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Aunque Boris Johnson lo afirme, no ha sido “la codicia capitalista” la que ha inventado la vacuna de Astrazeneca sino la cenicienta de la ciencia pagada con dinero público


Hace unas semanas el Primer Ministro inglés afirmó que la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y Astrazeneca había sido posible gracias a la codicia empresarial. Sin embargo, la realidad es que esta afirmación es una monumental mentira, tal y como indica un reciente estudio en proceso de publicación.

El pensamiento único neoliberal ha conseguido inculcar en la ciudadanía (casi como si de las famosas tablas de la ley mosaicas se tratara) que todo lo público es cuando menos sospechoso y que sólo la iniciativa privada basada en la búsqueda del mayor beneficio particular hace funcionar al mundo.

Y en un momento en donde la actual pandemia coronaviral ha demostrado que los servicios públicos de calidad son los que han significado la diferencia entre la vida y la muerte de los ciudadanos, aún así el premier británico ha encontrado un hueco en una reciente reunión con los parlamentarios conservadores para vender las maravillas del capitalismo con su ya famosa frase de que

La razón por la que tenemos el éxito de la vacuna [de Astrazeneca] es por el capitalismo, por la codicia, amigos.

Sin embargo, un reciente estudio en proceso de publicación por parte de media docena de expertos de instituciones tan prestigiosas como el “Imperial College of London”, la “London School of Hygiene and Tropical Medicine” y las universidades de Ámsterdam, Cambridge, Groningen y Oxford acaba de desmentir de la manera más rotunda la afirmación del residente en el 10 de Downing Street.

Los autores del estudio han buceado en las bases de datos científicas y gubernamentales para determinar quien, cuándo y cómo se financiarion los estudios que han dado lugar al desarrollo de la tecnología aplicada en la vacuna Oxford-Astrazeneca. Además, en virtud de la ley de Libertad de Información británica solicitaron información detallada a  la Universidad de Oxford para la divulgación de todas las subvenciones relacionadas con la vacuna en cuestión.

Y observaron que la vacuna no fue desarrollada de la nada por la potente multinacional farmacéutica Astrazeneca, en la actualidad quinta en el ranking mundial del sector. Sino que como prácticamente todo desarrollo importante en este mundo moderno, esta vacuna ha sido el resultado de dos décadas de investigación básica desarrollada en este caso principalmente en la propia Universidad de Oxford pero también en el prestigioso Instituto Jenner, en el caso del Reino Unido. Pero como la Ciencia no tiene fronteras, los “NIHs” estadounidenses también contribuyeron al éxito de este tipo de vacunas.

Dejando de lado la nada despreciable cantidad de más de 17.000 millones de dólares de aportación del contribuyente estadounidense al estudio y desarrollo de este tipo de vacunas y tecnologías asociadas, los autores encuentran que en la parte británica, de las 577 menciones de aportes de fondos, el gobierno del Reino Unido a través de diferentes instituciones públicas, diversas fundaciones e instituciones sin ánimo de lucro e instituciones públicas de otros gobiernos extranjeros contribuyeron  casi a partes iguales en cuanto a número de ayudas, mientras que únicamente en 6 ocasiones (algo menos del 1%) se menciona la contribución de empresas privadas. Hasta enero de 2020 la tan denostada ahora por parte de los británicos Unión Europea fue el mayor donante con un aporte del 34% de los fondos, seguida por la fundación benéfica “Wellcome Trust” (20,4%) y la “Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias” con sede en Noruega con el 17,5%. A partir de enero de 2020 el Departamento de Salud y Asistencia Social del Reino Unido toma el relevo haciéndose responsable del 89,3% de los nuevos fondos.  

De tal manera que los autores concluyen que

Nuestro estudio identificó que la financiación pública representaba entre el 97,1% y el 99,0% de la financiación destinada a la I+D de ChAdOx [teconología de adenovirus recombinantes] y a la vacuna Oxford-AstraZeneca.

