Científicamente incorrecto

Los científicos, al igual que los fontaneros, actores o inspectores de hacienda, tienen también su corazoncito. Y como humanos, también tienen sus propias opiniones subjetivas sobre el mundo, la sociedad o el arte. Una persona de ciencia no basa todas sus decisiones en datos medidos y analizados mediante una Anova de dos vías, al igual que un arquitecto no realiza un cálculo de estructuras para decidir que novela comprar para las vacaciones.

Como en cualquier otro aspecto de la vida, una persona de ciencia también tiene opiniones políticas. Y al igual que en los gustos literarios, éstas no se suelen basar en un estudio a doble ciego, sino en una serie de valores éticos y morales que -al menos hoy día- no sabemos sistematizar ni abordar mediante el método científico.

Es decir, los científicos también opinan. Incluso, como todo el mundo, tienden a opinar sobre lo que no saben. De hecho, los científicos pueden decir tantas tonterías como el más pintado. Es muy importante diferenciar cuando un físico está hablando con el apoyo de datos experimentales y cuando está dando una valoración personal sobre las últimas elecciones o el botellón del pasado jueves.

Y la verdad es que, teniendo un blog, uno se encuentra muy tentado de opinar sobre muchos aspectos de la vida cotidiana que no podríamos considerar como dentro del campo de la divulgación científica. Como, por otro lado, no nos podemos callar ni debajo del agua, de vez en cuando aparece una entrada de estas características.

Por ello, y para diferenciar las aportaciones divulgativas y escépticas de otras opiniones personales, hemos incluido la etiqueta  en algunos de nuestras entradas. Las que lo portan no pretenden, como es el objetivo general del blog, divulgar conocimientos, criticar irracionalidades o denunciar estafas pseudocientíficas. Las entradas “Científicamente incorrectas” únicamente expresan una opinión: la del autor que la firma.


  1. josemi
    24 mayo, 2011 en 8:35

    Vale, ahora en vez de exigir la retirada del articulo, la publica retractación del autor y su entrega al brazo secular para su ejecución en la hoguera, pediré que pongáis este cartelito.

  2. 25 mayo, 2011 en 20:27

    ¿Pero es ése el término el más apropiado para este tipo de mensajes? Estamos de acuerdo en que una opinión personal no puede ser calificada como científica, ¿pero eso la hace “científicamente incorrecta”? ¿Qué tal por ejemplo “Artículo no científico”?

  3. 25 mayo, 2011 en 22:52

    Hombre, Carlos, es un término irónico, jugando con “políticamente incorrecto”, lo que pasa es que somos tan malos haciendo chistes que no se nos entienden 😦

    P.D. Josemi, apuntado quedas… 👿

  4. 28 mayo, 2011 en 16:11

    Reconozco que el juego de palabras es bueno, pero se confunde con error científico. Y ¿qué tal “científicamente subjetivo”? (para seguir con el mismo juego). Quizás sería mejor simplemente “artículo de opinión”.

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