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El absurdo (y cada vez mayor) derroche energético del Bitcoin


El éxito económico del Bitcoin, la criptomoneda por excelencia tiene una muy sucia consecuencia: la necesidad de un inmenso y casi exponencial gasto energético que no tiene comparación con ninguna otra aplicación informática de la actualidad.

El Bitcoin es un protocolo informático de código abierto basado en una red entre iguales que se utiliza como criptomoneda. Y el problema viene que al ser una entidad descentralizada en donde no hay ningún tipo de jerarquía las operaciones monetarias se validan dentro una base de datos distribuida, que almacena la información agrupada en bloques dispersos por la red y encadenados entre sí, formando una estructura de datos conocida con el nombre de “cadena de bloques“. Funciona como un libro contable digital distribuido para evitar las manipulaciones (ya que no lo respalda ninguna entidad oficial) para que quede reflejado de forma permanente y verificable el historial de todas las transacciones. Algo así como si el billete de 20 euros que acabamos de sacar del cajero tuviera incorporada toda su historia desde que salió de la Casa de la Moneda, pasando por todos y cada uno de sus propietarios, el día, la hora y todos los detalles de la transacciones realizadas y se añadiera a su historial nuestra reciente adquisición. Es decir, un enciclopédico compendio de información que además aumenta con cada transacción y que está copiado en multitud de lugares de la red que deben estar conectados entre sí en todo momento, para que así se pueda detectar rápidamente si alguien modifica por su cuenta la información, falsifica un bitcoin o si es usado en dos transacciones a la vez.

Por tanto es razonable suponer que todo ese esfuerzo de “copias de seguridad” e historial de cada bitcoin necesite de una ingente cantidad de energía para mantener toda la estructura en curso.

Si además añadimos que los bitcoins no fueron “acuñados”, sino que se incorporan al mercado a medida que un ordenador encuentra la  solución a un problema criptográfico y es validado por otros ordenadores, y que a medida que se van descubriendo  (“minando” en la jerga especializada) los bitcoins, los problemas criptográficos van aumentando en cuanto a dificultad el resultado final es que todo el proceso de generación y control de los bitcoins necesita de ingentes cantidades de energia. Y aquí hay que tener en cuenta que por cada ordenador o “granja de ordenadores” que encuentra la solución al problema criptográfico otros muchos han consumido energía de manera similar para no recibir recompensa alguna. Este el problema de las competiciones, que solo hay un ganador pero muchos perdedores. Pero volviendo al tema principal de la entrada ¿de cuanta energía estamos hablando?

A día de hoy, los procesos asociados al Bitcoin consumen nada menos que unos 130 TWh anuales y subiendo. Para comparar, simplemente decir que el gigante informático Google consume con todas sus aplicaciones unos 12 TWh anuales. Otro número de gasto cibernético para tener en cuenta es que todos los centros de procesamiento de datos del mundo que mantienen internet y todas sus aplicaciones en uso (particulares, empresariales, científicas, gubernamentales, etc) consumen algo más de 200 TWh anuales. Y si comparamos la electricidad consumida por paises, Bitcoin tendría el puesto número 28, por encima de naciones como Argentina o Ucrania y muy cerca de Suecia.

Y como he indicado antes, el problema es que mientras el consumo eléctrico general de los países aumenta de manera más o menos parsimoniosa, la energía que necesita el sistema de Bitcoin crece a un ritmo casi exponencial expoleada por la actual burbuja de su cotización.

¿Y todo ello para qué? porque el bitcoin no es más que un activo especulador, que no aporta nada al sistema económico y que tarde o temprano colapsará como el resto de las burbujas a las que nos tiene tan acostumbrado el actual (y cada vez más desquiciado) sistema económico.

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  1. jacinto
    4 marzo, 2021 a las 7:26

    Qué bestialidad de consumo de energía. La de “efectos colaterales” que ignora uno.

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  2. Iker
    4 marzo, 2021 a las 8:48

    Ateo. Estarás de acuerdo en que este es un artículo de opinión, ¿no? Artículos como éste suponen un problema ya que, por ejemplo, hace poco leí un artículo aquí sobre la acupuntura muy serio en el que se explicaba todo con datos. El problema viene cuando ahora me encuentro con esto, tan poco contrastado y lleno de opiniones no basadas en nada serio. Lo siento pero, a no ser que crees una sección de opinión en la que queda clara la intención (opinar, no informar), el resto de artículos perderán en confianza en cuanto a su imparcialidad. Yo al menos lo veo así.

