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El ser humano es el centro del Universo ¿seguro?


Cuando se analiza la existencia del ser humano dentro de la escala cósmica no hay lugar a ningún tipo de duda: somos el breve flash de una inimaginablemente interminable secuencia que se lleva desarrollando desde un tiempo casi infinito.

Pero aún así, la mayoría de los miembros de nuestra ególatra especie no comprenden (por ignorancia o por puro miedo) que sólo somos unos monos cubiertos con un poco de ropa.

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  1. 21 mayo, 2021 a las 21:08

    Hemos descubierto que no somos el centro del universo pero todavía seguimos creyendo que somos el centro de la moral; excluyendo a otros seres conscientes de nuestra consideración moral simplemente por no ser humanos.

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  2. 22 mayo, 2021 a las 9:00

    Sobre el tema de la moral en humanos y animales escribí esta entrada hace tiempo:

    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/03/18/un-par-de-apuntes-acerca-de-la-superioridad-moral-humana/

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  3. Eduardo Baldu
    23 mayo, 2021 a las 12:24

    El problema de la moral es que está influido por varios condicionantes. Uno de ellos es el conjunto de reacciones derivadas de nuestras reacciones instintivas ante distintas situaciones. Tales reacciones son consecuencia de los procesos evolutivos, y que en la mayoría de los casos, a lo largo de siglos, fueron positivos para la supervivencia de la especie. Un ejemplo sería la reacción, habitualmente general y positiva, ante un menor desprotegido que tiende a proporcionarle ayuda. En nuestra especie, y dada la larga infancia y las carencias de capacidades de supervivencia de nuestras crías, eso es crucial para dicha supervivencia.
    Por otra parte, existe un elemento cultural en el desarrollo de nuestro sentido moral. Por ejemplo, aunque hoy nos parezca una aberración, durante siglos la esclavitud ha sido considerada como algo aceptable y conforme a las reglas morales. Así pues, los paradigmas sociales imperantes son también determinantes para definir los criterios de moralidad.
    En mi opinión, no puede hablarse de una concepción moral preexistente. Este es el viejo problema filosófico de la llamada “ley natural”, que algunos consideran como una realidad. Sin embargo eso es absurdo. Las reacciones instintivas que configuran nuestro comportamiento, se corresponden al resultado positivo para la supervivencia de la especie, y podemos encontrar comportamientos variados e incluso contradictorios en distintas especies, porque no existe una solución única que sea óptima.
    Desde nuestra óptica, lo más coherente sería que adoptáramos paradigmas sociales adecuados para conseguir una sociedad lo más estable y coherente posible, con un aprovechamiento de los recursos disponibles que sea razonable y lógico. Para ello, probablemente, deberíamos abandonar paradigmas hoy existentes que, probablemente en otros tiempos tuvieron su utilidad, pero que hoy son palos entre las ruedas que nos impiden una consolidación de un modelo social más adecuado.
    Respeto a los animales, no comparto los criterios de los animalistas. Los derechos son consecuencias de normas, en muchos casos, arbitrarias, concebidas, en principio, para facilitar la convivencia en el seno de una sociedad. No existen de forma preexistente (Volvemos a la llamada “Ley Natural”), y lo razonable es concebirlos, precisamente, para facilitar la convivencia y dar estabilidad a la sociedad (La existencia de sectores sociales distintos con distintos derechos es un grave motivo de inestabilidad y futura descomposición social). Por tanto ciertos planteamientos sobre los supuestos derechos de los animales tienen más parecido con la religión que con planteamientos puramente lógicos y razonables. Y eso no quiere decir que no debamos establecer normas en relación a ellos. Por ejemplo, la protección, o más aún, la recuperación de grandes áreas para la vida salvaje, es un criterio lógico y razonable que solo nos puede proporcionar beneficios. Para todas las especies, el entorno en el que desarrollan su vida representa un conjunto de recursos para garantizar la supervivencia, y la especie humana no es una excepción. Nuestro grave error ha sido optar por una visión economicista y mercantilista. La propia existencia de una selva (Sin explotación económica) es un recurso fundamental para nuestra supervivencia. Eso es lo que no hemos sabido ver. Pero soy defensor a ultranza del criterio que la toma de decisiones debe estar basada en la razón y la lógica, no en las emociones.

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  4. Rawandi
    25 mayo, 2021 a las 11:39

    Eduardo, la “ley (ética) natural” (por ejemplo, que no debemos causar sufrimiento innecesario) se parece mucho a la ley física (por ejemplo, que los planetas describen órbitas elípticas). Ambos tipos de “ley” son por supuesto constructos humanos, pero lo importante es que ambos constructos reflejan objetivamente una faceta particular del universo y por tanto son verdades universales.

