El experimento natural estadounidense con las vacunas


Una de las grandes limitaciones de los estudios con humanos es que la mayoría de las veces no se pueden probar de manera controlada las hipótesis científicas por esos evidentes motivos éticos que impiden que se ponga en peligro la vida de las personas. Sin embargo, a veces la explosiva mezcla de ignorancia y fanatismo supersticioso permite a los investigadores analizar aquello que queda más allá de los límites de la más mínima praxis médica.

¿Cómo demostrar a esa relevante parte de la Humanidad conformada por analfabetos científicos, homo menos que sapiens, que esas vacunas que desprecian (y que son fruto de largos años de duro trabajo de miles de investigadores a los que denigran) funcionan? Pues una forma evolutivamente directa de plantear el asunto sería reclutar a ignorantes homínidos anticientíficos y realizar un ensayo clínico en donde a varios cientos de miles (o mejor aún, a varios millones) de engreídos supersticiosos se les inoculara un placebo frente a un virus potencialmente mortal que derivara en una pandemia y comparar su supervivencia frente a aquellos otros afortunados, defensores de la racionalidad y ventajosamente elegidos por la atea (pero más que efectiva) medicina científica, y esperar unos cuantos meses a ver qué pasa.

Es evidente que este supuesto epidemiológico no sólo no pasaría ninguno de los comités de bioética institucionales, sino que podría acabar con sus mengelianos diseñadores con sus huesos en la cárcel. Sin embargo, como la psique humana funciona de una más que deficiente manera, no sólo no es necesario plantear semejante estudio frankensteniano, sino que el tamaño muestral real del experimento sobrepasa en ciertas ocasiones lo que ni siquiera podrían comprar varios miles de millones de euros de investigación clínica.

Porque en los siempre tan particulares EEUU de Norteamérica se está desarrollando en vivo y en tiempo real un experimento natural en el que varias decenas de millones de personas han elegido «libremente» conformar el grupo control, ese al que se le administra un inocuo placebo consistente en rezar a la deidad judeocristiana y a encomendarse a un prepotente demagogo pelirrojo para combatir un virus letal.

Y los resultados no pueden ser más contundentes. Según datos actualizados de los Centros para el Control y la prevención de Enfermedades estadounidense, los famosos CDC, desde la inoculación masiva de vacunas a aquellos «liberales» estadounidenses que confían en la Ciencia los hospitales estadounidenses se han llenado de enfermos de COVID-19 no vacunados, tal y como muestra la siguiente figura:

Y si las tasas de hospitalización están desproporcionadamente inclinadas hacia los antivacunas, las tasas de decesos están todavía mucho más escoradas a la derecha:

Así que en resumen, el experimento natural sobre vacunas estadounidense tiene un resultado inequívoco: los votantes republicanos están falleciendo de manera desproporcionada frente a los adeptos al partido demócrata. Y suerte que este virus ha matado a muy «poca» gente. ¿Se imagina lo que ocurriría con un virus más letal al estilo de la viruela que mataba alrededor de 40-60% de los infectados? pues es probable que en ese caso, en las próximas elecciones presidenciales estadounidenses lo mismo no quedaban votantes republicanos para acudir a las urnas.

P.D:

De regalo un instructivo video sobre el tema:

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  1. Erik
    9 junio, 2022 a las 10:18

    Sabemos que los datos relativos a las vacunas son incontestables, no sólo en el caso COVID, pero mientras el anumerismo generalizado siga campando por sus respetos por toda la población seguiremos en las mismas dado que no importa cuántos datos se les muestre si no son capaces de comprenderlos. Es el equivalente numérico a saber leer pero ser incapaz de comprender lo que se lee, un analfabetismo funcional evidente y ampliamente extendido pero que parece que no le importa a nadie. De hecho todavía te encuentras personajes que se jactan con orgullo de no entender nada de números o matemáticas, como si fuera algo para estar orgulloso. ¿Os imagináis que alguien se jactara con orgullo de no ser capaz de entender nada de lo que lee? Pues, por desgracia, es lo que hay.

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  2. Eduardo Baldu
    9 junio, 2022 a las 12:36

    A los republicanos, que les den, por gilipollas

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  3. Jumus
  4. Tomakete
    14 junio, 2022 a las 15:55

    El ingeniero de Google que asegura que un programa de inteligencia artificial ha cobrado conciencia propia y siente – BBC News Mundo

    https://www.bbc.com/mundo/noticias-61787944

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  5. 14 junio, 2022 a las 17:57

    Es lo que tiene pasar tantas horas delante del teclado sin contacto humano.

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  6. Eduardo Baldu
    14 junio, 2022 a las 19:14

    Demasiadas horas delante del teclado, o lo que «fuma» es muy potente.

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  7. En fin...
    14 junio, 2022 a las 22:54
  8. 15 junio, 2022 a las 6:22

    Desgraciadamente es algo que no cambia, da igual el partido que gobierne, siempre queda claro que la investigación es algo totalmente secundario en este país. Y así nos va.

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