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  3. 4 marzo, 2021 a las 14:22

    “El problema viene cuando ahora me encuentro con esto, tan poco contrastado y lleno de opiniones no basadas en nada serio”

    Te informo que los datos que presento han sido calculados por la Universidad de Cambridge, tal y como indico en la entrada, más específicamente en el hiperlink de la frase:

    ” Y si comparamos la electricidad consumida por paises, Bitcoin tendría el puesto número 28,…”

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  4. Alberto
    4 marzo, 2021 a las 22:09

    El contenido del artículo es correcto, son datos comprobables, pero el último párrafo

    “el bitcoin no es más que un activo especulador, que no aporta nada al sistema económico y que tarde o temprano colapsará como el resto de las burbujas a las que nos tiene tan acostumbrado el actual (y cada vez más desquiciado) sistema económico.”

    sí que es pura opinión. Es una afirmación al menos cuestionable. El bitcoin aspira a convertirse en oro digital. El oro ha sido durante milenios una reserva de valor apto para el largo plazo, independiente de los sistemas monetarios estatales, y que está limitada en su oferta, lo que mantiene una subida constante de su valor. El bitcoin pretende suplantar al oro en este cometido y lo han diseñado a tal fin (no es controlable por los Estados y su oferta se expande poco a poco). Aún está por ver si lo conseguirá, le falta madurar; ahora mismo no es válido como reserva de valor porque su precio fluctúa demasiado. Si fuera una de tantas burbujas especulativas sin más, ya hubiera desaparecido, ya que ha experimentado varias olas especulativas que siempre acaban con un valor superior al inicial.

    El bitcoin, por lo tanto, no es un mero activo especulador (aunque experimente olas especulativas), aportará al sistema económico, si finalmente triunfa, el ser una reserva de valor independiente de las monedas estatales. Si acabará desapareciendo o triunfando y jugando un papel clave en la economía futura, nadie lo sabe.

    Siempre es interesante tener un cierto porcentaje de la cartera de inversones personal en oro o, si acaba funcionando, bitcoin; porque los sistemas monetarios estatales (dólar, euro…) son siempre frágiles, siempre hay la posibilidad de que esas monedas desaparezcan o pierdan gran parte de su valor (en una hiperinflación) en una crisis económica fuerte. Llevamos desde 2008 inmersos en una expansión brutal de la masa monetaria en dólares y euros para mantener la economía “zombie”, que para algunos economistas es el principio del fin de la economía capitalista, o al menos del dólar y del euro. En estos casos, el oro (o quizá el bitcoin) siempre conservará su valor como lleva haciendo miles de años.

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  5. Eduardo Baldú
    6 marzo, 2021 a las 2:25

    El Bitcoin sí es un proceso especulativo con peligro de convertirse en una burbuja que acabe estallando. Aunque sea un proceso descentralizado, comparte con el resto de la actividad financiera su naturaleza especulativa y carencia de vinculación a la economía real, a la inversión productiva. Desde que se inició ese proceso de desvinculación de la actividad financiera con la inversión productiva (Anos 80/90), el volumen de capital financiero ha superado en mucho, muchísimo, el volumen de bienes reales, y eso es especulación, una especulación que suele acabar explotando en la cara.
    No lo digo yo, lo dice alguien como Juan Torres López, economista, concretamente es doctor en Ciencias Económicas, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla.
    Por supuesto, uno no tiene por qué estar de acuerdo con este economista, o con otros muchos que opinan que las criptomonedas no se diferencian en nada de las estafas piramidales, o como Nouriel Roubini, profesor de Economía en la Universidad de Nueva York y presidente de la consultora RGE Monitor, que opina que las criptomonedas “Son solo un juego de una burbuja de activos especulativos, peor que la tulipomanía, ya que las flores tenían y siguen teniendo utilidad”. Pero es de suponer que tales personas algo saben sobre el tema, ya que es su especialidad.

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  6. Alberto
    6 marzo, 2021 a las 17:37

    Es que el bitcoin, como el oro o cualquier otra forma de dinero, no pretende ser una inversión productiva. Es sólo dinero; el dinero no es una inversión productiva. Una inversión productiva es la bolsa de valores, ya que es dinero que se mete en empresas que fabrican cosas o dan servicios. La renta fija, corporativa o estatal, también es una inversión productiva, o depósitos bancarios, o seguros de ahorro… Que sufra procesos especulativos tampoco quiere decir que sea simplemente eso, aunque eso el tiempo lo dirá. El oro también experimenta fases especulativas, lo lleva haciendo miles de años, y sigue siendo la reserva de valor más estable y fiable.