    No es posible guiar la conducta usando meramente “la razón y la lógica”. Por ejemplo, tú has defendido el objetivo de lograr una “sociedad estable”, pero nunca podrías justificar racionalmente dicho objetivo sin la ayuda de principios de tipo emocional (el valor ético del bienestar humano, etc.).

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  5. Eduardo Baldu
    29 mayo, 2021 a las 15:00

    Rawandi
    Puntualizaciones
    1º – Es errónea la comparación entre la supuesta ley natural que nos dice que no debemos causar un sufrimiento innecesario y la ley física que describe las órbitas elípticas de los planetas.
    La segunda es un modelo matemático de un hecho observado. Existe una discusión sobre si lo que nosotros definimos como leyes físicas deben ser consideradas como preexistentes (Descubrimos esas leyes) o si en realidad es solo un formalismo inventado por nosotros para explicar un hecho físico (Las leyes físicas son inventadas), una discusión que no tiene hoy por hoy un ganador claro. Pero lo cierto es que, en todo caso, nos estamos refiriendo a hechos que se dan en la naturaleza siguiendo siempre los mismos criterios (Al menos hasta donde podemos saber)
    La primera, en cambio, se corresponde a un criterio humano, propio, además, de la sociedad en la que vivimos. Son muchos los “espectáculos” en los que priva el sufrimiento (Un ejemplo, los toros), y no solo hacia los animales. ¿Hemos de recordar como, por ejemplo, en la antigua Roma los espectáculos circenses se basaban, fundamentalmente, en el sufrimiento? Son en realidad los paradigmas sociales imperantes en cada momento los que definen que se considera bueno y aceptable y que no.
    2º La ley natural siempre ha sido el caballo de batalla de la creencia religiosa. Si existe una ley natural “alguien” ha tenido que definirla. De ahí se deduce que solo un ser superior puede haberlo hecho, lo que supone la prueba de su existencia.
    Yo afirmo (Y evidentemente no solo yo, que no soy el primero, ni mucho menos en plantearlo) que tal ley natural no existe, y que lo que nos parece una ley natural es el resultado de la interacción entre los comportamientos inscritos en nuestra memoria genética acumulada por la evolución con los paradigmas culturales de cada momento.
    3º Es discutible el ejemplo. ¿Es realmente un paradigma establecido que no debamos causar un sufrimiento innecesario? En primer lugar deberíamos establecer qué es un sufrimiento innecesario. Lo digo porque en muchas especies depredadoras, es normal que las crías, en su periodo de aprendizaje, “jueguen” con la presa antes de matarlas. Ello forma parte de su aprendizaje en su actividad depredadora. Así pues cabe pensar que ese sufrimiento innecesario puede que en realidad sí sea necesario. ¿Es posible que muchos de los hoy considerados sufrimientos innecesarios tuvieran en otras épocas y circunstancias una explicación para su existencia? Sinceramente, no lo sé.
    4º Afirmas que no puedo justificar la necesidad de una sociedad estable únicamente desde el punto de vista racional, que siempre voy a necesitar de las emociones. No sé en qué te basas para semejante afirmación. ¿Qué significa “Sociedad estable”? En mi opinión aquella que me garantiza unas seguridades suficientes para garantizar mi vida y su futuro. Lógicamente para que esta pueda ser definida como “sociedad estable” requiere que esa visión parcial e individual (“mi vida y su futuro”) debe extenderse a todos los miembros de la sociedad (Si yo tengo tales condiciones, pero los demás ciudadanos no (O una parte de ellos), quienes no gocen de tal prerrogativa, tarde o temprano buscaran cambiar la situación, o la sociedad deberá dotarse de un medio de represión que impida la reacción de los marginados. En todo caso, la sociedad carecerá de estabilidad. Puedo aceptarte que, en principio, la motivación personal es derivada de una emoción, el propio egoísmo, pero también que el criterio es fácilmente justificable desde la óptica puramente racional.
    Abundando en el tema, algunos de los problemas a los que nos enfrentamos (Cambio Climático, por ejemplo, aunque no es el único), requerirán soluciones que implique la colaboración de toda la humanidad. Eso significa establecer nuevos paradigmas sociales nunca antes implementados en las sociedades humanas, pero que son totalmente racionales.
    En realidad, los planteamientos éticos forman parte de la filosofía, y la base de la misma es la razón y la lógica, así que no veo ningún motivo por el que mis planteamientos deban estar equivocados. Es más, ya que históricamente los planteamientos éticos han estado condicionados a los criterios sociales dominantes en cada momento histórico, esta ha sido cambiante. Si existiera algo que pudiéramos definir como “Ley Natural”, sería de esperar que los criterios éticos fueran inamovibles (La ley física que describe las órbitas planetarias no cambia. Todo lo más, encontramos formulaciones más precisas)

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  6. Rawandi
    30 mayo, 2021 a las 20:09

    “La ley física que describe las órbitas planetarias no cambia”

    Es evidente que la ley física sí ha cambiado. Durante muchos siglos, el “paradigma social imperante” aceptado por todos los científicos fue la ley de las órbitas circulares. Incluso Copérnico defendía las órbitas circulares. Sin embargo, el “paradigma imperante” en la actualidad es el de las órbitas elípticas. Ha cambiado la ley física porque ha cambiado el paradigma científico imperante.

