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La culpa de la actual pandemia mundial no es de un coronavirus sino de unas rocas de hace miles de millones de años ¡ahí es nada!


Un grupo de investigadores estadounidenses acaban de publicar un artículo científico que muy seguramente va a poner patas arriba todo el actual conocimiento en geología, biología y medicina, puesto que afirma que la actual pandemia no está provocada por un coronavirus, sino que la enfermedad es debida a la influencia de una rocas viejísimas y que nada de vacunas, medicamentos o terapias avanzadas, ya que con unos simples amuletos de jade ¡adiós a la enfermedad!

A estas alturas de la vida quizás sea difícil sorprenderse por la delirante inventiva que algunos de nuestros más alocados compañeros de especie son capaces de desarrollar en materia sanitaria. Pero cuando un conjunto de investigadores de cierto prestigio del departamento de Enfermedades Infecciosas y Microbiología de la universidad estadounidense de Pittsburg llega a publicar un artículo científico que entrará con total seguridad en los anales del disparate pseudomédico más chamánico la sorpresa es mayúscula.

Les pongo en antecedentes. A algunos investigadores de la mencionada universidad parece ser que no les convence la Teoría Microbiana de la Enfermedad porque

Muchos brotes asociados a virus respiratorios (es decir, brotes de gripe) exhiben una dinámica espacio-temporal que se acopla a la dinámica estacional y a restricciones geográficas asociadas, a pesar del aumento de los viajes intrarregionales y globales en el siglo XXI.

Así que si un señor que se contagie de gripe en diciembre en España y viaje a la Argentina pocos días después no se convierte en el paciente cero de una epidemia de gripe en pleno verano austral, pues tenemos un “problema” que rompe las más sólidas bases de la epidemiología.

Y nuestros investigadores siguen argumentando que como el coronavirus ataca a unos países más que a otros, en olas por ahora “inexplicables”, pues el problema con la Teoría de los Gérmenes se agrava.

Y finalmente añaden en la introducción de su artículo que la existencia de fragmentos de virus que se insertaron en el genoma de nuestros lejanos ancestros mamíferos hace decenas de millones de años “sugeriría” que el salto de virus animales a humanos (o zoonosis) no sería la causa de la aparición de virus emergentes como los coronavirus.

Con todo ello nuestros investigadores ponen sus cerebros a pensar para llegar a la hipótesis (aunque a mí no me pregunten porque no le veo relación alguna) de que

La dinámica estacional es una manifestación de la dinámica geofísica, y esas fuerzas geofísicas se manifiestan de manera diferente en varios lugares; por lo tanto, lo que sugiere es que las fuerzas geofísicas podrían mediar en las pandemias asociadas a los virus.

¿Cómo se han quedado? pues no se vayan, porque el desarrollo de su hipótesis no tiene desperdicio, ya que los investigadores indican en su artículo que

Utilizando conocimientos de la Medicina Tradicional China y otros conocimientos indígenas, evaluamos la hipótesis que postula que los brotes de COVID-19 asociados con el SARS-CoV-2 están mediados por anomalías magnéticas de longitud de onda larga (LWMA) resonantes inducidas por serpentinización en placas tectónicas de los cratones proterozoicos y debilitamiento de la intensidad del campo geomagnético [terrestre].

Como ayuda para procesar esta asombrosa información les indico que un cratón es

una masa continental llegada a tal estado de rigidez en un lejano pasado geológico que, desde entonces, no ha sufrido fragmentaciones o deformaciones, al no haber sido afectadas por los movimientos orogénicos. Por tal motivo los cratones son las partes más antiguas de los continentes o fragmentos de Pangea.

Y si las rocas pertenecen al Eón Proterozoico pues tendrán una cierta edad puesto que esta etapa geológica empezó hace unos 2500 millones de años y terminó hace 542 millones justo cuando comenzó la famosa explosión de vida cámbrica.

Así que nuestros investigadores comienzan a mezclar (más o menos al tuntún) datos del campo geomagnético terrestre, de las anomalías magnéticas de la litosfera, de medidas de la ionosfera y otros datos geofísicos con la distribución de los brotes epidémicos de la COVID-19, datos demográficos y de contaminación atmosférica por regiones, patrones climáticos y junto con las medidas adoptadas por los diversos gobiernos del mundo sobre distanciamiento social y uso de mascarillas y ¡agárrense! autopsias de algunas ratas de laboratorio muertas por causa desconocida en el animalario de la universidad para llegar a la sorprendente conclusión que se condensa en la siguiente frase del resumen del artículo:

Los brotes severos de COVID-19 ocurren/ocurrirán predominantemente en Eurasia y las Américas y están regidos por la dinámica espacio-temporal del almacenamiento de agua terrestre y la oscilación semestral del debilitado campo magnético geomagnético.

Y guarden algo de sorpresa porque, como decía la vieja serie de dibujos animados, todavía hay más. Estas anomalías geofísicas eran ¡cómo no! conocidas por nuestros perspicaces antepasados, ya que

Muchos conocimientos indígenas derivados del Neolítico postulan que las perturbaciones geofísico-geológicas graves y los minerales rocosos asociados desempeñan un papel importante en la salud humana.