    Sin embargo, el dinero en cualquiera de sus formas, no siendo una inversión productiva, juega un papel clave en la economía: sin dinero tendríamos que volver al trueque, lo que sería impensable en una economía mínimamente compleja.

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  7. Eduardo Baldú
    6 marzo, 2021 a las 20:27

    El dinero, en sus múltiples formes y como medio de pago, es un mecanismo útil a la economía, ya que facilita los intercambios económicos. Cuando se convierte en valor en sí mismo, y deja de existir una relación con bienes reales, es cuando la cagamos. Es el dinero bancario, ese que crean los bancos, y que llega a límites extremos. En datos de 2014, los 50 bancos más grandes del mundo sumaban un capital total de 772.357 millones de dólares mientras que sus activos tenían un valor 87,6 veces mayor (67,64 billones de dólares), una riqueza ficticia que convierte en un castillo de naipes sobre una mesa que cojea a toda la economía.
    Todo medio que fomente la especulación genera riqueza ficticia, y es cuestión de tiempo que eso afecte a la estabilidad económica.

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  8. Alberto
    7 marzo, 2021 a las 7:02

    “Todo medio que fomente la especulación genera riqueza ficticia”, se puede especular absolutamente con cualquier cosa que le otorguemos un precio, siempre arbitrariamente y por convenio, independientemente de que tenga valor real o no. Tulipanes, unas conchas, monedas con valor en metales preciosos o son él, viviendas, sellos, valores de bolsa o de renta fija… El problema, por lo tanto, no es el bitcoin, sino los mercados libres regidos por la ley de la oferta y de la demanda, que es lo que determina la posibilidad de que haya especulación con cualquier cosa que se venda y compre libremente. Si lo que planteas es acabar con los mercados libres, y que sea el Estado el que determine el precio de las cosas, dilo claramente: se llama comunismo, y ya todos sabemos a lo que ha llevado a medio mundo, a la ruina de la clase trabajadora: y es que quien promete el paraíso te suele acabar trayendo el infierno. Y si echas de menos el comunismo, todavía te quedan paraísos comunistas como Venezuela, Cuba o Corea del norte, seguro que te aceptan encantado para llenar el hueco que dejan los millones de trabajadores que huyen de esos paraísos del obrero, cuando les dejan.

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  9. 7 marzo, 2021 a las 10:33

    Si dices que

    “Si lo que planteas es acabar con los mercados libres, y que sea el Estado el que determine el precio de las cosas, dilo claramente: se llama comunismo […] todavía te quedan paraísos comunistas como Venezuela, Cuba o Corea del norte”

    Se te puede responder que cuando los mercados son verdaderamente “libres” ocurre como en Texas, en donde miles de ciudadanos han recibido facturas eléctricas de decenas de miles de dólares porque en la semana que duró el temporal el precio de la energía se disparó y encima la mitad del tiempo que duró la ola de frío esos clientes ahora arruinados tuvieron apagones. ¡Toma mercado libre del bueno!

    O como el sistema sanitario estadounidense, que sin estar totalmente liberalizado ¡y menos mal! mata todos los años de decenas de miles de enfermos porque no pueden costearse las facturas médicas.

    https://lacienciaysusdemonios.com/2018/11/07/en-eeuu-los-enfermos-de-cancer-tienen-una-mas-que-terrible-disyuntiva-muerte-o-ruina-economica/

    Así que imagínate el paraíso que sería vivir en un pais con un verdadero mercado libre. Por eso, ya que lo defiendes tanto funda un país con total “libertad”, en donde no haya ningún tipo de ayuda social del estado, ni regulación alguna y ya veremos cómo te va cuando vengan mal dadas.

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  10. 7 marzo, 2021 a las 11:15

    Por cierto Alberto quisiera plantearte un supuesto.

    Imagina que ahora unos alienígenas superavanzados te abdujeran y te comentaran que iban a hacer un experimento contigo (no de esos anales que parece ser que tanto les gustan por esas lejanas galaxias). Te informan que van a transferir tu consciencia al cuerpo de un recién nacido latinoamericano, de una familia muy pobre, y tu irás recuperando tu personalidad a medida que el cuerpo al que te transfieren se vaya desarrollando, es decir al final cuando seas adulto serás el mismo Alberto de ahora. Y te dejan elegir entre dos países centroamericanos muy cercanos, con historias similares pero muy diferentes en un único punto: Cuba y Honduras, por eso de que van a comparar los sistemas económicos. Te informan que por supuesto, al ser un experimento ellos no van influir en nada una vez que te hayan transferido en el momento del parto y que tu vida dependerá de cómo se vayan desarrollando las cosas.