    Un cambio similar puede observarse en el ámbito de la ley ética (o “ley natural”, expresión esta última bastante confusa porque la ley física también es sin duda una “ley natural”). Durante muchos siglos, el “paradigma social imperante” favorecía los espectáculos basados en la crueldad: peleas de gladiadores, de osos, de perros, tauromaquia, etc. Sin embargo, esos espectáculos crueles ya son ilegales en la mayoría de los países y todo indica que acabarán prohibiéndose en el resto del mundo.

    “Si existe una ley natural “alguien” ha tenido que definirla”

    La navaja de Occam descarta ese argumento del legislador sobrenatural, ya que resulta mucho más frugal suponer que las leyes naturales (tanto las físicas como las éticas) son inherentes al universo.

    En cualquier caso, los creyentes también sostienen que la ley física requiere un legislador divino, lo cual confirma la similitud básica entre la ley ética y la ley física.

    “Puedo aceptarte que, en principio, la motivación personal es derivada de una emoción, el propio egoísmo, pero también que el criterio es fácilmente justificable desde la óptica puramente racional.”

    No me puedes decir al mismo tiempo que tu motivación deriva de una emoción y que tiene una justificación “puramente racional”. O una cosa o la otra.

    Con la “pura razón” podrás quizá llegar a construir argumentos matemáticos, pero jamás podrás construir ni argumentos éticos ni argumentos científicos, porque la ética requiere emoción y la ciencia requiere observación.

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  7. Eduardo Baldu
    31 mayo, 2021 a las 1:11

    “Durante muchos siglos, el “paradigma social imperante” aceptado por todos los científicos fue la ley de las órbitas circulares”
    Va ser que no. A lo largo de los siglos la cosmología imperante ha sido variada, especialmente antes del establecimiento del método científico, y en muchas ocasiones ha sido más producto de la imaginación desbocada que de una análisis realmente científico (No olvidemos la cosmología tolemaica). Cuando Copérnico recupera el heliocentrismo (defendido por Aristarco de Samos, según reconoce el propio Copérnico), se ve influido por las obsesiones de los antiguos griegos y sus manías por la perfección geométrica. De ahí su opción por las órbitas circulares. Pero poco más de 60 años después, Kepler busca encajar los datos observacionales de Tycho Brahe, lo que le llevará a las órbitas elípticas. Así que no estamos hablando de un “paradigma social imperante”, y eso es lo que diferenciará los paradigmas sociales, como la ética, de la ciencia (Especialmente cuando se asienta el método científico).
    Comparar el cambio de paradigmas (Científico y social) como algo equivalente, perdona que sea tan franco, me parece una gilipollez. En el cambio de paradigmas sociales influyen multitud de elementos, no siempre lógicos y razonados (la mayoría de las veces precisamente pecan por lo contrario). En cambio los cambios de paradigmas científicos obedecen a nuevos avances en el conocimiento. De hecho, en la mayoría de los casos, los nuevos paradigmas convierten a los viejos en casos particulares de los nuevos. Por ejemplo, la gravedad newtoniana es un caso particular de la gravedad de Einstein.
    Que tanto las leyes físicas como las éticas son inherentes a la naturaleza, me parece excesivamente aventurado. Vamos a ver, en cuanto a las leyes físicas podemos afirmar (Si no se demuestra lo contrario) que sí son inherentes a la naturaleza, ya que son las que definen come es el Universo (Al menos el Universo en el que vivimos. Si se confirma que estamos en un Multiverso, las leyes de otro cualquiera de los universos existentes podrían ser totalmente distintas). Pero en lo referido a las “leyes éticas”, lo único que podemos entender es que son consecuencia de la evolución, pero esta es distinta para las distintas especies (Incluso cambian con el tiempo para una misma especie), por lo que no podemos hablar de un hecho objetivo e inamovible.
    No veo porque motivo no es posible que las emociones (en un caso concreto) no puedan coincidir con los procesos racionales. Después de todo tienen la misma base: Las emociones son el resultado de la bioquímica del cerebro, pero los procesos de la razón y la lógica también.
    “Con la “pura razón” podrás quizá llegar a construir argumentos matemáticos, pero jamás podrás construir ni argumentos éticos ni argumentos científicos, porque la ética requiere emoción y la ciencia requiere observación”. Vamos a ver, la razón sirve para algo más que para construcciones matemáticas. La ciencia usa la observación (Y los experimentos), pero requiere de la lógica y la razón para llegar a las consecuencias que deducimos de la observación. En cuanto a la ética, el campo que la trata es la filosofía, una forma de conocimiento que también se basa en la razón y la lógica. Las emociones son, en realidad, bastante irracionales, y por tanto, en muchas ocasiones, contradictorias.

