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Un muro y que cada palo aguante su vela


Leo en el “eldiario.es” que negacionistas y conspiranoicos varios proliferan cada vez con más fuerza en las redes sociales diseminando todo tipo de estupideces anticientíficas sobre el origen y tratamiento del coronavirus, afirmando que todo es un invento de los malvados comunistas chinos, con la inestimable colaboración de Bill Gates y George Soros, y en donde no puede faltar la tradicional confabulación judeo-masónica para acabar con el mundo occidental y convertir España (y al resto del mundo) en una dictadura bolivariano-cubana dirigida en la sombra por las farmacéuticas.

Y llegados a este punto, en el que décadas de educación obligatoria para todos los ciudadanos han mostrado su triste fracaso, quizás ya va siendo hora de que los ciudadanos asuman sus responsabilidades y como estamos en una democracia, que todos puedan elegir el sistema bajo el que quiere vivir. Y así se podría trasplantar esa trumpiana idea del muro insalvable que separe a estos dos mundos enfrentados en los que cada vez es más evidente que se divide de manera irremediable la sociedad.

De una parte, aquellos hijos de la Ilustración que confiamos en la Ciencia como la única herramienta, imperfecta todavía pero verdaderamente eficaz para enfrentarnos a los desafíos (y a los peligros) de un mundo cada vez más complejo, una sociedad en la que esos profesionales y expertos que se han dejado las cejas (y a veces casi la vida) desentrañando metódicamente durante años los problemas y vislumbrando (unas veces con mejor y otras con peor acierto) soluciones racionales, basadas siempre en datos objetivos y hechos, calibrando pros y contras de cada situación, sean escuchados en sus recomendaciones por un gobierno que actúe en consecuencia.

Y de otra, todos aquellos analfabetos anticientíficos, enganchados a dislates y supercherías del más remoto pasado o recién inventadas por un avispado chamán/profeta/visionario del siglo XXI. Este otro mundo incluiría a todo ese conjunto de semideficientes mentales que “opinan” (sin tener por supuesto el más básico conocimiento) que la Tierra es plana, que el dios elefante está a su servicio, que las vacunas son dañinas, que los virus no existen, que las enfermedades son el resultado de una descompensación de incognoscibles fuerzas telúrico-místicas o que el agua azucarada y los pinchacitos en el codo o en el talón del pie curan las hemorroides, el autismo o ya puestos el cáncer más agresivo.

Esta salomónica separación sería por el bien de todos: los racionalistas dejaríamos de perder nuestro tiempo y ahorraríamos el dinero de nuestros impuestos en intentar convencer y en demasiadas ocasiones, salvar la vida (contra su voluntad por cierto) de estos descerebrados que no quieren enfrentase a la realidad. Ellos por otra parte, serían felices en su ignorancia (eso sí, el poco tiempo que les concediera la pandemia de turno) en sus mundos de princesas Disneys y unicornios rosas, esos infantiles universos en donde la magia potagia reina por doquier y todo se cura con amor, zumos de frutas, meditaciones y rezos varios a las siempre esquivas deidades de la particular elección de cada uno. Y por supuesto, este mundo “alternativo” estaría dirigido por la siempre experta guía de tertulianos televisivos, toreros fascistoides, migueles boseses de naftalina vampírica, concursantes de Gran Hermano y chamanes pseudomédicos de todo pelaje: esos mismos que todo dicen saber, pero que luego en realidad nada saben.

Y así dejar que la selección natural siguiera su inexorable y más que letal curso. Y después de tres o cuatro décadas de aislamiento total entre los dos mundos, derribar el muro para ver en vivo y en directo el resultado del experimento y si hay alguien que haya sobrevivido al otro lado.

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  1. RFOG
    8 septiembre, 2020 a las 8:42

    Haciendo de abogado del diablo, si alargamos el periodo a 500 años, cuando derribáramos el muro descubriríamos que no quedan mucho, su nivel de inteligencia sería bastante inferior al nuestro, pero estarían genéticamente más sanos a causa de la selección natural.