    Seguramente con tu aborrecimiento del sistema comunista, es evidente que no dudarías ni un segundo y elegirías “nacer” en el paraíso capitalista hondureño, donde regulaciones hay pocas o ninguna, hay “libertad” de todo tipo: por ejemplo médica (aunque dependiente de si la familia tiene dinero suficiente y como va a ser que no, porque te dijeron que serían pobres pues a rezar para que una ONG de perroflautas aparezca por la aldea para vacunarte contra la tosferina o el sarampión a los dos o a los cinco años, o para darte antibióticos cuando pilles una infección) y también laboral (tu padre puede negociar directamente con el patrón el sueldo, la jornada laboral y ¡qué risa! las vacaciones sin necesidad de esos engorrosos y parasitarios sindicatos obreros ¡que suerte!). Y por supuesto no nos olvidemos de la libertad de la que gozarán tus padres de poder elegir el tipo de escuela y hasta de universidad a la que te llevarán ¡ah, que no! que tus padres no tienen dinero suficiente ni para alimentarte o vestirte adecuadamente como para pensar en que te conviertas en médico o astrofísico.

    Porque cuando se comparan situaciones similares se observa que el capitalismo no es ni mejor ni peor a otros tipos de regímenes, el “éxito” depende de muchos otros factores. Cuba está mucho mejor no solo que Honduras, sino también El Salvador o Guatemala y eso a pesar que lleva todo el tiempo enfrentada al Imperio y los mencionados países son “socios” de los EEUU, para lo que les vale. Sin embargo, en el experimento coreano es evidente que el capitalista Sur ha ganado de calle al comunista Norte.

    Por ello lo más sabio es el equilibrio entre los dos sistemas tal y como lo demuestran los avanzados países nórdicos: libertad empresarial por supuesto, pero un estado fuerte que regule y unos impuestos muy progresivos que permitan financiar unos servicios sociales PARA TODOS de alta calidad.

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  11. Eduardo Baldú
    8 marzo, 2021 a las 13:32

    ¡¡Ya salió el defensor del “mercado libre”!!
    Y por supuesto los malos, malísimos de Venezuela o Cuba, a los que los problemas que tienen no están influidos absolutamente en nada por el bloqueo económico a que están sometidos por parte de los EE.UU. ¿Verdad? Y por cierto, en el caso de Venezuela no es un estado comunista, nunca lo ha sido. El que si lo es, al menos nominalmente, es China, que curiosamente no citas. ¡Ah, claro! China permite a las empresas occidentales aprovechar su mano de obra, sus infraestructuras y recursos para producir dentro del sistema capitalista, así que vamos a mirar hacia otra parte. ¿Qué el modelo económico se base en una economía controlada por el estado? Bueno, como decía el actor Joe E. Brown en la película de Billy Wilder, nadie es perfecto.
    ¿Conoces el concepto gradación? Al parecer, no. No es necesario que todo sea absolutamente blanco, o absolutamente negro, y cuando algunas de las supuestas “libertades del mercado” son claramente perjudiciales para la mayoría, pueden ser limitadas. De la misma forma que podemos también limitar la intervención del estado, cuando no sea necesario o pueda ser perjudicial. La especulación siempre se ha demostrado nefasta para el equilibrio económico de la sociedad, y no hacer nada para evitarla es, o negligente, o criminal, si eso se hace para favorecer a determinados sectores o intereses.
    Supongo que como defensor del liberalismo a ultranza, estarás en desacuerdo con prohibiciones como la del tráfico de drogas. Hay economistas liberales que defienden que tanto el tráfico de drogas como la prostitución deberían contabilizarse en el PIB. Después de todo no dejan de ser actividades económicas, y que sean ilegales es solo cuestión de apreciación subjetiva. Con cambiar la ley, se resuelve el problema. Después de todo, occidente ya tiene experiencia en tales menesteres. Las guerras del opio (1839-1842 entre china y el Imperio Británico, 1856-1860 entre China y el Imperio Británico/Francia) por las que los países occidentales obligaron a China a que admitiera la importación de opio, negocio que los países occidentales regentaban, es un claro ejemplo que demuestra que la comercialización de las drogas no es más que un negocio más.
    Por otra parte, si consideramos que la libertad de mercado debe estar por encima de los daños y excesos que la misma pueda causar en las sociedades humanas, lo mismo es aplicable al tráfico de drogas (O a la prostitución. Si se defiende –como se hace por parte de los obsesionados por el libre mercado- que las regulaciones deben ser mínimas, o mejor aún que no existan, aunque ello dé lugar a situaciones de abuso reiteradas en distintos ámbitos, tampoco habría que escandalizarse porque estas se den en la explotación de la prostitución. Es cuestión de coherencia en los planteamientos).
    Tampoco deberían sancionarse las estafas. Después de todo, si te han estafado es porque te has dejado estafar. Así que poco a poco, podemos ir reduciendo considerablemente el código penal. Viva el liberalismo.