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  8. Rawandi
    31 mayo, 2021 a las 22:48

    El “paradigma social imperante” en tiempos de Copérnico era la cosmología geocentrista aristotélica, la cual implicaba que los astros describían órbitas circulares porque viajaban incrustados en enormes esferas transparentes concéntricas. Copérnico se rebeló contra la cosmología aristotélica pero sin cuestionar la existencia de las esferas transportadoras de los planetas. Varios decenios después, el anticopernicano Tycho descubrió que la paralaje de un cometa de 1577 descartaba la existencia de las esferas, y procedió a elaborar un nuevo modelo geocentrista. Tanto el modelo heliocéntrico copernicano como el modelo geocéntrico tycónico presuponían que las órbitas de los planetas eran circulares. Gracias a las órbitas elípticas de Kepler, la ley física pudo cambiar, dejando definitivamente de ser aristotélica.

    El cambio de paradigmas científicos se parece al cambio de paradigmas éticos en que en ninguno de ambos casos influyen únicamente “elementos siempre lógicos y razonados”. Los científicos no son inmunes a los prejuicios. ¿Sabes por qué Tycho, pese a haber destruido las esferas aristotélicas, prefirió inventar un nuevo modelo geocentrico en vez de hacerse copernicano? Pues porque tenía mucha fe en la infalibilidad de la Biblia, la cual resultaba incompatible con el heliocentrismo.

    Dices que, en ciencia, generalmente “los nuevos paradigmas convierten a los viejos en casos particulares de los nuevos”. Eso también suele ocurrir en el ámbito ético. Por ejemplo, al principio únicamente podían votar los hombres, pero ahora tienen derecho a votar también las mujeres: o sea, que el voto del varón se ha convertido en un mero “caso particular” dentro del nuevo paradigma ético más abarcador.

    Tanto la ciencia como la ética son igualmente “consecuencia de la evolución”, en el sentido de que sin nuestro cerebro modelado por la evolución no podríamos haber descubierto ni verdades científicas ni verdades éticas.

    Tanto la ciencia como la ética requieren usar la razón, pero ninguna de las dos puede basarse exclusivamente en la razón. En concreto, sin emoción no puede haber ética y sin observación (los “experimentos” no son más que un tipo de observación controlada) no puede haber ciencia.

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  9. 1 junio, 2021 a las 12:37

    Rawandi

    Estás poniendo un ejemplo de cuando la Ciencia estaba en mantillas. Ahora lo que suele ocurrir es que se van añadiendo capas casi como si fuera una cebolla. La Mecánica de Newton no fue sustituída por la Teoría de la Relatividad, sino que está última simplemente amplió la anterior.

    Lo mismo pasa con la Teoría de la Evolución: primero Darwin y Wallace pusieron las bases, a principios del XX se amplió con el neodarwinismo y en los años 60 se volvió a ampliar con la Endosinbiósis.

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  10. Eduardo Baldu
    1 junio, 2021 a las 20:11

