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Carlos III de Inglaterra, el rey “alternativo”


Tras la reciente muerte de la longeva Isabel II la testa coronada del Reino Unido de la Gran Bretaña pasará a la cabeza de Carlos III, un individuo al que parece ser que sirvió de poco la exquisita educación que recibió pues, en las largas décadas de espera calentando el banquillo real, se ha dedicado con fruición a defender las más disparatadas pseudomedicinas.

A lo largo de los años el ya coronado Carlos III ha promocionado las más diversas “medicinas alternativas”. Así en 1982 en un discurso ante la British Medical Association por motivo del 150 aniversario de esta institución y ante el estupor de los presentes se atrevió a sermonearles con

A menudo he pensado que uno de los rasgos menos atractivos de varios organismos e instituciones profesionales es la sospecha profundamente arraigada y la abierta hostilidad que puede existir hacia cualquier cosa poco ortodoxa o poco convencional

para pasar luego a hacer una defensa de la homeopatía (superchería con una larga tradición real, ya que sus antepasados Jorge V y Jorge VI fueron firmes adeptos). Imaginen la cara de la flor y nata de la medicina inglesa ante tal despróposito.

A partir de ahí, nuestro príncipe (ahora ya rey) se vino arriba y por ejemplo en 2004, durante su discurso ante ginecólogos y obstetras del Real Colegio británico de estos campos de la Medicina, abogó por el uso de la terapia Gerson, una superchería que dictamina que la enfermedad es causada por la acumulación de toxinas de naturaleza desconocida (puesto que su inventor decidió no perder el tiempo en identificar estos “tóxicos”, ya que como buen “alternativo” su sabio juicio debía ser suficiente para el resto de los mortales). Y también de la nada este Max Gerson decidió que las enfermedades se curan con una particular dieta vegetariana que incluye beber zumos de diversas frutas y hortalizas cada hora (no cada día, ni cada semana, sino cada hora exacta) junto con suplementos dietéticos varios. Las proteínas animales están prohibidas en esta dieta bajo la premisa no comprobada (debemos simplemente creer en su sapiencia porque eso de hacer estudios científicos no iba con este señor) que los tumores se desarrollan como resultado de la deficiencia de enzimas pancreáticas. Además, los pacientes que se pongan en manos de los matasanos adeptos a esta “terapia” deben saber que van a recibir múltiples enemas de café, aceite de ricino e incluso en ocasiones, peróxido de hidrógeno u ozono. Ya pueden imaginarse como puede terminar el recto de los ignorantes desesperados que se atrevan con esta “dieta”. Pues bien, nuestro principito ya coronado llegó a asegurar que conocía el caso de un paciente de cáncer que llegó a curarse con este obsesivo tratamiento rectal. Además en el mencionado discurso también abogó por el uso de

terapias complementarias como la acupuntura, la aromaterapia, la reflexología y la terapia de masajes extremadamente terapéuticas

 en pacientes oncológicos.

Además de este discurso y en otras innumerables ocasiones en donde realizaba labores de protocolo ha hecho publicidad de su “Fundación para la salud integrada” en donde dió cobijo a todo tipo de supercherías pseudomédicas y desde donde presionaba para el que sistema nacional de salud británico incluyera a estos chamanes dentro de las instalaciones y oferta ,sanitarias. Finalmente la fundación tuvo que cerrar sus puertas cuando dos de los “leales” empleados hicieron un desfalco de 300.000 libras y terminaron entre rejas.

En mayo de 2006, nuestro protagonista subió de nivel y pronunció un discurso en la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra, instando a la integración de la medicina convencional y alternativa y abogando por la homeopatía, levantando tal polvareda que la prestigiosa revista “FASEB journal” editada por la Federación de sociedades científicas estadounidenses de Biología Experimental que agrupa a 24 prestigiosas sociedades científicas con más de 130.000 científicos integrantes y en donde los Premios Nobel no escasean tuvo que publicar un editorial “contra un príncipe en guerra con la Ciencia” en el que se decía textualmente