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  12. Alberto
    8 marzo, 2021 a las 19:32

    Los teóricos del liberalismo del siglo XIX en ningún momento propusieron una libertad total en lo económico ni en ningún aspecto de la organización del Estado; más bien al contrario, siempre indicaron la necesidad de tener Estados fuertes y una legislación sólida, precisamente para que la economía pueda funcional con normalidad. Sin Estado, sin leyes, sin regulaciones, no hay libertad: hay caos. Precisamente a partir del liberalismo decimonónico es cuando se ve la necesidad de salir del Antiguo Régimen y crear Estados fuertes, centralizados, homogéneos, con leyes comunes para todo el territorio, una lengua única… surge el nacionalismo, que crea los Estados-nación modernos, y todo para el beneficio de la economía, y así para conseguir mayores niveles de bienestar para toda la población. Quien diga que el liberalismo es disminuir la regulación, es que no sabe lo que es el liberalismo.

    Sin embargo, mi consideración no iba por ahí, simplemente que si se critica al bitcoin por experimentar burbujas especulativas, también habría que criticar cualquier otro tipo de activo (viviendas, valores de renta variable o de fija, oro, monedas fiat, materias primas, etc…), ya que cualquier activo que se cotice en los mercados libres puede experimentar movimientos especulativos. Sólo los países comunistas se plantearon controlar el precio de algunos activos, en los países capitalistas en ocasiones se intenta controlar el precio de la vivienda al ser un bien esencial, con resultados a menudo opuestos a lo pretendido (se dificulta el acceso a la vivienda a las clases trabajadoras), se intenta controlar la inflación mediante los bancos centrales, y poco más. Si a todo el mundo le da ahora por comprar bitcoin, y como consecuencia de eso algunos se enriquecerán y otros se arruinarán, nada puede hacer el Estado al respecto, igual que tampoco lo puede hacer cuando a todo el mundo le da por especular con la vivienda o con los mercados de valores.

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  13. Far Voyager
    8 marzo, 2021 a las 23:08

    Alberto, si eso es liberalismo deberías decírselo a gente cómo Rallo y a esa que se puede encontrar en plataformas tipo Menéame repitiendo mantras similares cómo robots sin pensar en lo que dicen.

    Cuándo veo que su think thank se llama Juan de Mariana dudo que ese jesuita pensara en el estado moderno, un tanto distinto a los de su época al afirmar que un pueblo podía levantarse si los impuestos eran excesivos.

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  14. Eduardo Baldú
    9 marzo, 2021 a las 14:47

    Es decir que Milton Friedman y la Escuela de Chicago no saben que es el liberalismo. Defensores a ultranza de la desregularización, de la privatización de todas las funciones del Estado, de limitar al mínimo la capacidad de intervención de este en la actividad económica, y de cuyas ideas seguimos hoy padeciendo las consecuencias.
    Por otra parte, si se pretende un estado fuerte, salvo que la fuerza se limite a la capacidad de represión de la disidencia, es necesario que dicho estado cuente con una capacidad real de intervención en la económica, y ello implica la existencia de un sector público con capacidad de influir en ella, con empresas públicas o mixtas con mayoría pública. De hecho, ciertos servicios fundamentales deberían ser asumidos en exclusiva por la empresa pública, y otros en competencia con la empresa privada. En cuanto a las regulaciones en economía, existe un muy amplio abanico de posibilidades. Desde la total desregulación, a una economía totalmente regida por el Estado, no es necesario tener que elegir uno de los extremos. Tal planteamiento es una falacia.
    Y evitar la práctica de la especulación se puede hacer de varias formas. Desde la ya mencionada capacidad de intervención del Estado en la economía, a la ilegalización de ciertas prácticas (Como puedan ser lo que en realidad estafas piramidales), pasando por el incremento de la presión fiscal a los rendimientos desorbitados. La especulación solo favorece a una minoría, y empobrece a la sociedad en su conjunto, por lo que debe ser evitada.
    El caso del Bitcoin lo pone en evidencia. Cuando todos nuestros esfuerzos están encaminados a reducir el consumo de energía, esta mierda lo dispara cada vez más.