    Confundes paradigma científico con aceptación del mismo por la sociedad, que es algo distinto. El `poder establecido puede no querer aceptar cambios en los paradigmas científicos, si con ello se corre el riesgo de poner en peligro dicho poder. Casos como el de Galileo o Giordano Bruno son ejemplarizantes de cómo se las gasta el poder establecido (en este caso la Iglesia) cuando los planteamientos (Por muy razonados que sean) no les gustan. A ello hay que añadir la autocensura, algo más habitual de lo que se cree. Si entiendes que tus planteamientos van a causarte problemas, te callas. El propio Copérnico no se atrevió a publicar su obra. Esta se publicó tras su muerte. Pero eso, lo único que demuestra es que, quien tiene el poder, está poco dispuesto a cederlo por las buenas, y que las creencias dogmáticas se defienden con la violencia, si es preciso.
    Por supuesto que los científicos no son inmunes a los prejuicios, ni cualquier otro defecto o vicio que pueda tener cualquier ser humano, y ejemplos podemos encontrar a montones. Pero no es la actitud personal de un científico en concreto (O veintiuno, si llega el caso) lo que nos interesa, si no la ciencia como práctica. Y el método científico permite la autocorrección cuando se cometen errores o, incluso, falsificaciones.
    Es evidente que no lo conocemos todo, ni mucho menos. Por tanto, y en la medida en que nuestro conocimiento crezca, tendremos que revisar nuestros paradigmas científicos, que tendrán que cambiar a la luz de los nuevos conocimientos (Es precisamente la grandeza del método científico, que otorga la calificación de verdad científica a nuestros conocimientos actuales de forma provisional. Si surgen nuevos saberes que invalidan los actuales, el cambio es obligado).
    No ocurre lo mismo con los paradigmas sociales en general, y a los que afectan a como entendemos la ética, en particular. Esta última tiene una dependencia clara, en la mayoría de los casos, con la religión. Y no es necesario retroceder en el tiempo para ver constancia de ello. Son muchas las sociedades en las que, con motivaciones de trasfondo religioso, se produce una verdadera represión de todo aquel que no piense igual, que no comparta los valores dominantes. Muchos pensaran en los condicionantes que impone el Islam, y ciertamente es una de las religiones que más condiciona a la persona. Pero no es la única. El cristianismo, el judaísmo, el hinduismo y un largo etcétera de religiones imponen sus propias condiciones a la ética que propugnan. Si observamos con detalle a las distintas sociedades que conforman la humanidad, veremos que, aunque hay líneas generales comunes, también hay planteamientos contradictorios en la definición de la ética. En cambio el modelo estándar en la física de partículas es el mismo en cualquier parte del mundo.
    El tema del voto femenino está tan cogido por los pelos que evidencia la existencia de un análisis sesgado. La suma de un modelo patriarcal con el interés por parte del sector social que acumula la riqueza darán lugar a comportamientos y normas, hoy difícilmente aceptables, pero que en su día eran consideradas éticamente válidas. Cuando el Antiguo Régimen se hunde y es sustituido por la revolución burguesa, dos son las opciones que aparecen en la nueva sociedad que nace. Por una parte, la que se fundamenta en la persona, y en ese entorno ya se reclama el voto por persona, con independencia de sexo y posición social. Pero los que salen triunfadores son quienes optan por la representación política fundamentada en la propiedad y el sexo masculino, es decir, el patriarcado clásico. Extender el voto a las clases populares y al sexo femenino requerirá décadas y luchas sociales. Estamos hablando de un proceso político-social, de una lucha de los distintos sectores sociales que persiguen, unos mantener sus situaciones de privilegio, y otros arrebatar cuotas de poder a quienes las atesoran. Poco tiene que ver con la evolución.
    La ética es una rama de la filosofía y estudia que acciones son consideradas moralmente aceptables y cuáles no. En realidad el debate sobre la ética es un debate abierto. Temas como el aborto a la eutanasia siguen siendo discutidos con posturas totalmente enfrentadas. Incluso hay temas en que la respuesta ética está condicionada por la forma de hacer la pregunta. Recuerdo que en este mismo blog se aludía (En otras entradas) a dos casos equivalentes en los que para salvar la vida a varias personas debíamos permitir la muerte de otra. La situación se consideraba moralmente aceptable si nuestra acción era pasiva (dejar morir al infortunado que permitiría salvar la vida de otros), pero no si era activa (nosotros provocábamos la muerte de dicha persona). Es decir, un mismo hecho era a la vez bueno y malo en función del enfoque previo, no del acto en sí. Esa sería una moral emocional. Imaginemos un padre que ve como sus dos hijos se están ahogando en el mar. ¿Qué debe hacer? ¿Permanecer inactivo ante el conflicto que representa tener que elegir, o elegir salvar al hijo que tiene más posibilidades de ser salvado? Desde la óptica emocional, tiene validez la inacción al no poder decidir, pero desde la lógica, elegir el hijo con más posibilidades de supervivencia es una opción mejor.
    Para la evolución, el objetivo (si es que se puede decirlo así) es la supervivencia de la especie, no el individuo concreto. Por tanto opciones que, bajo nuestra mentalidad, pueden parecernos carentes de ética, pueden ser válidas en el marco de la evolución. Y puede que la evolución potencie una acción o su opuesta en función de las circunstancias del entorno. Así que esperar que dé lugar a unas normas no cuestionables desde la razón, es mucho esperar.

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  11. Rawandi
    1 junio, 2021 a las 21:42

    “la Ciencia [va] añadiendo capas casi como si fuera una cebolla”

    Ateo, suscribo esa idea al cien por cien. La ciencia progresa porque va acumulando cada vez más verdades sobre los diversos fenómenos del universo. Richard Dawkins sostenía lo mismo en un artículo de hace unos meses: “La historia del conocimiento cada vez mayor de la ciencia, especialmente durante los últimos cuatro siglos, es una cascada espectacular de verdades que se suceden unas a otras.”

    https://www.spectator.co.uk/article/the-insidious-attacks-on-scientific-truth

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  12. Rawandi
    2 junio, 2021 a las 11:53

    “Confundes paradigma científico con aceptación del mismo por la sociedad”

    Eduardo, ¿en qué te basas para decir eso? Por favor, cita alguna afirmación mía donde te haya parecido ver esa “confusión”.

