alucinado profeta de nuestro clan permitía aumentar el sentimiento de grupo y reforzar la hostilidad hacia aquellos otros clanes que evidentemente adoraban al dios “equivocado”. Y si además la sagrada Serpiente Emplumada prometía a los guerreros muertos en combate una vida plena de dicha, placeres, fiestas y bellas y exuberantes hembras en el Valhala, el Cielo o en el sagrado lugar del más allá que fue revelado al venerado (y más que adicto a la psicobilicina) augur de la horda, pues el éxito reproductor del clan estaba más que asegurado.

Y por ese motivo todos los impíos y herejes que no compartían nuestras divinidades podían por ello ser masacrados (no solo sin remordimiento alguno sino que sabiendo que se cumplían los sagrados designios divinos), pero eso sí sólo los varones adultos y los niños, ya que las mujeres fértiles de ese otro clan derrotado podían, siguiendo los dictados evolutivos, ser raptadas, violadas y esclavizadas para así hacer crecer más rápido el número de integrantes de nuestra tribu a la vez que se aumentaba la diversidad genética de nuestro grupo.

Por supuesto que todo ello no ha sido nunca racionalizado por ningún humano del pasado, ya que estos comportamiento tribales adaptativos están fuera del alcance de la compresión de unos simples monos que son otra especia títere más sujeta a los designios evolutivos, y que solo ahora con ayuda de la Ciencia estamos empezando a desentrañar.

Pero como los creyentes son analfabetos científicos por naturaleza, pues presentan el argumento de la universalidad de la religión como algo positivo, cuando en realidad es la prueba más evidente de que la religión, como otros comportamientos fijados por la selección natural en nuestro más remoto acervo genético-cultural ahora mismo no sólo no tienen sentido en un mundo globalizado, en donde todos deberíamos dejar de competir y empezar a colaborar para evitar el terrible y catastrófico destino que parece ser que nos aguarda, sino que atentan gravemente contra los más elementales derechos humanos, así como contra todos los tratados internacionales firmados por la mayoría de las naciones civilizadas.

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  1. jacinto
    16 agosto, 2020 a las 7:51

    Es cierto que la religión es un comportamiento universal de la humanidad; como la guerra, el asesinato, la rapiña, la violación, la esclavitud, etc. lo que no quiere decir que tales comportamientos por universales sean “buenos” ni convenientes sobre todo cuanto más nos apartamos de nuestra primitiva naturaleza.

    Por supuesto que la religión como la agresividad, la crueldad, la guerra, el racismo y la esclavitud; el egoísmo más ciego y feroz, han jugado un papel importante en nuestra evolución y supervivencia. Tales características sin duda eran necesarias antes pero ¿Ahora siguen siendo necesarias o deseables?

    No creo que en nuestra lucha secular por la supervivencia haya faltado nunca la moral, al contrario el hombre siempre crea morales “ad hoc” que justifiquen sus actos más atroces; siempre todo se hace por dios, la patria, la raza, el imperio, la libertad, la justicia, etc. En esta tarea de justificación, de sublimación de la depredación pura y dura, las religiones han jugado y juegan un papel protagonista fundamental: “Deus lo vult”.

    Además de depredadores sin entrañas somos hipócritas; creo que precisamente la hipocresía es lo que nos más diferencia de los tiburones.

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  2. Nomeatraques
    16 agosto, 2020 a las 11:37

    El otro día, uno me preguntó por la vacuna de la rabia y el tétanos, si te muerde un perro o te clavas un clavo roñoso, ¿las veis seguras o no?

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  3. 16 agosto, 2020 a las 13:36

    Si no te pones esas vacunas y te muerde un perro rabioso o te clavas el clavo roñoso tienes altas probabilidades de morir. Así que tú verás que haces.

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  4. Javier
    16 agosto, 2020 a las 14:34

    Un ejemplo de TANTOS en la Biblia: ” [Moisés:] 17. Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente. 18. Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida.” Números 31, 17-18

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  5. 16 noviembre, 2020 a las 18:57
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