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Posts Tagged ‘avispas’

Origen y evolución de los insectos sociales. Avispas

21 noviembre, 2013 35 comentarios

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In science we trust
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Una enorme colmena de abejas, con su reina poniendo huevos e innumerables obreras trabajando sin descanso recolectando néctar y alimentando a las larvas, capaces de morir por defender a la colonia. Un hormiguero, hasta los topes de hormigas, con una única monarca y miles de miembros pertenecientes a las más diversas castas: recolectoras, soldados o matronas. Un avispero, con su gran reina y sus múltiples obreras, una organización terrorífica capaz de acribillarte si les molestas. Los insectos sociales, con su casta de serviciales obreras: trabajadoras, sacrificadas, estériles… son un quebradero de cabeza para la biología evolutiva, un reto para los entomólogos y una de las maravillas del mundo natural. En esta entrada nos adentraremos en su mundo, indagaremos sus orígenes y veremos que tiene que decir la biología evolutiva al respecto.

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Existen muchos grupos de insectos sociales, entre los más famosos encontramos a las avispas, a las abejas y a las hormigas, todas ellas miembros de los himenópteros, aquellos insectos pertenecientes al orden Hymenoptera, un nombre que deriva de los términos griegos «hymen» que significa ‘membrana’  y «ptera»  que significa ‘alas’; por lo que cuando hablamos de himenópteros hablamos de ‘alas membranosas’. Estos insectos engloban aproximadamente unas 140.000 especies conocidas, alrededor del 10% de toda la biodiversidad planetaria, “un güevo” como dirían algunos. Sin embargo, de todas ellas solo un pequeño porcentaje son insectos sociales, aunque lamento no disponer de las cifras.

Y de todos los insectos sociales, esta entrada está centrada en las avispas. Se intentará vislumbrar como pudieron originarse esas famosas comunidades de insectos, formadas por miles de obreras estériles y una única reina, a partir de ancestros solitarios cuya vida se desenvuelve de forma autónoma. Dado que el comportamiento raramente fosiliza y el estudio genético del comportamiento es una ciencia todavía joven, nos centraremos en los casos transicionales que pueden observarse directamente en la naturaleza.

Tradicionalmente los insectos sociales han sido un reto para la biología evolutiva, sobre todo cuando los estudiosos del asunto dieron cuenta de que eso de ayudar «por bien de la especie» era una pendejada, algo no permitido por la selección natural.  De hecho, aplicando bien la selección natural surgía una paradoja: ¿cómo pueden evolucionar seres altruistas si el egoísmo es una estrategia evolutiva mucho más exitosa? Esta y otras preguntas es lo que veremos en esta entrada. Aunque también me veo obligado a dar un par de apuntes previos… Es una entrada extensa, por ello recomiendo una buena taza de té, un café bien calentito o un sabroso cola cao para leerla en paz y con detenimiento.

Una alternativa es leerla poco a poco cada día, por tal razón ha sido subdividida en once capítulos: los capítulos del I al IV son una introducción y una visión de los modelos que proponen los biólogos para explicar cómo pudo haberse originado una sociedad insectil; los capítulos del V al X son historia natural, un relato de cómo pudieron ir apareciendo sociedades cada vez más complejas, usando para ello ejemplos reales presentes en el mundo natural; podría considerarse un recopilatorio de útiles estrategias de vida que son al mismo tiempo una base para desarrollar estrategias más complejas. El último capítulo engloba unas breves conclusiones… Espero que disfrutéis con la lectura.

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Nido de avispones (Vespa crabro Linnaeus, 1758), una avispa social presente en Europa y Asia, también es posible de encontrar en la Península Ibérica. Es un bicho grande, lo suficiente como para que morder a sus depredadores sea tan intimidatorio o más que picar. Crédito: Anallergo

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Parásitos (3). ¿Neo? Pse… no es el único que esquiva las balas.

20 septiembre, 2012 5 comentarios

Neo es uno de los nuevos superhéroes / Mesías / salvadores de la humanidad del siglo XXI. En su versión virtual, en el temible mundo de «Mátrix», había alcanzado tal control sobre dicha realidad que podía moldearla y alterarla a su propio antojo; lograba que el espacio-tiempo ondulara sobre sí mismo; había convertido a los Agentes en poco menos que peleles e incluso era capaz de resucitar a la versión virtual de personajes más que amigos. De todas las escenas de dicha trilogía, la más famosa es aquella en la que Neo, en extraordinario alarde de velocidad extrema, era capaz de esquivar las balas con unos reflejos de órdago. Pero… ¿y si digo que tal velocidad y reflejos no son para tanto si lo comparamos con el mundo real?