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  15. Alberto
    9 marzo, 2021 a las 21:35

    En fin, si alguien tiene interés en conocer lo que realmente es el liberalismo, y no lo que dicen por ahí algunos que es, le recomiendo que vaya a las fuentes, por ejemplo “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith. Se sorprenderá. Un breve apunte al respecto: http://blog.pucp.edu.pe/blog/ceorpa/2008/05/17/la-intervenci-n-del-estado-en-la-econom-a-seg-n-adam-smith/
    Y si quiere conocer cómo el liberalismo llevó a la creación de los actuales Estados-nación fuertes, que lea la trilogía de Eric Hobsbawm: “La era de la revolución”, “La era del capital” y “La era del imperio”.

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  16. Far Voyager
    10 marzo, 2021 a las 13:44

    Sé de Adam Smith y de que defendía ideas cómo trocear empresas grandes para asegurar la competencia (leyes antimonopolio), que hoy ignoran los liberales.

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  17. 10 marzo, 2021 a las 18:59

    Apelar a Adam Smith para defender una doctrina que ahora es tan completamente diferente que sólo le queda el nombre es similar a apelar a Jesucristo para defender al “cristianismo” de ahora.

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  18. 10 marzo, 2021 a las 19:33

    Con frases como las siguientes que dijo Adam Smith en su momento, hoy sería tildado de peligroso comunista y enemigo de la sociedad:
    “El gobierno civil, en la medida en que se instituye para la seguridad de la propiedad, en realidad se instituye para la defensa de los ricos contra los pobres, o de aquellos que tienen alguna propiedad contra aquellos que no tienen ninguna.”
    ” Los comerciantes del mismo rubro rara vez se reúnen, incluso para entretenimiento y diversión, pero la conversación termina en una conspiración contra el público, o en alguna estratagema para aumentar los precios.”
    ” Esta disposición a admirar, y casi a idolatrar, a los ricos y poderosos, y a despreciar o, como mínimo, ignorar a las personas pobres y de condición humilde es la principal y más extendida causa de corrupción de nuestros sentimientos morales.”
    ” Donde quiera que haya una gran propiedad, hay una gran desigualdad.”
    ” No es muy irrazonable el que los ricos contribuyan al gasto público, no sólo en proporción a su ingreso, sino en algo más que en esa proporción.”
    ” Ninguna sociedad puede ser feliz y próspera si la mayor parte de sus ciudadanos son pobres y miserables.”
    ” No tenemos leyes del Parlamento contra las uniones que pretenden rebajar el precio del trabajo; pero hay muchas contra las uniones que aspiran a subirlo.”
    ” Los patrones, al ser menos, pueden asociarse con más facilidad; y la ley, además, autoriza o al menos no prohíbe sus asociaciones, pero sí prohíbe las de los trabajadores.”
    “Esperar… libertad de comercio es tan absurdo como esperar… la utopía. No solo se oponen irresistiblemente a ella los prejuicios del público, sino, lo que es mucho más invencible, los intereses privados de muchos individuos”

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  19. Alberto
    14 marzo, 2021 a las 7:20

    Las leyes antimonopolio siguen vigentes hoy día, al menos que yo sepa en la UE. No se puede realizar una fusión de empresas que cubra más del 40 % del mercado, porque la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia no lo va a aprobar, de acuerdo con las directivas comunitarias. https://ec.europa.eu/info/departments/competition_es

    Los que se la dan de neoliberales han pervertido el significado del liberalismo. Pero es que además el mantra de neoliberales y la denuncia de la izquierda de que se está reduciendo el gasto público, no es cierta. Algunos links para comprobar cómo en realidad el gasto público en la UE no ha parado de subir en las últimas décadas:

    https://www.elblogsalmon.com/economia/asi-es-la-composicion-del-gasto-publico-en-europa
    https://magnet.xataka.com/preguntas-no-tan-frecuentes/como-ha-evolucionado-el-gasto-social-en-europa-y-en-espana-durante-los-ultimos-anos
    https://www.libremercado.com/2012-05-23/el-mito-de-la-austeridad-europea-en-cinco-graficos-1276459248/
    https://www.larazon.es/economia/20200427/mmmcgwiiujcpjclpiw5ld2nbcu.html
    Estos datos no incluyen 2020 en el que el gasto público ha tenido un crecimiento espectacular, y así seguirá varios años más.