Y entonces ¿cuál fue la verdadera contribución de la potente multinacional farmacéutica Astrazeneca a la vacuna? Pues desgraciadamente la misma que con cualquier otro medicamento, tal y como indiqué en una entrada previa: engancharse al carro del ganador cuando todo está en marcha, liderar el ensayo clínico (en el que no hay que olvidar que no se lleva a cabo en instalaciones de la empresa, puesto que ninguna multinacional farmacéutica cuenta con hospitales propios, sino que subcontratan el servicio a hospitales públicos de medio mundo) y controlar la fabricación del fármaco cuando se ha demostrado su eficacia.

De tal manera que, como indican en este breve video dos investigadores españoles,

las compañías farmacéuticas se inspiran, compran o incluso se apropian directamente de los resultados más interesantes de todo el inmenso conocimiento biomédico que decenas de miles de investigadores de todo el mundo estamos generando casi de manera exponencial, con la aquiescencia de los gobiernos, ya que luego recompensan generosamente con remunerados puestos en sus consejos de administración a quienes mantienen engrasada esta ingente transferencia de dinero de los contribuyentes a los accionistas en lo que únicamente se puede considerar una monumental estafa al erario público.

P.D:

Y por supuesto esta apropiación privada del conocimiento duramente adquirido gracias a la constancia del dinero público ocurre en todos los sectores, tal y como la economista Mariana Mazzucato desvela en este video, mostrando la realidad oculta sobre los grandes avances tecnológicos de las últimas décadas.

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  1. Alberto
    24 abril, 2021 a las 12:38

    La mejor vacuna, la que directamente no ha recibido un euro del Estado, aunque indirectamente sí se haya beneficiado de otras investigaciones participadas por dinero público. ¿Casualidad o causalidad? https://www.vozpopuli.com/internacional/pfizer-financiacion-vacuna_0_1408959580.html

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  2. 24 abril, 2021 a las 13:28

    NO sé de donde te has sacado eso de la “La mejor vacuna”.
    Todas las actuales son similares en cuanto a eficacia y la de Pfizer con su necesidad de ser almacenada a bajísimas temperaturas sólo sirve en la práctica para los paises ricos. Y si queremos acabar con el sARS2 hay que vacunar a todo el mundo.

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  3. 24 abril, 2021 a las 13:34

    Y además como casi siempre haces referencia a noticias inexactas cuando no engañosas, puesto que tal y como indica la Wikipedia (si es que no hace falta buscar mucho):

    “En septiembre de 2020, el gobierno alemán otorgó a BioNTech [porque te informo que la vacuna es una colaboración Pfizer-BioNTech] 375 millones de euros para su programa de desarrollo de la vacuna contra la COVID-19 en un momento en que Pfizer financió su parte de los costos de desarrollo sin financiamiento gubernamental. BioNTech también había recibido 100 millones de euros ($ 119 millones) en financiación de la Comisión Europea y el Banco Europeo de Inversiones a mediados de 2020. Albert Bourla, director ejecutivo de Pfizer declaró que decidió no recibir fondos de la operación Warp Speed del gobierno de los Estados Unidos para el desarrollo de la vacuna «porque quería liberar a nuestros científicos de cualquier burocracia que conlleva tener que dar informes y acordar cómo vamos a gastar el dinero en paralelo o juntos, etc.» (aunque Pfizer llegó a un acuerdo con los Estados Unidos y la operación Warp Speed sobre la eventual distribución de la vacuna, al igual que con otros países).”

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  4. 24 abril, 2021 a las 13:50

    Además te informo, ya que como sólo obtienes la información de fuentes tan fiables como VozPópuli, que la tecnología de las vacunas de ARN mensajero lleva desarrollándose desde los ya lejanos años 90 del siglo pasado.

    En 1989 fueron investigadores del Instituto Salk y la Universidad de California los que demostraron que el ARNm, junto con una nanopartícula liposomal servía para la administración de fármacos a células eucariotas. En 1990, la Universidad de Wisconsin informó resultados positivos cuando inyectó ARNm “desnudo” (o sin protección) en el músculo de ratones. Estos seminales estudios abrieron la puerta al uso médico del ARNm.

