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Estadística para negacionistas I

16 septiembre, 2020 Deja un comentario Go to comments

differential-calculus-2820657_1920-960La falta de conocimientos básicos de matemáticas y estadística hace que no seamos capaces de entender lo que significan muchas cifras con las que nos bombardean a diario los medios de comunicación, siendo fácilmente víctimas de todo tipo de engaños y manipulaciones.

En 1996 me encontraba recorriendo Sri Lanka en un momento no demasiado tranquilo para aquel rincón del Índico. La guerra civil entre el gobierno y los Tigres Tamiles estaba en pleno apogeo y tan solo un par de meses antes de llegar al país, un atentado en Colombo, la capital, había dejado 200 civiles muertos y 1.400 heridos. Al finalizar el viaje sin que ocurrieran contratiempos notables, fui a comprar un par de paquetes de tabaco para el vuelo de vuelta a un puesto callejero próximo al aeropuerto. El Vendedor me preguntó amablemente de donde venía y al decirle “Spain”, mudó su cara y me dijo horrorizado en un inglés lo suficientemente claro: “¡España! ¡que país tan peligroso!”. Sorprendido, le pregunté: ¿peligroso?, a lo que contestó “Si, mucho peligro, ETA, terrorismo, muchos muertos”.

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ETA asesinó a 857 personas en sus 51 años de historia. La guerra de Sri Lanka acabó con cerca de 50.000 vidas en la mitad de tiempo, pero a mi amigo el vendedor de tabaco le pareció que yo venía del infierno, mientras en su país morían en un año el doble de personas de los que la organización terrorista había matado en toda su historia en España.

Cuando cuento esta anécdota, los que me escuchan se suelen reír y, en la mayoría de los casos, puedo leer en sus caras una expresión condescendiente que viene a decir «que curiosos son en estos países». Sin embargo, estas falsas apreciaciones las sufrimos también nosotros a diario, con nuestro miedo a volar o con el temor de que nos «okupen» la vivienda cuando nos vamos de vacaciones.

Nuestra percepción de la realidad se encuentra alterada por diversos factores. Algunos de ellos son ajenos a nosotros, como la información que nos llega. Otros, sin embargo, son intrínsecos, como los numerosos prejuicios –tanto positivos como negativos- que nos impregnan o la falta de conocimiento en determinadas disciplinas. Entre éstos últimos, la carencia de comprensión matemática o anumerismo es, sin duda, uno de los más importantes.

Miedo y anumerismo, buenos aliados.

El miedo suele magnificar las consecuencias de un mal entendimiento de los números, creando situaciones catastróficas cuando hay poca o ninguna justificación. Veamos un ejemplo que tiene mucha repercusión estos días: el tema de la okupación.

En España, durante 2019, se ocuparon ilegalmente 14.621 inmuebles. Esta cifra, convenientemente aderezada con algún testimonio trágico, hace que un gran número de personas esté pensando seriamente en la instalación de un sistema de alarma si no lo ha hecho ya. Pero veamos que significan estos números, sin entrar en demasiadas apreciaciones.

1590333951159En España hay unos 26 millones de viviendas, por lo que las 14.621 okupadas vienen a representar el 0,056 por ciento. Es decir, una de cada 1.768 viviendas o, dicho de otro modo, tendrías una posibilidad entre 1768 de que tu casa fuera okupada. Por comparar, en el mismo año 2019 se ejecutaron 50.006 desahucios, que representa el 0.19%, o una de cada 526 viviendas. Por otro lado, también en 2019 hubo 93.467 incendios en viviendas, un 0,36% o, dicho de una forma más trágica, una de cada 278 viviendas ardió en España durante 2019, provocando más de 100 muertos.

 

No todos tenemos las mismas posibilidades

Si nos preguntaran si dos dados tienen las mismas posibilidades de sacar un seis, lo primero que deberíamos preguntar es si ambos tienen la misma proporción de seises. Obviamente, un dado con seis caras numeradas del 1 al 6 tiene el doble de probabilidades de mostrarlo (1/6) en una tirada que un dado de doce caras numeradas del 1 al 12 (1/12).

azarEn algunas ocasiones situaciones de la vida real resultan igualmente obvias: no moriremos en un accidente de tren si nunca viajamos en tren. Sin embargo, otras veces no lo es tanto.

Volvamos al tema de las viviendas. Es muy sencillo comprender que no todos tenemos las mismas probabilidades de ser desahuciados, dado que intervienen multitud de factores al margen de la mera proporción: renta familiar, seguridad en el trabajo, ahorros, importe de la hipoteca, etc. Por lo tanto, el riesgo de desahucio puede ser mucho más alto o mucho más bajo dependiendo de las condiciones de nuestro hogar.

De igual forma ocurre con las okupaciones: de esos 14.621 inmuebles, solamente unos 3.000 corresponden a particulares, según publica el Ministerio del Interior en su Portal Estadístico de Criminalidad; el resto son propiedad de bancos, fondos buitre o inmobiliarias, por lo que la posibilidad de que nos okupen la vivienda familiar se acerca más a una entre 9.000.

Por supuesto, no deja de ser un problema, pero quizá sería más práctico instalar un detector de incendios antes que una alarma.