    “el debate sobre la ética es un debate abierto. Temas como el aborto a la eutanasia siguen siendo discutidos con posturas totalmente enfrentadas.”

    Ese mismo enfrentamiento también ocurre en el ámbito científico. Por ejemplo, en la actualidad hay autores anticopernicanos que siguen publicando regularmente libros en los que defienden el sistema geocéntrico de Tycho Brahe. Y ciertamente todos los años siguen saliendo al mercado montones de nuevos libros antievolucionistas.

    Sin embargo, el derecho al aborto se acepta ya en la mayoría de los países avanzados. O sea, que existe un consenso ético creciente en torno a dicha cuestión, igual que existe un consenso científico creciente en torno a la evolución biológica. La ciencia y la ética progresan porque ambas aplican el llamado “método científico” (observación+razón).

    “Para la evolución, el objetivo (si es que se puede decirlo así) es la supervivencia de la especie, no el individuo concreto.”

    Perdona, pero atribuirle un “objetivo” a la evolución es un disparate muy grave. La evolución es un proceso ciego: no persigue ningún objetivo.

    “opciones que pueden parecernos carentes de ética, pueden ser válidas en el marco de la evolución.”

    Esa idea no solo es errónea sino que está cargada de implicaciones siniestras (baste recordar los genocidios cometidos en el siglo XX). El mero “marco de la evolución” no puede validar ninguna “opción”. Solo la argumentación ética puede establecer qué opciones son válidas y cuáles no.

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  13. 2 junio, 2021 a las 13:13

    “Ese mismo enfrentamiento también ocurre en el ámbito científico. Por ejemplo, en la actualidad hay autores anticopernicanos que siguen publicando regularmente libros en los que defienden el sistema geocéntrico de Tycho Brahe. Y ciertamente todos los años siguen saliendo al mercado montones de nuevos libros antievolucionistas. ”

    Esto es totalmente erróneo. el que haya lunáticos que publiquen un “libro” sobre que la Tierra es plana o cúbica o que el ojo o el páncreas ha sido diseñado por los extraterrestres de Raticulín o del Nirvana no implica nada científico. Es como decir que hay un enfrentamiento “científico” entre la astronomía y la astrología porque se publican al año tropecientos libros sobre la influencia de Marte en los nacidos en Piscis o Sagitario.

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  14. Odiseo
    2 junio, 2021 a las 14:46

    “Ese mismo enfrentamiento también ocurre en el ámbito científico. Por ejemplo, en la actualidad hay autores anticopernicanos que siguen publicando regularmente libros en los que defienden el sistema geocéntrico de Tycho Brahe…”

    “Esto es totalmente erróneo. El que haya lunáticos que publiquen un “libro” sobre que la Tierra es plana o cúbica o que el ojo o el páncreas ha sido diseñado por los extraterrestres de Raticulín o del Nirvana no implica nada científico”.

    La verdad es que hay un tipo, profesor de Física y Matemáticas en una universidad del País Vasco, que escribe libros contra el sistema de Copérnico, que afirma que la Tierra no se mueve, que está en el centro del Universo y que todo el Universo gira en torno a ella, y vende eso como “ciencia” aprovechándose de su situación privilegiada en un cargo docente. Y encima la gente (especialmente si forma parte del Opus Dei o de alguna otra secta religiosa) se lo cree, incluidos “científicos” afectados de una tremenda disonancia cognitiva y que ponen la Biblia por encima de todo, que también los hay.

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  15. Eduardo Baldu
    2 junio, 2021 a las 17:29

