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El largo camino científico para demostrar el calentamiento global


La idea de que la actividad del ser humano podría estar calentando el planeta comenzó a cobrar importancia en las décadas de 1960 y 1970. Posteriormente, a partir de 1980 y sobre todo en la década de los años 90 del siglo XX se llegó al consenso científico de que la Tierra se estaba calentado a un ritmo nunca visto en la historia geológica del planeta y que la creciente actividad humana era la causa primordial. Sin embargo, el estudio de la influencia humana sobre el clima se remonta en realidad a casi un par de siglos, con unos protagonistas prácticamente olvidados.

Se podría decir que nuestra moderna comprensión sobre efecto invernadero ha sido posible gracias a tres científicos pioneros, comenzando con la científica estadounidense y activista por los derechos de las mujeres Eunice Foote, cuyo trabajo seminal de 1856 sobre cómo el CO2 atrapa el calor estuvo olvidado durante siglo y medio hasta que fue redescubierto en 2010.

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  1. Cristiam Julián Ayala Peña
    20 noviembre, 2020 a las 20:35

    La actual civilización humana seguirá dependiendo del petróleo, del carbón y de los elementos químicos de naturaleza radioactiva por muchos siglos hasta que alcance la meta de aplicar proyectos de fuentes de energía renovable que más que prometedores sean capaces de aportar debidamente a la solución de la crisis climática de escala planetaria que estamos, y estaremos, enfrentando por mucho tiempo. Todo proyecto de fuentes de energía renovable pensado para triunfar en una escala de tiempo de siglos necesita de un conjunto de personas con mentes lo suficientemente racionales como para prever los beneficios y las consecuencias inesperadas que la civilización humana deba encarar una vez sean puestos en marcha.

    Una de las mejores sugerencias que puedo hacer ahora mismo es la de un plan global de cuatro siglos que proponga una solución al serio dilema del petróleo, del carbón y de los elementos radioactivos que sea radical en más de un sentido. Al igual que cualquier otro plan que contenga una solución radical, no serán pocas las características de nuestros estilos de vida que vayan a transformarse como nunca antes se habían transformado. Algunos se adaptarán a esas transformaciones, otros no se adaptarán a esas trasformaciones, y habrán quienes piensen en sus propias soluciones para que puedan conservar su estilo de vida del pasado pero adaptándolo a nuevos tiempos.

    Mientras científicos, políticos, economistas, filántropos y empresarios se reúnen para pensar en un plan efectivo lo único que podemos hacer es prepararnos para la siguiente fase de la crisis climática de escala global que está por llegar. La preparación para la siguiente fase es importante para todos nosotros, los habitantes de este planeta, porque sobre las soluciones no estamos seguros pero sobre las acciones más inmediatas sí que lo estamos.

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  2. Far Voyager
    21 noviembre, 2020 a las 9:59

    Únicamente notar que el petróleo y el carbón tienen los años contados, se quiera o no -no van a durar siglos en absoluto, sí décadas-. La fisión nuclear se va a quedar más tiempo con las renovables pero es un mal menor por mucho Fukushima o Chernobyl que haya habido hasta que por fin la fusión nuclear sea viable.

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  3. Cristiam Julián Ayala Peña
    21 noviembre, 2020 a las 16:46

    El asunto ese de que al carbón y al petróleo no les quedan muchos años de vida es algo sabido por expertos de todo tipo desde hace unas 4 décadas o un poco más. No es que quiera decir eso que otros dijeron antes pero aquí va, por si aparece por aquí algún negacionista: que hayan yacimientos de carbón y petróleo sin descubrir y explotar no significa que debamos abocarnos a una nueva carrera explotadora porque a estas alturas de la vida debe ser conocimiento común entre expertos y no expertos que durante un par de siglos y medio hemos liberado suficiente dióxido de carbono a la atmósfera. Por algo el carbón y el petróleo siempre serán parte del grupo de las fuentes de energía no renovables, y me parece que a cualquier persona con sentido común ese nombre debe decirle más que suficiente. Un pedazo de carbón se quema hasta hacerse cenizas, una gota de petróleo se quema hasta hacerse humo, pero un rayo de sol no se hace cenizas ni se hace humo sino que está ahí, esperando ser captado y aprovechado.

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