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«Breaking Bad» español, ni argumento, ni docenas de capítulos ni leches


Quizás esta sea la mejor defensa de esa sanidad pública universal (pagada con los denostados impuestos de todos) que permite que los ciudadanos normales, esos que no pertenecen al 1% más rico y que no pueden acudir raudos a la clínica Mayo de los US o a dónde narices sea para tratarse (a millón de dólares para empezar) ese terrible cáncer que les acaban de diagnosticar.

Pero eso sí, luego millones de descerebrados, esos mismos que cobran el seguro de desempleo o que tienen sueldos o pensiones que muchas veces no llegan ni a mileuristas deciden en su santo criterio que, para ahorrarse un par de cientos de euros al año, votarán democrática pero más que estúpidamente apoyar esa misma ¡libertad! que les va a condenar a la ruina económica, o peor aún, a la muerte si sus adorados políticos a los que apoyan con sus irracionales votos terminan llevando a cabo esas tan maravillosas «reformas» que desmantelarán el escaso estado del bienestar que hemos conseguido en las últimas décadas. Pero como bien reza el dicho castellaño: sarna con gusto no pica …

P.D:

Y de reaglo un veido para la reflexión

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  1. Eduardo Baldu
    5 diciembre, 2022 a las 14:48

    Aunque en líneas generales comparto mucho de lo expuesto por la conferenciante del video sobre la globalización, es preciso remarcar que hay errores en su discurso.
    Me refiero a la valoración, en mi opinión demasiado optimista, de la revolución industrial. Es cierto que dicha revolución sentó las bases de los avances que hoy nos hacen la vida más fácil, pero se hizo a costa de enormes sacrificios de las clases más desfavorecidas. No es de extrañar que, en un erróneo análisis, el ludismo tuviera un notable auge, culpando a las máquinas de lo que en realidad era consecuencia del desaforado egoísmo de las clases dominantes. No deberíamos olvidar que esa forma de hacer la revolución industrial fue la causa de la inmensa miseria de amplios sectores de la sociedad y de incontables muertes. En realidad, el modelo que hoy se nos impone no se diferencia en gran medida de lo acontecido a lo largo del siglo XIX. Eso sí, con claros agravantes resultado de las consecuencias sobre el entorno de nuestro modelo productivo y económico. Por otra parte, está demostrado que es precisamente ese modelo, de ambición desaforada, que impulsó la revolución industrial, el que sentó las bases de actual peligro derivado del cambio climático. Así pues, antes de valorar positivamente y sin condiciones la mencionada revolución industrial, deberíamos hacer un análisis más profundo.
    Se mezclan también, aunque sea marginalmente, prácticamente solo citándolas, las revoluciones sociales acaecidas a lo largo de los siglos XIX y XX, sin tener en cuenta que, por ejemplo, la revolución soviética, pese a ser una revolución fracasada (El hecho de que la dirección de la misma cometió graves errores, es innegable. Errores que se profundizaron con la toma del poder por parte de Stalin, algo que incluso el propio Lenin, ya en sus últimos momentos de vida, entendió como funesto. Un ejemplo de tales errores es el aplastamiento de la rebelión de Kronstadt, protagonizada por marineros del ejército soviético con claras connotaciones socialistas y anarquistas), es el motor que promoverá, en Occidente y a consecuencia de dar lugar al régimen soviético, la construcción tras la II guerra mundial, del llamado “estado del bienestar”, como forma de evitar las “tentaciones revolucionarias” en Occidente. El hecho que evidencia tal realidad es el resurgimiento del modelo liberal extremo tras la caída del bloque oriental, y la progresiva desmantelación de dicho modelo de “estado del bienestar” que aún vivimos.
    Y es que las excesivas simplificaciones suelen acabar dándonos imágenes erróneas y tergiversadas de la realidad.