En mayo de 2006, el Príncipe Carlos se dirigió a la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra para abogar por la homeopatía y sus terapias afines. Instó a volver a los remedios “arraigados en tradiciones antiguas que entendieron intuitivamente la necesidad de mantener el equilibrio y la armonía con nuestras mentes, cuerpos y el mundo natural”. Se quejó de la biomedicina moderna. “Parece ser que en nuestra carrera incesante por modernizarnos, muchos métodos probados y comprobados que han demostrado ser efectivos han sido descartados como anticuados o irrelevantes para las necesidades actuales”. Las noticias dieron la vuelta al mundo. “CHARLES EN GUERRA CON LOS DOCTORES”. El Príncipe de Gales, cuyo extraño hábito de “hablar con las plantas” es objeto de muchas burlas, ha estado en guerra con la ciencia médica durante algún tiempo. En 1985, causó revuelo al advertir a la Asociación Médica Británica que “todo el imponente edificio de la medicina moderna, a pesar de todos sus impresionantes éxitos, está ligeramente desequilibrado, como la célebre Torre de Pisa”. El año pasado, financió una comisión encabezada por un ejecutivo bancario tan carente de credenciales científicas como el propio Príncipe, para “observar la efectividad, especialmente desde un punto de vista financiero, de la atención médica integrada”. La comisión afirmó que se podrían recortar hasta 480 millones de libras de la factura de medicamentos recetados del Servicio Nacional de Salud de Gran Bretaña si el 10% de los médicos de atención primaria ofrecieran homeopatía como alternativa a los medicamentos estándar.

Y el editorial ironizaba sobre este ahorro propuesto por la alternativa testa ahora coronada con

Por supuesto, si el 20% de los médicos hubiera ofrecido agua de rosas a sus pacientes, Gran Bretaña podría haberse ahorrado mil millones de libras.

Tal y como recoge este editorial

La ciencia británica contraatacó. Anticipándose al sermón del Príncipe Carlos en Ginebra, trece de los médicos y científicos más eminentes de Gran Bretaña emitieron una «Carta abierta: uso de medicina ‘alternativa’ en el NHS» ampliamente citada. La carta expresó su preocupación por «las formas en que se fomenta el uso general de tratamientos no probados o refutados en el Servicio Nacional de Salud de Gran Bretaña». Los firmantes, que incluían a tres miembros de la Royal Society, un premio Nobel (Sir James Black, FRS) y el hijo de otro (el profesor Gustav Born, FRS), citaron la promoción abierta de la homeopatía por parte del NHS, incluido su sitio web oficial. La Carta Abierta advirtió que “sería muy irresponsable adoptar cualquier medicamento como si fuera una cuestión de principios”. Su posición fue respaldada por un metanálisis extenso de la eficacia de la homeopatía en The Lancet que documentó que los regímenes homeopáticos no eran mejores que el placebo para una amplia variedad de dolencias. La Carta Abierta también concluyó que la homeopatía “es un tratamiento inverosímil para el cual más de una docena de revisiones sistemáticas no han logrado producir evidencia convincente de efectividad”. Deberían saberlo: los bloqueadores beta y los antagonistas H2 altamente efectivos de Sir James han mantenido con vida a más humanos que cualquier cristaloterapeuta integrado, y si Gustav Born no hubiera descubierto la agregación plaquetaria, nos habríamos perdido el efecto de la aspirina en las enfermedades cardíacas.

Uno de los firmantes de esta carta, el profesor Michael Baum, señaló que Gran Bretaña se había gastado 20 millones de libras en la remodelación del Hospital Homeopático Real, en gran medida por la presión ejercida por el príncipe alternativo. El profesor indicó que con esa suma de dinero se hubiera podido comprar herceptina e inhibidores de la aromatasa (dos tratamientos oncológicos estándar) para salvar 600 vidas al año en un solo distrito de salud británico.

Y la demoledora editorial del FASEB journal continuaba

El príncipe Carlos no se inmutó: el día en que se publicó la Carta Abierta, se detuvo en el Hospital St Tydfil’s en el sur de Gales para ver cómo funcionaba la medicina alternativa. Aceptó un cristal “espiritual”, como si fuera Albus Dumbledore, director de la Escuela Hogwarts, aceptando la Piedra Filosofal. Sin embargo, a diferencia de Dumbledore, que solo profesaba la brujería y la hechicería, el príncipe Carlos invocó todas las formas de “terapia integradora” contra la enfermedad de Alzheimer. Uno observa que cuando el Príncipe Carlos y otros fanáticos de las prácticas médicas no probadas o refutadas usan términos como «terapia integrada» o «medicina alternativa», están siguiendo el ejemplo de los creacionistas que se esconden bajo el término «diseño inteligente»: todas estas son consignas convenientes que permiten a los crédulos engañar a los crédulos.

No me digan que no es irónicamente demoledor este comentario sobre las famosas novelas de JK Rawling.