    Hablar de paradigmas científicos, cuando aún no podemos hablar de ciencia como tal, me parece una interpretación forzada. Estamos ante una situación en la que, más propiamente, deberíamos hablar de desarrollo de conocimientos. Más que científicos, nos encontramos ante filósofos, por lo que no podemos hablar de metodología científica. Así pues, nos encontraremos ante aportes que serán valorados a la vista de los paradigmas sociales imperantes (Que son los paradigmas de la clase dominante), y en función de su adecuación a estos, o no, pueden recibir apoyo o rechazo. Este el sentido de la frase que no has entendido (“Confundes paradigma científico….”).
    Que el poder dominante podía causar la represión de ideas o la autocensura es algo más que confirmado. El propio Copérnico, con su obra terminada, no se atreve a publicarla por las consecuencias que ello pueda conllevar. Por eso no será hasta después de su muerte cuando se haga pública.
    Pretender la equivalencia entre los enfrentamientos en temas morales (como el aborto o la eutanasia) con los supuestos enfrentamientos por temas como geocentrismo o antievolucionistas, me parece erróneo. No existe ningún enfrentamiento entre científicos por el geocentrismo. Lo que existe es un sector de la población, de escaso nivel cultural y algunos influidos por sus creencias religiosas, que defienden sus fantasías irracionales. De la misma forma que existen terraplanistas y defensores de la Tierra Hueca, y ya puestos defensores del dios cebolla.
    En un tema como el aborto, no existe un planteamiento claro y totalmente definido. Así, incluso en países donde tienen legislada tal opción como un derecho libre, la sociedad está dividida, y los partidarios de eliminar tal derecho son muchos (Estados Unidos es un ejemplo, y tengo mis dudas de que, en el caso de haber ganado las elecciones Donald Trump, no hubiera sido derogada las leyes que lo permiten. En 23 Estados y desde el año 2000 hasta el 2019, las leyes han evolucionado a cada vez más restrictivas. Alabama lo prohibió en 2019, salvo riesgo de muerte de la madre). En buena parte del mundo, las legislaciones solo lo autorizan en casos concretos, no como derecho de la mujer (En Europa es así en Gran Bretaña, Finlandia y Polonia). Así que el consenso está lejos de existir. Y eso que estamos ante una opción que la persona podría o no, tomar libremente, no algo de obligado cumplimiento (Quien entienda que tal opción vulnera sus principios morales, solo tienen qué no hacer uso de tal derecho).
    Por otra parte, los cambios derivados de la evolución son lentos, muy lentos, por lo que no cabe esperar que puedan influir en tan cortos periodos a la instauración de nuevos paradigmas.
    Cuando digo “el objetivo” refiriéndome a la evolución, es solo una forma de hablar (Ya digo: “Si se puede decirlo así”), no porque exista un objetivo real, ni mucho menos. Si lo prefieres, podría decir que, dando el tiempo y condiciones suficientes, podrían explorarse multitud de opciones posibles. Si las opciones resultan aportar elementos favorables a la supervivencia, la especie prosperará y con ella se reforzaran las nuevas características. Y si representan inconvenientes para la supervivencia, las nuevas variantes de la especie acabarán desapareciendo.
    Nuevamente, cuando digo “pueden ser válidas en el marco de la evolución”, no pretendo decir que sea la evolución que realice algún tipo de validación. Lo que pretendo decir es que si la variante consolidada por efecto evolutivo da lugar a la consolidación de la supervivencia de la especie, el hecho que ello dé lugar a que, desde nuestra visión, tal proceso nos parezca poco ético, carece de peso en el proceso evolutivo.
    Un ejemplo, en la especie de los leones, la toma del control de una manada por un nuevo macho dominante, suele llevar aparejada la muerte de las crías del anterior macho dominante. La consecuencia de tales muertes es que las hembras vuelvan a estar disponibles sexualmente para el nuevo macho dominante, y este pueda procrearse. No creo que a nadie de nuestra sociedad le pareciera ético que entre nosotros se diera tal comportamiento, pero si se da en la naturaleza, cabe suponer que habrá tenido alguna ventaja en la supervivencia de los leones, cuando se sigue danto tal actitud.

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  16. Rawandi
    2 junio, 2021 a las 17:37

    “Es como decir que hay un enfrentamiento “científico” entre la astronomía y la astrología porque se publican al año tropecientos libros sobre la influencia de Marte”

    Ateo, no acabo de entender en qué discrepas. ¿Niegas acaso que existe un “enfrentamiento” entre la astronomía y la astrología y que dicho enfrentamiento se refiere a “cuestiones científicas” como la influencia que puedan ejercer o no los planetas en la vida de las personas?

    Te recuerdo que todo esto viene a cuento de lo siguiente: Eduardo, intentando refutar el paralelismo entre el saber ético y el saber científico, sostenía que “temas como el aborto a la eutanasia siguen siendo discutidos con posturas totalmente enfrentadas”, a lo cual yo he intentado hacerle ver que eso no ocurre solo en el ámbito ético, pues temas científicos como la evolución biológica o la configuración del Sistema Solar también “siguen siendo discutidos” desde posturas inconciliables.

    Los antiabortistas (enemigos del consenso ético moderno que reconoce el derecho al aborto) son equiparables a los antievolucionistas (enemigos del consenso científico moderno que reconoce el hecho evolutivo). De hecho, en EEUU suelen ser los mismos individuos.

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  17. 2 junio, 2021 a las 18:04

    “¿Niegas acaso que existe un “enfrentamiento” entre la astronomía y la astrología y que dicho enfrentamiento se refiere a “cuestiones científicas” como la influencia que puedan ejercer o no los planetas en la vida de las personas?”

    Es evidente que tienes que repasar la definición de cuestión científica.