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  2. Renzo
    8 septiembre, 2020 a las 12:19

    Me apunto a la propuesta Ateo. El primer saco de cemento corre de mi cuenta 🙂
    Pero sin buenismos con las concertinas que luego se nos acabarán colando y de esos ya sabemos qué se puede esperar.

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  3. 8 septiembre, 2020 a las 13:28

    RFOG
    Eso de “genéticamente más sanos” no existe. La adaptación evolutiva no significa “mejora” alguna por haber sobrevivido al virus del sarampión, al tifus o a la hambruna. De hecho sobrevivir a muchos patógenos deja importantes secuelas físicas y hasta mentales, que dificultan la ulterior supervivencia y/o reproducción y esto último es vital desde el punto de vista evolutivo.

    Una sociedad acientífica o incluso anticientífica como la que se derivaría de la separación que he propuesto en la entrada daría lugar a una población asolada por las hambrunas, epidemias, desastres naturales, etc.; algo así como la mezcla de las sociedades del Medievo europeo con los actuales países más depauperados del Tercer Mundo. Y yo ahí veo poca “salud” ni genética ni de ningún otro tipo.

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  4. jacinto
    8 septiembre, 2020 a las 13:33

    Semejante muro formará en adelante parte de mis sueños húmedos; los que piensan con la cabeza en un lado y los que “piensan” con la bragueta, el corazón y demás casquería en el lado contrario.

    A lo mejor el cielo es eso ;-D

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  5. Eduardo Baldú
    8 septiembre, 2020 a las 16:44

    Vamos a suponer que RFOG pudiera tener algo de razón. Es decir, que pueda darse algún cambio genético que favorezca la supervivencia frente a varias enfermedades. Quinientos años, siendo muy generosos, son 25 generaciones, es decir una mierda en cuanto a la consolidación de cambios genéticos. Por el contrario, me reconozco incapaz de calcular las generaciones que representan los mismos quinientos años en generaciones de bacterias y virus, pero muchos sí que son, es decir que hay tiempo sobrado para que su adaptación genética que dé lugar a nuevas capacidades de ataque a nuestros cuerpos (o lo contrario), pero es evidente que más que suficientes para que los cambios ocurran (para bien y para mal). Baste recordar que se ha necesitado mucho menos tiempo para que la mayoría de antibióticos dejen de ser efectivos. Así pues, la tesis de RFDG se derrumba.

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  6. Far Voyager
    8 septiembre, 2020 a las 23:26

    Seguro que no habrá pocos de esos negacionistas que son terraplanistas -después de ver que hay un equipo de fútbol llamado “Flat Earth FC” en Madrid me espero cualquier cosa- y/o fundamentalistas religiosos de libro.

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  7. 9 septiembre, 2020 a las 0:08

    Lo más llamativo de estos casos es que un artículo publicado por psicólogos de la universidad británica de Kent mostraba que una gran parte de los individuos que creían en teorias conspiratorias no solo eran capaces de creer varias de ellas a la vez, sino que no les importaba que algunas de estas fueran marcadamente contradictorias, de tal manera que creer en una de ellas debería impedir que la misma persona creyera en otras que contradecían a esa primera. ¡Vamos, el colmo de la irracionalidad! https://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2012/11/creencia-en-teorias-conspiratorias.html

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  8. Eduardo Baldú
    9 septiembre, 2020 a las 10:46

    Sí, eso es algo que se puede observar en la presentación que hicieron los autodenominados “Médicos por la verdad”. La vi entera, incluidas las intervenciones a distancia desde Sudamérica y otros lugares. Y resultaba extremadamente curioso como distintos personajes presentaban concepciones contradictorias: Desde que existía el virus, pero era solo una gripe más, a que no existía el virus del covid, o que existía y era distinta de la gripe, pero la pandemia ya había terminado. Son tres posturas que en realidad se contradicen. O es una u otra, pero no pueden ser ciertas las tres a la vez. Sin embargo todos ellos se comportaban como si estuvieran diciendo lo mismo, como si no se dieran cuenta de sus contradicciones.

