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El mal uso de antibióticos para la infancia, además de un derroche, también es peligroso


Administrar antibióticos de manera inapropiada a niños en cuanto tienen algún síntoma catarral o fiebre además de generar un gasto sanitario superfluo, puede afectar a la salud de estos menores.

Según una de las coautoras de un estudio publicado muy recientemente

A veces, los padres piensan que lo peor que podría pasar es que el antibiótico simplemente no ayudará a su hijo.

Y entonces entre la presión de unos progenitores que muchas veces desean ardientemente un medicamento para sus preciosos hijos, junto con la falta de profesionalidad de algunos pediatras, da como resultado que, según estudios previos, alrededor del 29 % de las recetas de antibióticos para niños no hospitalizados en EEUU son inapropiadas. Ello implica que en ese país se tira al cubo de la basura la astronómica cifra de unos 74.000 millones de dólares cada año.

Y este desmesurado dispendio, no solo no beneficia a los menores sino que tras analizar a 2,8 millones de niños que fueron atendidos por los ocho tipos de infecciones más comunes en la infancia y tratados en clínicas, salas de emergencia, centros de atención urgente y consultorios médicos durante el periodo 2016-2018, los autores del estudio encontraron que los niños a los que se recetó antibióticos innecesarios o inadecuados tenían hasta ocho veces más probabilidades de desarrollar complicaciones como diarrea y erupciones cutáneas que los niños que fueron tratados de acuerdo con las pautas médicas adecuadas a la infección.

Además, estos niños mal tratados médicamente experimentaron un riesgo de tres a ocho veces mayor de desarrollar posteriormente una infección por C. difficile, una infección intestinal potencialmente mortal con diarrea e inflamación que se asocia con pérdida de las bacterias que normalmente viven en el intestino. Estos niños también tenían un riesgo elevado de desarrollar diarrea no causada por esta bacteria, así como náuseas, vómitos y dolor abdominal y reacciones alérgicas graves como anafilaxia.

También hay que tener en cuenta que tomar antibióticos cuando no se necesitan, o tomar el antibiótico equivocado cuando se necesita, acelera la amenaza de aparición y propagación de superbacterias peligrosas, con consecuencias graves para aquellos pacientes individuales que se infectan por estas bacterias multiresistentes contra las que ya no son efectivos los antimicrobianos.

Así que en resumen, al llevar al niño al pediatra lo mejor es no presionar al profesional y dejar que haga bien su trabajo de diagnóstico previo a cualquier posible administración de medicación.

P.D:

Y de regalo un interesante video sobre el tema:

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