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  18. 2 junio, 2021 a las 18:11

    Odiseo

    Conozco el caso porque lo denuncié en mi blog personal hace ya muchos años:

    https://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2012/01/creacionismo-cientifico-el-sol-y-todo.html

    Pero volviendo al tema del asunto hay que comprender que la disparatada opinión de un o incluso de un millón de individuos, aunque sean premios nobel no abre ningún debate científico si no hay sustento experimental alguno. Otra cosa es que se pueda generar un “debate” absurdo sobre cualquier tema en el plano social y hasta político. Pero la definición de Ciencia es clara, lo mismo que son claros también los postulados que definen los temas científicos abiertos a controversia de los cerrados definitivamente hace un año, un siglo o un milenio.

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  19. Rawandi
    3 junio, 2021 a las 11:00

    Una cuestión científica es cualquier creencia cuya verdad o falsedad pueda establecerse a partir de datos empíricos. Las creencias astrológicas sobre los planetas caen claramente dentro del campo de la ciencia. De ahí precisamente que exista un conflicto entre ciencia y astrología. El mismo argumento explica el conflicto entre la ciencia y la religión.

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  20. 3 junio, 2021 a las 11:44

    No, una cuestión científica es cualquier creencia cuya verdad o falsedad NO SE HAYA ESTABLECIDO TODAVÍA a partir de datos empíricos. Tras los experimentos adecuados, la hipótesis validada se convierte en hecho, ley, teoría, etc. científicos, mientras que la hipótesis refutada desaparece del campo de la Ciencia, salvo para el contexto de la historia de la Ciencia. Y aquí se cierra esa cuestión científica en particular. Otra cosa es, como dije anteriormente, que algunos, parte o el total de la ciudadanía pueda seguir discutiendo acerca de si la Tierra es plana o tiene forma de cuenco chino por los siglos de los siglos.

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  21. Rawandi
    3 junio, 2021 a las 17:00

    Ateo, si consultas el diccionario, verás que el vocablo ‘cuestión’, en su cuarta acepción, significa “asunto”. De acuerdo con esa cuarta acepción, lo que yo escribí es totalmente correcto: “Una cuestión [=asunto] científica es cualquier creencia cuya verdad o falsedad pueda establecerse a partir de datos empíricos”.

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  22. 3 junio, 2021 a las 18:47

    Ahora te agarras a la semántica. Pues vale, vayamos a la semántica. Resulta curioso que hayas ido a buscar la definición de “cuestión” al diccionario de la RAE y te hayas quedado en la cuarta acepción. Si hubieras leido solo un poco más (¡mecachis, que mala suerte tienes!), en la siguiente linea aparece la quinta acepción de la palabra, que curiosamente dice:

    “Problema que debe ser resuelto por métodos científicos.”

    Entonces, no hay que ser un experto lengua castellana o miembro de la RAE para comprender que en el caso de que la “cuestión” se haya resuelto por métodos científicos deja de poder usarse la palabra en “cuestión” y debe utilizarse alguna de las que he indicado antes, preferiblemente hecho científico.

    En resumen, vaya forma más torticera que tienes en perseverar en el error.

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  23. 3 junio, 2021 a las 18:53

    Y sigamos con la semántica. Resulta que la primera acepción de la palabra (por lo que aquí no tienes la excusa de leer como los jóvenes de ahora, quedándote en los primeros 240 caracteres) reza así

    “Pregunta que se hace o propone para averiguar la verdad de algo controvirtiéndolo.”

    Por lo que tampoco hay que ser Premio Nobel para enterder que es absurdo hacer o proponer una pregunta para averiguar una verdad que puede llevar décadas o siglos ya desvelada adecuadamente. Pero asi es la curiosa forma de “pensar” de algunos.

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  24. Tekila Sunset
    4 junio, 2021 a las 23:24

    Conclucion del debate entre Rwandi y ateo:

    1: Una cuestión cientifica es aquella en la cual quien tiene pruebas tiene razón.

    2: Una cuestión ética es aquella en la que no se puede tener razón.

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  25. 5 junio, 2021 a las 0:04

    Tekila Sunset

    Un punto en el quizás haya que reflexionar mucho es en que comentas sobre

    “Una cuestión ética es aquella en la que no se puede tener razón.”

    Quizás haya que empezar a plantearse la cuestión científica es decir, que tengamos como colectividad asumir que, en un cada vez más minúsculo mundo, haya que evaluar el beneficio de la mayoría sobre la actual dictadura neoliberal de que lo importante es lo que opine (y dicte) el 0,00001% más rico del planeta.

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  26. Eduardo Baldu
    5 junio, 2021 a las 0:53

    El problema de las cuestiones éticas es que es preciso definir axiomas en que estemos todos de acuerdo para establecer, en base a la razón y la lógica, un cuerpo ético consistente. Es lo que busca la filosofía, aunque hasta el momento no hayamos tenido éxito en la búsqueda de esa base unificada que dé lugar a un cuerpo sólido de conceptos éticos en el que basar la estructura de nuestra sociedad.

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