Y como nuestros lejanos ancestros eran más listos que el hambre, pues desarrollaron poderosos remedios contra tan nefastas influencias debidas a nuestro planeta matriz. Así,

la Medicina China Neolítica-Tradicional en las culturas Chinas Hemudu y Majiabang-Neolítico (~ 7500 a 5300 AEC) en la cuenca del río Yangtze, en el cratón Yangtze ( un cratón Proterozoico) en Eurasia Oriental, desarrolló el uso del silicato ferromagnesiano de calcio-Nefrita (un derivado metasomático de minerales de roca inducidos por serpentinización, comúnmente conocido como jade) como un dispositivo de prevención de enfermedades (amuleto) a mediados del Holoceno durante el colapso poblacional del Neolítico. Se desarrollaron culturas neolíticas similares basadas en Nefrita-Jade en Eurasia Occidental (Europa) durante el colapso de la población neolítica. Se postula que los amuletos de jade (incluida la nefrita) protegen al usuario contra fuerzas nefastas invisibles que causan enfermedades en los órganos torácicos.

¿La prueba de la validez de este ancestral “tratamiento médico”? pues la siguiente según nuestros investigadores estadounidenses:

De hecho, la palabra del lenguaje romance “piedra de ijada” (de la cual se deriva la palabra inglesa “Jade”) se traduce como la piedra que previene enfermedades en los órganos del costado/flanco del cuerpo (órganos torácicos). Además, la palabra inglesa “Nephrite” se deriva de la palabra griega “lapis nephriticus”, que se traduce como la piedra que cura la enfermedad renal.

¡No me digan que no es convincente el “tratamiento” postulado! Y además, sin necesidad de gastar tiempo y dinero en materialistas ensayos clínicos de doble ciego.

Así que nuestros sagaces investigadores terminan su rompedor estudio con la idea de que hay que desarrollar

equipos/dispositivos de protección personal, como los amuletos Nephrite-Jade, que pueden interactuar fácilmente con las LWMA inducidas por serpentinización y bloquearlas, pueden proporcionar un medio para proteger a los humanos y prevenir el COVID-19. Además, las intervenciones biomédicas dirigidas al uso de hierro de tipo ferromagnético (es decir, quelantes de hierro-deferoxamina) en los grupos de alto riesgo o las personas enfermas pueden proporcionar un medio para prevenir y mejorar [los síntomas] de la COVID-19.

Así que ya saben, corran como posesos a la tienda de baratijas chamánicas más cercana a su domicilio a comprarse un amuleto de jade o cómprenlos en “AliExpress” por docenas, ya que por un mísero puñado de euros podrán proteger a familiares y amigos. Y déjense de suspirar por vacunas o medicamentos que no sabemos cuándo y cómo llegarán a estar disponibles, porque es lo que tiene la medicina científica.

P.D:

Ante el revuelo planteado en la comunidad científica, los editores de la revista acaban de bloquear “temporalmente” el artículo hasta que se estudie que ha pasado con el sistema de revisión por pares para que esta monumental locura haya podido ser publicada como si fuera un verdadero estudio científico.

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  1. 5 noviembre, 2020 a las 14:34

    Vale, gracias por la información, pero no es completa. Las piedras de jade, ¿se las tiramos a los que no llevan mascarilla, a los que no guardan la distancia, a los negacionistas del virus o sólo a los infectados? ¿Hay un mínimo de kg de jade para hacer efecto, o depende de si se les tira a mano o con tirachinas?

    Me gusta

  2. c
    5 noviembre, 2020 a las 14:57

    america great agaiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnnn
    ( y dicen america no USA, pqe tienen claro que todo es pa ellos )

    Me gusta

  3. Pablo
    5 noviembre, 2020 a las 15:26

    ¿No será esto un trolleo al sistema de revisión? . Porque saliendo de una universidad supuestamente seria suena más a broma que a otra cosa.

    Me gusta

  4. Pablo
    5 noviembre, 2020 a las 18:04

    No me gusta para nada la manera tendenciosa en que se escribió el artículo. Si esta persona no entiende nada de que se esta hablando entonces quizás, no sea la persona mas indicada para escribir dicho artículo, pero de ninguna manera escribirlo casi con desprecio. Es una falta de respeto para los lectores y los autores del estudio referido.

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  5. jacinto
    5 noviembre, 2020 a las 21:37

    Pues no sabía yo que la Juan Carlos tuviera sucursales en el extranjero, qué cosas, eh.

    Y Pablo tiene razón, hay que respetarlo TODO ¡Hombrepordios, que los gilipollas también tienen su corazoncito!

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  6. Eduardo Baldú
    5 noviembre, 2020 a las 21:46

    Aun no me puedo creer que eso sea cierto. Y, Pablo, si lo es, estamos ante unos gilipollas subnormales que no son merecedores de respeto alguno al decir tanta subnormalidad. La pregunta que me hago es: ¿Aun no los han echado a patadas de la Universidad?

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  7. Narval
    7 noviembre, 2020 a las 11:14

    Coñe Pablo, has querido enmendar al desinformado autor, y acto seguido han bloqueado el artículo y te han enmendado a ti. Cosa no muy difícil si atendemos a tu falta de argumento y en su lugar, el prototipo de respuesta dogmatica que usas: no sabes de lo que hablas, y además me ofendes.

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  8. Gromen Hauer
    7 noviembre, 2020 a las 16:42

    ¿Sólo con amuletos de jade? Así no vamos a ningún sitio. Estos tíos van a temblar cuando próximamente publique en The Lancet mis papers sobre las medallas de la VIrgen del Carmen.

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  9. 9 noviembre, 2020 a las 9:26

    Interesante artículo!! Lástima que la información sea incompleta!

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  10. 9 noviembre, 2020 a las 13:32

    Jaun Ciencia

    Y según tú ¿que información falta?

    Me gusta

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