Y no se crean, que este tipo de asociaciones entre la homeopatía y similares “terapias” con la magia no son nada nuevo y vienen ya de muy lejos. Allá por el lejano año del señor de 1842, el Dr. Oliver Wendell que sería luego un prestigioso profesor de anatomía en la Facultad de Medicina de Harvard escribió una demoledora crítica: «La homeopatía y sus delirios afines«. Nuestro docto profesor indicó que la homeopatía era

lucrativa, y mientras continúe siéndolo seguramente sobrevivirá, tan seguramente como la astrología, la quiromancia y otros métodos para ganarse la vida con la debilidad y la credulidad de los hombres y las mujeres.

Y cuánta razón tenía, porque a día de hoy nuestro rey chamán y millones de personas siguen gastándose los cuartos para enriquecer a los embaucadores de las pastillitas azucaradas.

Finalmente, tal es el casi infinito cúmulo de disparates que ha ido acumulando y de supercherías que ha defendido Carlos de Inglaterra mientras esperaba este momento, que el combativo Edzard Ernst, azote de todo tipo de embaucadores y chamanes le dedicó un libro completo.

P.D:

Y de regalo un experimento en vivo y en directo que demuestra que la homeopatía únicamente sirve para aumentar los niveles de azúcar en sangre, amén de aligerar el bolsillo de los incautos.

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  1. Nijan
    9 septiembre, 2022 a las 10:41

    Pues no os lo perdáis, al morir la reina de Inglaterra, ahora su hijo Carlos (familiar de los reyes de España, todas las monarquías en Europa son un gran clan…), va a acceder al trono con el nombre de Carlos III y ¡dicen que está gafado…! (vaya supersticiones absurdas…), pues a Carlos I le cortó la cabeza Cromwell y Carlos II fue depuesto, exiliado (murió en Francia) y sustituido, cuando Holanda invadió Inglaterra (de ahí lo de la Orden de Orange).

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  2. Raul Manuel
    9 septiembre, 2022 a las 14:58

    No tan buena la educación recibida por el reicillo……….Más cercana a pésima, a mi modo de ver.

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  3. 10 septiembre, 2022 a las 0:04

    Raul Manuel
    A la vista de los hechos este personajillo es un analfabeto científico, algo muy normal entre la «élite» de los mejores colegios del mundo, en donde todo es estudiar a Shakespeare, la batalla de Villaarriba donde vencimos a los hunos (o a los otros), aprender a tocar la lira, a debatir (independientemente de la veracidad de los hechos) y sobre todo la religion neoliberal, etc.
    Todo menos racionalismo y pensamiento crítico, que son muy peligrosos puesto que incitan a pensar.

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  4. Croill
    11 septiembre, 2022 a las 1:10

    Sin ir tan lejos, hablando de la monarquía española, incluso de su parte más «plebeya», acabo de escuchar (en televisión española, telediario noche, desde que se murió Isabel de Inglaterra, no paran de dar la brasa no solo con el tema Británico, sino también «aprovechando» hablando todo el rato también de la monarquía española), no a una princesa sino a toda una reina de España, Leticia, preguntar en una reunión de oncólogos, a ver porqué son tan remisos a los tratamientos alternativos…, bueno yo ahí lo dejo y ¡Viva la república!.

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  5. Ambrosio
    14 septiembre, 2022 a las 19:00

    Nijan, no tengo ni idea de dónde habrá salido esa historia ,porque ya he leído algo parecido en más sitios.Sin embargo,es el perfecto ejemplo de «no dejes que la verdad estropee una buena historia».

    Carlos I fue ejecutado ,pero su hijo Carlos II no cumple ninguna de esas cuestiones. Al ser ejecutado su padre es proclamado rey de Escocia ,no consigue derrocar a Cronwell y en 1660 el parlamento decide la restauración de la monarquía en su persona y reina hasta su muerte en Londres en 1685.Es su hermano y sucesor Jacobo II el que es depuesto en la «Revolución Gloriosa» de 1688 y ,pese a varios intentos de recuperar el trono,tiene que vivir el resto de su vida en el exilio en una corte paralela financiada por su primo Luis XIV de Francia.
    No quiero profundizar mucho porque entonces hay que explicar muchas cosas que,a su vez,necesitan otras explicaciones y se haría eterno.El tema es que Jacobo II intenta disminuir la intolerancia religiosa anulando un par de leyes del parlamento .En respuesta ,el ala whig del parlamento monta la «REvolución Gloriosa» en 1688 derrocando a Jacobo y decretando la exclusión de todos los católicos de la sucesión a la corona inglesa.,nombrabdo como reyes a María II,hija protestante de Jacobo,y a su marido y primo(sobrino de Jacobo II y Carlos II) Guillermo III de ORange,protestante y estatuter de los países bajos .Guillermo es rey conjuntamente con su mujer,no rey consorte y así se aseguraban su apoyo militar.

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