 

La negación, otra forma de reaccionar ante el miedo

A veces ocurre todo lo contrario a lo que acabamos de describir. El miedo, que puede bloquearnos en un primer momento, puede hacer que desarrollemos un mecanismo de defensa que se conoce en psicología como negación, y que consiste básicamente en afrontar un problema que no somos capaces de gestionar negando su existencia o minimizando su importancia para con nosotros.

negacion 3Este fenómeno se puede observar muy frecuentemente en los casos de enfermedades graves, epidemias o catástrofes de todo tipo. Es importante diferenciarlo de la conspiranoia, una actitud obsesiva que lleva a la persona que la padece a pensar que todo obedece a intereses de grupos de poder secretos que casi nadie conoce. Sin embargo, es fácil encontrar ambos sesgos cognitivos relacionados, dado que las teorías de la conspiración pueden suponer una explicación para la negación del fenómeno que nos aterra.

También en estos casos es muy común observar interpretaciones totalmente equivocadas de los datos estadísticos.

Por poner solamente un ejemplo, en algunas publicaciones negacionistas de la pandemia por el coronavirus SARS-Cov2, podemos leer que la incidencia de la gripe en la temporada 2018-19 en España fue de 1.405 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que la última cifra de incidencia de la COVID19 fue de 239 casos por cada 100.000 habitantes, casi seis veces menos.

Ambas cifras son correctas, pero la interpretación es errónea por desconocimiento de lo que significa cada dato. En el caso de la gripe, se refiere a la incidencia acumulada en toda la campaña 2018-19, mientras que la cifra de COVID19 representa la incidencia acumulada durante los últimos 14 días, que es la que suele ofrecer Sanidad. Obviamente, no podemos comparar ambas cifras.

Sin embargo, si calculamos la incidencia acumulada de COVID19 desde el inicio de la pandemia, el dato que nos arroja, a pesar de seguir siendo inferior al de la gripe, es mucho más parecido: 1204 casos por 100.000 habitantes.

Por lo tanto, podríamos pensar que el SARS Cov2 no es mucho más contagioso que el de la gripe, por lo que difícilmente es justificable la gran alarma sanitaria generada, ni las medidas extremas que se han adoptado.

Actualidad_472215442_147342891_1706x1280Pero esto no es así. En primer lugar, la incidencia de la COVID19 tiene estos valores tras adoptar las medidas extremas (confinamiento, mascarillas, test masivos, aislamiento, etc.) que se han llevado a cabo en el país. Resulta difícil calcular cuál hubiera sido la incidencia alcanzada si no se hubieran adoptado éstas, pero por los datos que conocemos de otros países, posiblemente sería varias veces esa cifra.

Por otro lado, la tasa de letalidad de la gripe ronda el 0,02 -0,04 %, es decir, 1 entre cada 2500  – 4000 infectados por la gripe, muere. La letalidad del SARSCov2 se estima en torno al 0,6 % o, dicho de otro modo, 1 de cada 267 infectados muere, entre 10 y 15 veces más.

Tenemos aproximadamente cinco veces más muertos por COVID19 que un año normal de gripe, a pesar de haber estado tres meses recluidos y más de seis tomando unas medidas de seguridad extremas. Decididamente, podemos comprobar que no debe preocuparnos lo mismo la COVID19 que la Gripe, sino -al menos- diez veces más…

¿Y las estadísticas?

Con lo visto hasta ahora no hemos abordado en realidad ningún concepto puramente estadístico, aunque hemos hecho notar que lidiar con grandes números no es sencillo, y aún menos si solo conocemos parte de la información o comparamos con algo que tiene una dimensión muy distinta.

Sabemos que es muy difícil medir a todos los españoles en un breve período de tiempo y no digamos hacerles un PCR en 24 horas. Para hacerlo, necesitaríamos cantidades ingentes de recursos humanos y materiales de los que no disponemos. Pero si por algo se caracteriza la ciencia es porque no se rinde fácilmente. Para poder saber cosas sobre poblaciones muy grandes, tenemos métodos de aproximación (al fin y al cabo, la ciencia consiste en aproximarnos cada vez más a la explicación de un fenómeno). Estos métodos que nos permiten abordar grandes poblaciones de datos se agrupan dentro de la disciplina de la Estadística.

En un próximo artículo intentaremos explicar en que consisten los métodos más básicos y que, en realidad, la estadística no dice que si tu te comes dos pollos asados y yo ninguno, cada uno de nosotros nos hemos comido una de las aves entera.

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REFERENCIAS

Estimación del parque de viviendas. 2020. Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana [online] accesible en: https://www.fomento.gob.es/BE2/?nivel=2&orden=33000000.

Larrauri Cámara, Amparo, Silvia Jiménez-Jorge, Lorena Simón Méndez, Salvador de Mateo Ontañón. 2009. Vigilancia de la pandemia de gripe (h1n1) 2009 en España. Rev Esp Salud Pública 2010; 84: 569-588. Disponible online: https://www.mscbs.gob.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/resp/revista_cdrom/vol84/vol84_5/RS845C_569.pdf

Ministerio del Interior. 2020. Portal Estadístico de Criminalidad.  [online] accesible en: https://estadisticasdecriminalidad.ses.mir.es/publico/portalestadistico/

Morentin, Benito;  Rafael Alcaraz, Eva Alonso, Guillermo Ezpeleta, 2011. Mortalidad por el virus influenza A (H1N1): experiencia forense e implicaciones epidemiológicas. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2011;29(1):70–7. Disponible online: https://www.elsevier.es/es-revista-enfermedades-infecciosas-microbiologia-clinica-28-articulo-mortalidad-por-el-virus-influenza-S0213005X1000399X

 

 


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