    Los mayores ejemplos de la socialdemocracia europea que tanto admiras, ateo, por ejemplo Suecia, han conseguido su éxito gracias a una economía muy liberalizada, al mismo tiempo que una elevada protección social
    https://www.libremercado.com/2016-08-13/suecia-de-paraiso-socialista-a-modelo-liberal-1276580293/
    También es el caso de Dinamarca y su exitosa flexiseguridad laboral, que es lo más opuesto a lo que pretende hacer la izquierda en España con el mercado laboral https://www.abc.es/economia/abci-dinamarca-alcanza-pleno-empleo-gracias-modelo-flexiseguridad-201610211526_noticia.html

    En el polo opuesto, tenemos países como España, Grecia o Italia, con una economía muy poco liberalizada, donde sectores económicos enteros dependen del gobierno de turno que crea redes clientelares con una elevada corrupción; y una baja protección social, lo que determina un crecimiento bajo, amplias desigualdades, crisis económicas que siempre son más graves y más prolongadas que en otros países, un elevado porcentaje de población que no puede subsistir por sus propios medios y está necesitada de una protección que es muy escasa, debido al elevado paro, la temporalidad y los bajos salarios. Estos países también se caracterizan por elevadas deudas públicas que limitan el crecimiento al tener que dedicar buena parte de los impuestos a pagar intereses de la deuda.

    La izquierda de estos países latinos no acaba de comprender cuál es el problema y se centra sólo en aumentar la protección social de las amplias capas de población que la necesitan, en vez de hacer las reformas económicas necesarias para que esa población pueda vivir de empleos con salarios dignos, y no de ayudas sociales. El destinar un gasto creciente a ayudas sociales, además, contribuye a deteriorar la economía, con lo que se entra en un círculo vicioso.

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  20. 14 marzo, 2021 a las 11:28

    Bueno Alberto como siempre mezclas ideas sin darte cuenta de tus contradicciones. Un par de ejemplos. Dices

    ” Los mayores ejemplos de la socialdemocracia europea que tanto admiras, ateo, por ejemplo Suecia, han conseguido su éxito gracias a una economía muy liberalizada, al mismo tiempo que una elevada protección social”

    cuando yo escribí antes, en esta misma entrada que

    ” Por ello lo más sabio es el equilibrio entre los dos sistemas tal y como lo demuestran los avanzados países nórdicos: libertad empresarial por supuesto, pero un estado fuerte que regule y unos impuestos muy progresivos que permitan financiar unos servicios sociales PARA TODOS de alta calidad.”

    Y luego dices que

    ” El destinar un gasto creciente a ayudas sociales, además, contribuye a deteriorar la economía, con lo que se entra en un círculo vicioso.”

    Y no te das cuenta que Suecia, el país que has puesto como ejemplo ha llegado donde ha llegado por haber destinado durante décadas “ingentes cantidades crecientes a ayudas sociales”, lo que evidentemente “no ha deteriorado la economía”, sino que ha fortalecido el pilar fundamental sobre el que se asienta el éxito de un país: sus ciudadanos.

    Porque es absurdo pensar que una economía fuerte se puede construir con esclavos o con obreros explotados, que por cierto es a lo que tiende el (neo)liberalismo que tanto anhelas. Hay que invertir mucho y durante mucho tiempo en sanidad pública, en educación pública y de calidad y en ayudas sociales de todo tipo para que se produzca el milagro: nula conflictividad sociolaboral, desarrollo personal en el que cada ciudadano puede dar lo mejor de sí, reforzamiento de identidad de grupo en la que todos comprenden que tienen que arrimar el hombro para que las cosas funcionen (porque cuando las cosas funcionan ellos y sus hijos también se benefician) y luego entonces ese país se convierte “milagrosamente” en un éxito como nación, que atrae por supuesto a inversores DE ALTA CALIDAD de todo el mundo. Es decir los “milagros” económicos se basan en un duro trabajo de décadas en los que se pone en práctica un contrato social y no en la explotación basada en la “libertad”.

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  21. 14 marzo, 2021 a las 11:41

    Y ya para terminar eso de que

    ” En el polo opuesto, tenemos países como España, Grecia o Italia, […] La izquierda de estos países latinos no acaba de comprender cuál es el problema y se centra sólo en aumentar la protección social de las amplias capas de población que la necesitan”

    simplemente muestra que no has entendido nada de cómo funciona el desarrollo de una nación o peor, eres como esos voceros del neoliberalismo que miente sin pudor al más puro estilo goebbeliano.