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  9. 9 septiembre, 2020 a las 13:24

    Esa es la principal diferencia entre la Ciencia y las irracionalidades. Cuando dos científicos presentan datos u observan fenómenos incompatibles todos los investigadores (incluídos los involucrados,que por ello pueden desarrollar las mayores inquinas entre sí, tal y como atestiguan numerosos casos en la historia de la ciencia) tenemos la certeza de que algo no cuadra y que es un situación que debe durar lo menos posible, por lo que hay que redoblar esfuerzos para clarificar el problema. Pero como bien dice Eduardo, tres alternativo-conspiranocios pueden afirmar uno que ahora es día, otro que es de noche y un tercero decir que está nublado y que no sabe y al final de sus respectivas exposiciones todos pueden darse palmaditas en la espalda por todo lo que saben y lo bien que han estado. Algo inconcebible en el mundo científico.

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  10. Rawandi
    9 septiembre, 2020 a las 19:22

    En la serie “Criados por Lobos” (2020), dos androides (Padre y Madre) llevan embriones humanos a un exoplaneta y allí les proporcionan una educación abiertamente atea, ya que, como dice Madre: “Fue la creencia en lo irreal lo que destruyó la Tierra”.

    Esperemos que no haya que llegar a esos extremos…

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  11. 9 septiembre, 2020 a las 19:38

    Pues desgraciadamente no anda muy desencaminada Madre en su análisis, lo mismo se convierte en una visionaria.

    Habrá que ver la serie.

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  12. Far Voyager
    9 septiembre, 2020 a las 23:44

    Una web escéptica dice que la razón por la que las conspiranoias tienen tanto arraigo es básicamente porqué los que las siguen se sienten así superiores, sabiendo algo que las demás ovejas alrededor no saben. No importa en absoluto que dichas teorías podrían incluso haber sido ideadas por los poderes fácticos para distraerles de la Verdad®

    @Eduardo Baldú: he visto panfletos de esa gente repartidos en el Metro. No sé que es lo que más puse en un comentario aquí aparte de que la OMS cambió su definición de pandemia hace una década, y que con la antigua esto no lo habría sido y que el grueso de los muertos son gente mayor, no jóvenes -por mucha razón que tengan en que hay que depurar responsabilidades por lo que pasó en residencias de ancianos- por lo que esos confinamientos tan radicales son innecesarios (deduzco).

    Sus argumentos se reducen a que las medidas tomadas son una excusa para recortar derechos y libertades y acabar poniendo una dictadura, ignorando que nadie en su sano juicio frenaría en seco la economía y en tantos países además sin causas muy justificadas, sabiendo lo que acabaría por pasar y está pasando.

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  13. Far Voyager
    9 septiembre, 2020 a las 23:52

    Se me olvidó añadir que si uno es fundamentalista religioso y esas conspiranoias refuerzan sus creencias mejor. Por ejemplo que los termómetros que parecen pistolas son en realidad dispositivos de control mental y que le ponen a uno la Marca de la Bestia (Apocalipsis) en la frente -cuando hasta otro fundamentalista religioso dice que esa idea es una tontería está todo dicho- o mezclar el Nuevo Orden Mundial con el Apocalipsis.

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  14. Eduardo Baldú
    10 septiembre, 2020 a las 15:55