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  2. Far Voyager
    6 diciembre, 2022 a las 21:14

    Cada vez estoy más convencido de que algunos liberales (fans de la escuela austriaca y similares) no es ya que carezcan de empatía por otros, es que son incapaces de ver que el Destino les puede dar una buena torta por sorpresa y tener que acabar por depender de eso que quieren que desaparezca -el liberalismo económico funciona sólo mientras uno tenga dinero-

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  3. 7 diciembre, 2022 a las 7:29

    El problema no son los defensores del neoliberalismo que tienen dinero suficiente para cubrir todas sus necesidades (sanidad, educación, etc.) sin la ayuda del estado, ese famoso pero también minúsculo 1% de la población. El problema son esos otros cientos de millones de personas en el mundo (que por creerse «clase media» aún cuando no lleguen ni a mileuristas ¡ese sí que es un verdadero milagro!) que ignorante y casi suicidamente votan a partidos políticos cuyo único objetivo es volver a esa arcadia «feliz» de la Inglaterra de la revolución industrial en donde cada cual obtenía lo que podía pagar de su bolsillo, aún a costa de tener que prostituir a su hija de 10 años o de enviar a la mina a su vástago de 8 porque todo el mundo era «libre» de acordar sus relaciones laborales directamente con el patrón sin ese engorro social-comunista-bolivariano-bolchevique-judeomasónico de los derechos humanos y las leyes laborales, ya que el estado tenía como única misión proteger la sacrosanta propiedad privada.

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  4. Far Voyager
    7 diciembre, 2022 a las 11:39

    Cierto, la gente que no se lee la letra pequeña y no lee lo que cubren los seguros privados, ni los premiums que tendrían cosas serias cómo un cáncer, o que olvida que si son tan baratos lo es gracias a la Sanidad pública (y ésto incluye modelos cómo el alemán de seguros con control estatal y que se encargan de que nadie se quede fuera, que no son además tan bonitos cómo algunos liberales los pintan)

    Si las cosas fueran cómo en Rallolandia y sitios así, sin siquiera metiendo dinero el gobierno cómo en Estados Unidos, iba a ser todavía más divertido que en el modelo yanqui.

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  5. Eduardo Baldu
    7 diciembre, 2022 a las 14:39

    En realidad hay dos problemas que se superponen, y los dos tienen en común la estupidez humana.
    Uno es el que apuntas, toda esa gente que opta por las “soluciones” liberales, aunque no tenga donde caerse muerto. Es un nivel de estupidez superlativo, puesto que aboga por un modelo en el que está condenado a la marginalidad. En el fondo, lo que trasluce es el deseo, y esperanza infundada, de poder dejar atrás el estamento social al que pertenece e ingresar en el sector privilegiado, algo que solo se produce a niveles marginales y cuya probabilidad es despreciable.
    El otro está directamente relacionado con la inmensa ignorancia de nuestra sociedad. Somos las generaciones, las actuales, las que más acceso, y más fácilmente, hemos tenido a la cultura en toda la historia de la humanidad, y las que más han desperdiciado tal oportunidad. Cuando veo personajes como la “inefable” Ayuso, claro representante de la clase dirigente defensora del modelo establecido, y las gilipolleces que es capaz de soltar por esa boca sin freno (En todos los aspectos, pero en este caso me refiero a su nulidad de conocimiento científico), pienso que, si no nos jugáramos el futuro, sería incluso divertido oír sus barbaridades. Porque incluso aquellos que disponen del control de la riqueza existente (y hoy generable, mañana ya veremos si podemos mantener nuestra capacidad productiva), si tuvieran algo más que puro serrín en la cabeza, serían conscientes que, al jugarnos el futuro como civilización y como especie, ellos también pueden perderlo todo en ese juego al que están jugando.
    Así que ese 1% que detenta la riqueza tampoco, al fin y al cabo, es tan listo como se cree.
    El problema viene de antiguo. Cuando la revolución burguesa destronó el Antiguo Régimen, dos fueron las corrientes que se desarrollaron en la nueva sociedad: La humanista, que anteponía la persona como elemento fundamental sobre el que desarrollar el modelo social (Y que posteriormente daría lugar al socialismo en sus distintas versiones), y la defensora de la propiedad, que ponía a esta como elemento central del modelo social (Que después daría lugar al capitalismo, también en sus distintas opciones, en especial al liberalismo económico), impulsando la naciente democracia hacia planteamientos plutocráticos. Para nuestra desgracia, y especialmente para desgracia de las generaciones futuras, esta última corriente es la que ha triunfado.

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  6. Eduardo Baldu
    22 diciembre, 2022 a las 20:15

    Ahondando en el tema, este artículo no tiene desperdicio, y es un ejemplo de la mierda de sanidad de los E.U.A. que al PP les gustaría trasladar aquí:
    https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/hospital-quiere-83-135-dolares-haber-salvado-mujer-salido-cifra_129_9799166.html?fbclid=IwAR03aHd_9f2b1LJFEMMHHYvIjOd9jmEhhpHGT_ot1yi5yh6aeVomJOt1buE

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