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Posts Tagged ‘endemismo’

Parásitos (3). ¿Neo? Pse… no es el único que esquiva las balas.

20 septiembre, 2012 5 comentarios

Neo es uno de los nuevos superhéroes / Mesías / salvadores de la humanidad del siglo XXI. En su versión virtual, en el temible mundo de «Mátrix», había alcanzado tal control sobre dicha realidad que podía moldearla y alterarla a su propio antojo; lograba que el espacio-tiempo ondulara sobre sí mismo; había convertido a los Agentes en poco menos que peleles e incluso era capaz de resucitar a la versión virtual de personajes más que amigos. De todas las escenas de dicha trilogía, la más famosa es aquella en la que Neo, en extraordinario alarde de velocidad extrema, era capaz de esquivar las balas con unos reflejos de órdago. Pero… ¿y si digo que tal velocidad y reflejos no son para tanto si lo comparamos con el mundo real?

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Esta es la tercera entrega de esta serie dedicada a los parásitos. Hasta ahora hemos hablado de dos especies de avispas: Cotesia glomerata en la primera entrega; y Ampulex compressa en la segunda entrega. Esta vez volvemos a repetir la jugada para conocer a dos insectos a cada cual más sorprendente: al hospedador y a su parásito. Este parásito vuelve a ser otra especie de avispa, que como ya dije en su día, resulta que estos bichos son los reyes del parasitismo. Las avispas son miembros de un amplio grupo de insectos con más de 140.000 especies descritas, los Hymenoptera, que incluyen también a los abejorros, a las abejas solitarias, a las abejas que viven en colonias (incluyendo aquellas que fabrican rica miel), así como a las innumerables hormigas tan laboriosas. Leer más…

Evolución en islas (2). Caracoles insulares y la conquista del continente

28 junio, 2012 8 comentarios

Theba pisana, caracol hipermegabundante en la Península Ibérica. Crédito: EOL Species

Las islas son a la evolución lo que a Homer Simpson un buffet libre, una locura de actividad desenfrenada. Para los miembros de una especie que hasta entonces había vivido en un medio continental, pasar a vivir en una isla combina al mismo tiempo el cambio debido a las imposiciones del nuevo ecosistema y el debido al aislamiento genético (ya que ahora son distintas poblaciones separadas por el océano, no se “mezclan” y por lo tanto, todo cambio ocurre independientemente una de otra). Así, el estudio de las islas y los seres que habitan en ellas ha concedido a los biólogos conocer parte del modus operandi de la evolución, permitiéndoles establecer algunas reglas sobre cómo esta opera. Sin embargo, en Biología rara vez hay reglas que se cumplen… siempre.

Los continentes tienen una gran cantidad de especies y un todavía mayor número de individuos. Por su parte, de forma general, las islas que suelen tachonar las costas o aquellas perdidas en mitad del océano, no tienden a tener ni tantas especies y tienen números de pobladores mucho más reducidos. Por ello, por simple probabilidad, los biólogos han estimado que es mucho más fácil que las islas sean conquistadas por la fauna y flora del continente, que a la inversa, la conquista del continente por la fauna y flora insular.

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¡Qué alguien me explique esto!

15 julio, 2010 27 comentarios

Los naturalistas, ya en el siglo XIX, se dieron cuenta de la curiosa distribución de especies que se daba en islas que se encontraban lejos de los continentes. Darwin lo observó en las islas Galápagos y Wallace en islas pertenecientes a la actual Indonesia. En muchas de esas islas se observan muchas especies diferentes, pero muy similares entre sí. Además, en muchos casos esas especies sólo se encuentran en esas islas, es lo que llama especies endémicas, aquellas que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.

Muchas de esas islas son relativamente jóvenes, se formaron hace unos pocos millones de años, y en algunos casos hace sólo unos cientos de miles. Muchas son volcánicas, de hecho algunas no son más que inmensos volcanes que asoman desde el fondo del océano. La lejanía del continente ha impedido su colonización por parte de especies que son incapaces de recorrer cientos o miles de kilómetros de distancia océanica. Por ello sólo se encuentran aquellas que pueden volar, llegar a nado, o pueden ser transportadas fácilmente debido a su escaso peso.
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