    Luego, el uso de vacunas de ARN se remonta a la década de 1990. La demostración in vitro de ARNm en animales se informó por primera vez en 1990 y poco después se propuso el uso de ARNm para la inmunización. Entre 1993 y 1994 científicos de varios países publicaron las primeras evidencias de que el ARN podría usarse como vacuna para provocar una respuesta inmune tanto humoral como celular contra un patógeno. En el 2000, el biólogo alemán Ingmar Hoerr publicó un artículo sobre la eficacia de las vacunas basadas en ARN. Después de completar su doctorado, fundó CureVac junto con su supervisor de doctorado Günther Jung, Steve Pascolo, Florian von der Muelbe y Hans-Georg Rammensee, todos ellos reputados científicos del Instituto Pasteur y la Universidad de Tubinga, instituciones públicas. Y a partir de ahí, múltiples centros de investigación públicos y empresas privadas fueron mejorando la tecnología hasta llegar a la vacuna actual. Por supuesto, durante ese largo camino los fondos públicos han regado de dinero tanto a las instituciones públicas como a las diferentes empresas implicadas. Así que el hecho de que desde que Pfizer compró las patentes no haya dinero público por medio, eso no significa nada. Solo que como indico en la entrada, una vez más una empresa privada se ha quedado con el esfuerzo de muchos para su propio beneficio, con la aquiescencia de los gobiernos de medio mundo desarrollado.

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  5. José luis calzado López
    24 abril, 2021 a las 13:56

    Vivimos en la indecencia generalizada ; en una sociedad dirigida por criminales cuyo único objetivo es el de embrutecer a la población para que no se le ocurra pensar y estropearles el negocio.

    Con el negocio de las vacunas , una vez más, ha quedado en evidencia que a estos asesinos lo único que les interesa son las ganancias sea a costa de lo que sea.

    Habiendo descubierto las formulas para crear vacunas, hace meses, solo en una sociedad podrida puede suceder, que a estas alturas toda la población mundial no esté vacuna y controlada la pandemia.

    Hay en el mundo suficientes laboratorios que serian capaces de fabricar millones de vacunas; conociendo la formula que está en manos de buitres desalmados preocupados solo por obtene beneficios, aprovechandose de las patentes como medio de practicar la codicia y la usura criminal aun a costa de la salud de la población.

    Es así porque los gobiernos son títeres de criminales, y, los millones de perjudicados riendoles las gracias. SOciedad sin pudor.¡ Que pena y asco!

    Viva el “furbol”y el alcahueteo.

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  6. 24 abril, 2021 a las 14:10

    Alberto

    Espero que esta clase acelerada de historia de la inmunología te sirva (aunque lo dudo mucho, porque el virus del neoliberalismo es casi tan potente y destructor del razonamiento como el de la religión) para que la próxima vez contrastes antes las fuentes y no te creas la propaganda que se difunde por los voceros del neoliberalismo.

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  7. 24 abril, 2021 a las 16:20

    Que Boris Johnson no tenga toda la verdad no le quita algo de verdad, y es que los intereses económicos y políticos priman sobre otros intereses, como el científico; y entre los primeros dos, el que más convenga al momento. Como alguien mencionó fútbol, pues un ejemplo contradictorio donde una élite del sector quería fundar una liga paneuropea basado en esa codicia capitalista, fue boicoteada mediante un brexit futbolístico con la ayuda política populista de ese mismo Boris Johnson.

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  8. Prosanatos
    24 abril, 2021 a las 17:18

    Hay que abolir la propiedad privada, y que todo sea publico, ¡destruyamos el capitalismo!; solo así se acabaran las enfermedades en el mundo y viviremos eternamente saludables.

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  9. BioKecha
    27 abril, 2021 a las 22:10

    Alberto se quedo aturdido, dudo mucho que haga otro comentario. Muy buena entrada, saludos.

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