    Sí, los conspiranoicos han hecho un batiburrillo de teorías y afirmaciones que carecen del más mínimo sentido. A lo ya comentado sobre la presentación de los autodenominados “Médicos por la verdad”, y sus claras contradicciones de las que parecen no enterarse, añadir que se han sumado múltiples teorías conspiranoicas anteriores. Si no estás obligado a guardar coherencia y mantener un discurso lógico, puedes afirmar cualquier cosa, aunque sea contradictoria o un disparate. Si todo es falso y los hospitales están vacíos, como algunos afirman, estamos ante una conspiración en la que deben participar varios miles de millones de personas, lo cual es totalmente imposible. Ya sucedía lo mismo con esa teoría conspiranoica que afirmaba que nunca habíamos estado en la Luna. Para que fuera real tal teoría, el número de participantes en la conspiración tenía que ser inmenso, y debía incluir a los soviéticos, que tenían plena capacidad para detectar el engaño (Un ejemplo: Es seguro que ellos estuvieron siguiendo las comunicaciones de la nave durante todo el viaje. Se habrían dado cuenta que la nave no estaba donde debía estar) ¿Qué interés podían tener los soviéticos en apoyar una conspiración que daba el triunfo de la conquista de la Luna a los norteamericanos?
    Lo de que los muertos solo son, en su mayoría, personas mayores, tiene delito. Según esos impresentables, si los que mueren tienen una cierta edad, no debemos preocuparnos, son prescindibles. Pues a mí, con 66 tacos me parecen más prescindibles ellos por el simple hecho de ser imbéciles. Hacen gala de una total falta de empatía y respeto.
    El problema de la economía, lo hemos creado nosotros al optar por un modelo económico-productivo que es como montar en bici: Si te paras, te caes. Pero en realidad la pandemia solo ha provocado la aceleración de la crisis que ya estaba ahí. Si repasáis análisis económicos de mediados del 2019, podréis ver que esta crisis ya estaba anunciada. El problema es el propio modelo económico-productivo, que es inestable y frágil. De hecho, los efectos de la pandemia sobre la economía son una oportunidad para implementar cambios económicos que sean verdaderas soluciones. Otra cuestión es si seremos capaces de ello, o nos limitaremos a aplicar los parches de siempre, que, en el mejor de los casos solo prolongarán la agonía del sistema.
    Lo de los termómetros, y los chips en las vacunas, son una demostración clara y evidente de la incultura científica de ese personal (incluidos los que puedan tener algún título académico, que tengo la impresión que a alguno se lo regalan). La miniaturización de la electrónica ha llegado a extremos nunca sospechados anteriormente, pero milagros no hace. Los chips que se implantan tienen el tamaño de un grano de arroz. Observad las agujas hipodérmicas que se utilizan para inyectar vacunas. Va a ser que no, que el grano de arroz no pasa por la aguja. A lo mejor a esos conspiranoicos habría que volverlos a enviar al parvulario para que aprendan que un objeto grande no pasa por un agujero pequeño. Y en cuanto a los termómetros, que esos termómetro hace mucho tiempo que existen. Yo tengo uno en la cocina y va de coña para saber a qué temperatura está la comida en la cacerola. Ya si entramos en lo de la “marca de la bestia” y otra tonterías, mejor dejarlo, que alguien que cree en semejantes majaderías, no está capacitado para razonar.
    Por último, la del objetivo de imponer un estado mundial comunista, que me lo expliquen. Según esos descerebrados, los grandes detentadores de la riqueza (Billy Gates, por ejemplo) son los interesados en imponer un nuevo orden comunista. ¿Qué es, de la palabra comunista, lo que no entienden? Los grandes financieros, los grandes empresarios, los defensores a ultranza del modelo capitalista, ¿Se han vuelto ahora revolucionarios al estilo Che Gevara?
    En cuanto al concepto de pandemia, es, como es lógico, una definición basada en elementos subjetivos, que en este caso se basan en dos criterios: Que afecte a más de un continente, y que se desarrolle por contagios comunitarios. No sé si anteriormente había una definición distinta. Sinceramente, me importa un bledo. Este es el paradigma actual, y se cumple para declararla pandemia. Al parecer esos estúpidos parecen más interesados en la palabra en sí que en su significado, lo que no deja de ser una gilipollez.
    En realidad la única medida realmente efectiva que conocemos ante una pandemia es la cuarentena (algo que se ha aplicado durante la historia de la humanidad es situaciones semejantes). Pero la cuarentena es algo más extremo que el confinamiento e implica la total paralización social del sector declarado en cuarentena (incluyendo la necesidad de suministrar los productos imprescindibles a quienes están en cuarentena). Ningún gobierno se ha atrevido a poner en práctica tan extrema medida (Aunque probablemente sea la única realmente efectiva). Las implicaciones económicas y sociales son extremas, y probablemente nuestro sistema social no las aguantaría. Y por eso soportamos una pandemia que no tendrá fin hasta que la vacuna sea efectiva. La incapacidad de entender la verdadera situación de ciudadanos (los primeros en boicotear las medidas tomadas), políticos, dirigentes, tecnócratas, y demás “enterados” es simplemente patética. La única ventaja con la que contamos es que en una sociedad tan tecnificada, la posibilidad de obtener una vacuna (siempre que esa sea posible, y parece ser que sí) en un relativamente corto espacio de tiempo es alta. Es lo único que nos puede salvar de la hecatombe. Pero eso sí, deberíamos aprender de la experiencia, y cambiar todo cuanto ha salido mal, porque la próxima pandemia (Que sin lugar a dudas se dará) puede que no nos dé oportunidad a superarla, si seguimos funcionando con los mismos parámetros.

