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Antivacunas y conspiranoicos nos pueden llevar al desastre más absoluto


Vivir en sociedad obliga a todos los ciudadanos a ceder una parcela importante de sus libertades personales en aras del bien común. Y si esto es de primero de Ciencias Políticas, en el caso de una situación excepcional como la generada por la actual pandemia coronaviral se convierte casi en un axioma de supervivencia.

Ayer en Madrid, siguiendo la estela de otras ciudades del mundo, varios miles de analfabetos científicos salieron a la calle a oponerse a la realidad (casi como si no creyesen en la Ley de la Gravitación Universal),

coreando consignas contra las medidas de distanciamiento social y uso de mascarillas, minimizando (o incluso negando) una epidemia que de no controlarse acabará matando a millones de personas y que pondrá en serio peligro la economía mundial (y quizás la estructura social) y difundiendo las más estúpidas teorías conspiranoicas como esas de que un virus formado por ARN y proteínas puede ser transmitido por las señales de radiotelefonía o que las vacunas llevan incorporados microchips de control “mental” bajo la batuta de malévolos multimillonarios al estilo de las películas de James Bond y como no, con la ayuda de los socorridos malvados de siempre: masones y judíos.

Y de estos lamentables hechos se pueden derivar dos importantes conclusiones. Primero, algo se está haciendo muy mal en el sistema educativo occidental, en donde una persona pasa sentada en el pupitre más de una década y en una sociedad moderna, en la cual toda la información relevante y sólidamente contrastada se encuentra a un par de clics de la Wikipedia para que estos descerebrados no estén repitiendo primero de primaria hasta el infinito y más allá como decía el célebre personaje de animación.

Y segundo y quizás más preocupante, estos mismos analfabetos (aunque algunos de ellos puedan tener incluso terminada alguna carrera universitaria, otra prueba más del fracaso educativo mundial) que tan fehacientemente han demostrado estar profundamente incapacitados para desenvolverse en el complejo mundo moderno, son a la vez ciudadanos con el derecho de elegir y lo que es peor, también de ser elegidos para un cargo público, con la correspondiente responsabilidad civil y peligrosidad social que ello conlleva.

Visto lo visto, esto es lo mismo que dejar en manos de las famosas palomas de Skinner la elección del chimpancé o gorila que dirigirá los destinos de un país y en el caso de los EEUU del orangután con la capacidad de pulsar el botón nuclear. Como reza el viejo dicho castellano ¡que Dios nos pille confesados! porque de seguir multiplicándose estos iletrados vamos hacia el desastre más absoluto.

P.D.:

Y de regalo uno de los antológicos dialógos del Dr. House con una madre antivacunas.

Entradas relacionadas:


  1. Estampida
    17 agosto, 2020 a las 10:08

    Cantaba con mucho acierto Mama Ladilla: “Por fín ha llegado el máximo progreso. Hemos alcanzado el mínimo seso”

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  2. jacinto
    17 agosto, 2020 a las 15:18

    «… son a la vez ciudadanos con el derecho de elegir y lo que es peor, también de ser elegidos para un cargo público, con la correspondiente responsabilidad civil y peligrosidad social que ello conlleva.».

    Por eso Churchill decía que el mejor argumento en contra de la democracia es hablar cinco minutos con un votante tipo.

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  3. Eduardo Baldú
    17 agosto, 2020 a las 16:08

    Creo que hay un factor que, en mentes tan poco capacitadas, favorece esa falta de consciencia ante la presente situación. La pandemia reviste una cierta gravedad, pero para muchos de los asistentes a la manifestación (o simpatizantes) no resulta tan evidente porque las capacidades de los modelos sanitarios (Pese a sus evidentes deficiencias) son capaces de atender las necesidades generadas por la enfermedad mucho mejor que en tiempos pasados. Si esta pandemia se hubiera producido hace cien años, las consecuencias en mortalidad habrían sido espeluznantes. Es algo parecido a lo que pasa con las vacunas. Los antivacunas no son conscientes de la prevención que representan porque su aplicación a convertido en marginales las enfermedades que combaten, y la falta de visión de esas personas hace que no se den cuenta que sin dichas vacunas, las consecuencias serían terribles.