    Como te he dicho antes, sin inversión a largo plazo en protección social no hay futuro para un país. Y el problema que han tenido las “izquierdas” de los países del Sur es que prácticamente no han sido izquierdas. Y la prueba la tenemos aquí mismo en España, el tristemente fallecido Olof Palme y su gente intentaron (sin éxito desgraciadamente) que el PSOE se convirtiera en la copia de su partido en España. Pero como se equivocaron completamente con la selección de sus líderes, apoyando a unos “brillantes” jóvenes que de izquierdistas solo tenían la fachada (menudo gol que les metió la CIA o quien fuera)

    https://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2015/03/felipe-gonzalez-ese-gran-democrata.html

    se refundó un PSOE que en realidad se convirtió en un partido casi neoliberal (recordemos que sus “reformas” siempre han caído del mismo lado) y desde entonces hemos tenido el sistema político más parecido a los EEUU: un partido muy español y muy de derechas y otro de centroderecha alternándose en el poder. Y así la corrupción ha seguido campando casi como en la dictadura, porque para reformar la economía hay que ponerse serios y meter en cintura a los oligopolios y a los cárteles (que en España provienen de la etapa franquista). Y eso es impensable por estos lares.

    Pero claro, cuando todos y cada uno de los ministros y altos cargos salientes del partido “izquierdista” acaban en los consejos de administración de las grandes empresas patrias es imposible reformar una economía para que sirva a los intereses de TODA la ciudadanía.

    https://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2014/05/y-luego-nos-sorprendemos-que-el-psoe.html

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  22. Eduardo Baldú
    15 marzo, 2021 a las 21:11

    Las contradicciones de Alberto resultan cada vez más curiosas (O quizás preocupantes). Tan pronta sale defendiendo una modelo liberal que, supuestamente, debería ser el motor de una sociedad equitativa, acusando a los actuales liberales de no serlo y de, poco menos, traicionar el ideario liberal original, como defiende los mismos criterios de los que antes ha calificado de “traidores”.
    En su última intervención vuelve a cantar las “glorias” de la liberalización económica y el rechazo de la intervención del estado, presupone que los problemas que nos aquejan solo son el resultado del exceso de intervención del estado, criticando claramente cualquier acción del mismo que signifique apoyos sociales a los sectores de la sociedad más castigados, mientras canta glorias de, supuestamente, tales criterios liberalizadores en los países del norte de Europa.
    Mucha falacia es lo que hay. Las condiciones que, en esa Europa, alcanzó la “economía del bienestar”, aquí no la vimos ni en foto. Nunca alcanzamos los niveles de protección social que existieron en Europa, ni por asomo. Así que cuando la mierda liberal impuso sus recortes, estos se aplicaron, aquí, a partir de un nivel mucho más bajo, con lo que los efectos perversos de los mismos fueron mucho más extremos. Y si a ello unimos que desgraciadamente en vez de empresarios, tipo europeo, lo que aquí abunda es la presencia de puros “salteadores de caminos”, ya ni te cuento.
    Pero no todo es oro lo que reluce, y en Alemania, por ejemplo, esas maravillosas medidas han potenciado un creciente (y preocupante) subempleo y progresiva caída de condiciones laborales y salariales, generándose dos colectivos laborales: los que aún mantienen condiciones relativamente buenas, y los que pasan a engrosar el sector de bajos salarios y condiciones cada vez más leoninas. Ya hizo en su momento (hace unos dos años) referencia a ello el Instituto Alemán de Análisis Económico (DIW Berlin), señalando que tal aumento en la desigualdad de las condiciones salariales y laborales en general pone en peligro la cohesión social.
    Muchas de las medidas que se han ido imponiendo en esa Europa supuestamente equilibrada y próspera solo han servido para que los trabajadores perdieran derechos (Menos del 56% de los asalariados tienen la cobertura de un convenio, con la pérdida porcentual de 31 puntos. Lo mismo ocurre con su representación sindical (Y por lo tanto frente a los abusos de los empresarios). La reducción de las prestaciones de desempleo, o la imposición de aceptar cualquier oferta de trabajo, favoreciendo así el cada vez más denigrante trato a los trabajadores, incluyendo la legalización del trabajo-basura con salarios máximos de 850 y 450 euros. Hemos entrado en un nuevo formato de esclavitud, y se supone que esta mierda liberal es la que nos tiene que resolver los problemas, problemas que ha creado el propio liberalismo.
    Pero el problema que los liberales no quieren ver es que la evolución tecnológica ha puesto fecha de caducidad a este sistema, les guste o no. A lo largo del siglo XX, la capacidad media productiva por trabajador se multiplicó por más de 7 veces, y eso solo fue el principio. Cada año que pasa, tales avances hacen que nuestra capacidad de producción, por trabajador, aumente, por lo que la capacidad de crea empleo, a idéntica producción, disminuye. Un sistema que se basa en la apropiación, por parte del capital, de la mayor parte de la riqueza generada, está condenado a la autodestrucción, en tales circunstancias. Eso ya lo expuso muy claramente el economista Ernest Mandel hace más de 60 años. Pero como no hay peor ciego que el que no quiere ver….

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