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  15. toadbob
    14 septiembre, 2020 a las 21:20

    Tampoco caigamos en la trampa de que todo es blanco y negro o estás conmigo o contra mí. Que la existencia de magufos, negacionistas y terraplanistas no nos lleve al pensamiento único y nos impida ver que también existen críticas fundadas y racionales. Incluso aquellos que se contradicen pueden exponer algo de verdad. Cuando los antiguos astrólogos chinos hablaban de dragones surcando el cielo no significa que no existieran sino que no conocían la naturaleza de los cometas.

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  16. Eduardo Baldú
    15 septiembre, 2020 a las 14:23

    Pues no, los astrólogos chinos decían tonterías, porque no hay dragones en el cielo. Hay cometas y muchas otras cosas, pero dragones no.
    ¿Críticas fundadas y racionales entre los magufos? Va a ser que no. Les es aplicable lo mismo que a los astrólogos chinos.
    Y lo del pensamiento único es de por si una magufada. No existe pensamiento único. En el mundo de la ciencia hay distintas líneas de investigación, y no siempre las posturas sobre determinada materia son coincidentes. Pero la diferencia la marca que quien tiene un planteamiento distinto, sabe que debe aportar las pruebas de su hipótesis, y que estas deben poder ser comprobables por los demás. Lo que no vale es tener una alta dosis de imaginación, lanzar una idea, y que por absurda que sea debe ser tenida en cuenta por todo dios. La ciencia tiene su propio sistema de autocorrección. Puede que no sea el más rápido del mundo, pero siempre acaba provocando que, quien se ha pasado de listo, acabe mostrando el culo.
    Afirmas que: “Incluso aquellos que se contradicen pueden exponer algo de verdad”. Vamos por partes y analicemos los hechos.
    Hay quien afirma que el covid es equivalente a la gripe. Al parecer consideran que la gripe es una enfermedad banal y carente de importancia. Pero si tuviéramos que enfrentarnos a una gripe virulenta en contagios y efectos, tendríamos que adoptar medidas de contención con la misma intensidad que las que estamos utilizando ahora. Estamos acostumbrados a que las epidemias o pandemias de gripe sean relativamente suaves pero eso no tiene por qué ser así siempre (La gripe de 1918 es un ejemplo de una pandemia altamente peligrosa, y eso se puede repetir cuando menos esperemos). Por otra parte los datos actuales de contagios y muertes ya han demostrado que no estamos ante una gripe suave, ni mucho menos. Así que los médicos que defienden esa hipótesis, lo que merecen es que se les retire el título.
    Después están los que dicen que se ha producido la pandemia, pero que esta ya ha remitido. ¿Realmente hace falta argumentar que eso es mentira?
    Y lo mismo es aplicable a quienes afirman que la pandemia no ha existido nunca.
    Pero ahora viene la otra cuestión. Son tres posicionamientos contradictorios. ¿Sabes que significa contradictorio? Que si uno es verdad, el otro tiene que ser falso. Entonces ¿Cómo se explica que quien defiende uno de los planteamientos, no tenga nada que oponer ante quienes defienden otros que contradicen el suyo? Sino al contrario, que aplaude y felicita a quien le está contradiciendo, y le da su apoyo. En buena lógica, debería adoptar el nuevo planteamiento y desdecirse del suyo inicial.
    Así que, ¿Qué supuesto aporte o crítica racional podemos esperar de este personal? Ninguna. ¿Qué motivo puede haber para respetar sus paranoias? Ninguno.

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