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  4. Far Voyager
    17 agosto, 2020 a las 21:57

    Lo que me parece más gracioso de esos tipos, que despotrican contra el “Nuevo Orden Internacional (es decir, Mundial)”, es que seguro que usan redes sociales subiendo sus datos personales alegremente a ellas por no hablar de lo que pasa con Google.

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  5. 19 agosto, 2020 a las 8:25

    En la sociedad actual los mayores descerebrados pueden pensar, y lo que es peor actuar, de la manera más irresponsable porque no tiene consecuencias, ya que el estado y la sanidad pública se hacen cargo de tratar hasta a los irresponsables más criminales.

    Pero ¿qué pasaría si negacionistas varios, antivacunas y demás calaña se tuvieran que hacer responsables de sus actos tal y como muestra el siguiente video?:

    https://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2020/08/el-protocolo-para-tratar-los-enfermos.html

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  6. 19 agosto, 2020 a las 8:38

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  7. Produs
    19 agosto, 2020 a las 19:39

    La tentación de Newton ante las manifestaciones de la conspiración

    https://www.agenciasinc.es/Opinion/La-tentacion-de-Newton-ante-las-manifestaciones-de-la-conspiracion

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  8. Eduardo Baldú
    20 agosto, 2020 a las 11:43

    Que los posicionamientos no son uniformes, es cierto. Pero eso es una prueba más de la irracionalidad del conjunto. Si entre los manifestantes encontramos posiciones que van desde negar la existencia del virus a afirmar que la pandemia ya ha pasado (por tanto el virus existe), pasando por quienes dicen que la enfermedad existe pero no es más que una gripe, resulta evidente que tenemos tres posturas totalmente contradictorias, que se excluyen una a la otra, y que sin embargo se manifiestan juntas y aúnan esfuerzos. Es una evidente falta de razonamiento lógico por parte de los participantes. ¿Y a estas personas, incapaces de un razonamiento lógico, se pretende convencer con actitudes contemporizadoras? La lectura que van a hacer es que eso indica que tienen razón. Va a ser un esfuerzo inútil.
    El problema es su falta de capacidad lógica. Tampoco me parece razonable argumentar que la credibilidad de la ciencia dependa exclusivamente de la confianza que generen los personajes públicos. Yo no tengo ningún título universitario, pero he tenido la suficiente curiosidad para informarme (y formarme) en muchas materias, sin que ello signifique que pueda llegar a los niveles de conocimiento de alguien que ha cursado la correspondiente carrera, por supuesto. Pero si para poder tener una opinión básica informada. Y no soy en absoluto excepcional, hay muchas otras personas en mi misma situación, y si nosotros lo hemos hecho, nada impide que otros lo hagan igualmente (Salvo deficiencias mentales más o menos severas). Así que sí existe una responsabilidad de quien, alegremente, se apunta a la primera teoría absurda con la que se cruza.
    Si es verdad que informarse requiere esfuerzo, pero no es problema de tiempo (Cuarenta años trabajando, atendiendo las responsabilidades familiares, atendiendo responsabilidades sindicales, y siempre ha habido momentos para dedicar al conocimiento). Si se quiere, se puede. El problema es querer. Que es más cómodo aferrarse a una teoría conspiranoica, que no requiere esfuerzo alguno, que analizarla, confirmar sus fuentes, confirmar sus argumentos, comprobar hasta qué punto es o no contradictoria con los conocimientos actuales y llegar a una conclusión razonada, por supuesto que lo es, pero en ese caso no pidas “respeto” para tus afirmaciones, porque no valen ni el papel en el que están escritas.
    La explosión de las redes sociales ha fomentado la exacerbada defensa de la libertad de expresión en todos los ámbitos, lo que es bueno y saludable. Pero toda libertad implica responsabilidad, y esa segunda parte ya no es también asumida, de hecho suele ser sistemáticamente olvidada. Si haces afirmaciones, debes respaldarlas con argumentos razonados, razonables y lógicos. Si no lo haces, tu afirmación vale un pimiento y no merece ningún respeto. Sustentar opciones que fomentan estas actitudes, lo único que puede provocar es agravar el problema.

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  9. Far Voyager
    20 agosto, 2020 a las 13:03

    Sorpresa, sorpresa:

    https://www.redaccionmedica.com/virico/noticias/ingresa-con-neumonia-grave-un-asistente-a-la-manifestacion-antimascarilla-8516

    Parece que al NOM no le ha gustado que se divulgue que está detrás de la crisis

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