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Esta es la tercera entrega de esta serie dedicada a los parásitos. Hasta ahora hemos hablado de dos especies de avispas: Cotesia glomerata en la primera entrega; y Ampulex compressa en la segunda entrega. Esta vez volvemos a repetir la jugada para conocer a dos insectos a cada cual más sorprendente: al hospedador y a su parásito. Este parásito vuelve a ser otra especie de avispa, que como ya dije en su día, resulta que estos bichos son los reyes del parasitismo. Las avispas son miembros de un amplio grupo de insectos con más de 140.000 especies descritas, los Hymenoptera, que incluyen también a los abejorros, a las abejas solitarias, a las abejas que viven en colonias (incluyendo aquellas que fabrican rica miel), así como a las innumerables hormigas tan laboriosas. Leer más…

Parásitos (1). ¿Xenomorfos? Bah… no es para tanto

21 junio, 2012 14 comentarios

Xenomorfo. Desconozco hasta que punto este término está extendido en la población. Pero… ¿Qué tal: “Alien el Octavo Pasajero”? Seguro que ahora la mayoría sí que comparte mi visión: negro, grande, agresivo, mortal, ácido y mucha, pero muchísima sangre humana salpicando por todos lados. Uno de los rasgos que más famoso ha hecho a la criatura de Ridley Scott es que cuando eclosiona al finalizar su etapa parasitaria, lo hace desde la caja torácica de su víctima, quebrantándola y expondiendo corazón y pulmones al exterior. Por lo que el huésped, el desafortunado que alojó al parásito, termina hecho hecho unos despojos. Es una cruenta criatura de la Ciencia Ficción pero… ¿Y si digo que esta sangría y mala leche no es para tanto si lo comparamos con el mundo real?

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«Parásitos» es una palabra derivada del latín «parasītus», que a su vez desciende del griego «παράσιτος», la cual está formada por el prefijo «para-» (al lado de) y «sitos» (trigo, pan), literalmente, al lado de la comida. Aparentemente, en la Antigua Grecia el parásito inicialmente era una figura ritual de importancia. En Atenas, todo ciudadano estaba obligado a participar una vez por mes en una comida comunal que era llevada a cabo en los santuarios de los dioses Apolo, Atenea, Hera o Heracles; dichos participantes también eran conocidos por el nombre de  «hierophagoi» (comensales sagrados), «paredroi» (asistentes) o «symbiotai» (compañeros).

Pero con el tiempo la imagen del parásito fue evolucionando hasta asociarse a aquel tipo que se las ingeniaba para ganar una invitación a cenar, llegando a desempeñar un gran papel en la comedia griega y más tarde, en la romana; sin embargo, ambos tipos de parásitos guardaban diferencias. El parásito de la comedia griega era un tipo que aparecía en la puerta de cualquier casa esperando su invitación aprovechándose de la hospitalidad de los dueños, por su parte, el parásito de la comedia romana se asociaba a un único huésped o rex y llegaba a considerarse a si mismo parte indiscutible de dicha familia. Actualmente el parásito es considerado una sinonimia de politipufo.

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Fósil de transición entre las avispas y las hormigas: Sphecomyrma

22 junio, 2010 12 comentarios

El proceso de fosilización no es nada trivial. Para que un cadáver fosilice éste se ha de preservar de alguna forma de la degradación, tanto biológica como química. Además se ha de conservar en un terreno con las propiedades geológicas adecuadas que permita la mineralización de aquellas estructuras susceptibles de conservarse. Y a todo ello ha de añadirse que han de mantenerse durante muchos millones de años, para llegar hasta nuestros días. De ahí que un fósil sea una de las joyas de la geología, y por ello las zonas ricas en fósiles son también denominadas yacimientos, comparables a la identificación de una mena aurífera o a un filón de esmeraldas.

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La teoría de la evolución nos dice que todos los organismos proceden de un ancestro común el cual ha variado a lo largo del tiempo dando lugar a las diferentes formas vivas que existen en la actualidad. Esos organismos varían, a la vez que se adaptan a las condiciones cambiantes del medio. Esta misma teoría predice que deben de haber existido organismos con características intermedias entre seres de diferentes grupos taxonómicos, y esos seres al extinguirse deben de haber fosilizado y dejarnos su recuerdo impreso en la roca.
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¡Menos mal que ciertos bancos no se dedican a la apicultura!

3 marzo, 2010 21 comentarios

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Es habitual la ignorancia, cuando no el desprecio hacia el conocimiento que puede verse en muchos anuncios. A veces, aunque las menos, los creativos lo hacen de forma consciente; aún recuerdo un spot publicitario (creo que de un banco) donde un impresentable se cargaba un par de fachadas históricas y al final decia algo así como “no entendemos de arte, pero de hipotecas…”

Pues volviendo a la carga, esta vez es otro banco el que hace gala de la incultura y demuestra que una gran inversión en publicidad no merece la molestia ni siquiera de informarse lo más mínimo. Ayer podía encontrarse este anuncio en el periódico gratuito 20 minutos:

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