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Posts Tagged ‘himenópteros’

Parásitos (5). ¿Zombies? Pues sí y medio podridos

26 diciembre, 2013 10 comentarios

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In science we trust
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Zombies, los muertos vivientes, cadáveres medio putrefactos que se alzan de nuevo a la vida para devorar a los vivos. Se han puesto de moda últimamente, originalmente un mito vudú haitiano en el que al personal se le lavaba el cerebro para trabajar como esclavos; la mitología zombie ha evolucionado hasta convertirlos en cadáveres que vuelven a la vida bien mediante magia negra o bien mediante alguna acción química o vírica (con poco fundamente científico, realmente). Pero aún así, por muy extraño que pudiese parecer, criaturas análogas a los muertos vivientes podrían darse en la naturaleza. Seres medio consumidos cuyo lavado cerebro solo existe para servir a su parásito.

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En esta entrada veremos a los hongos del género Cordyceps, criaturas que en “La Ciencia y sus Demonios” ya han sido presentados en entradas anteriores (ver aquí y aquí); pero que tampoco podían faltar en esta serie. El nombre Cordyceps es una palabra compuesta derivada del griego y del latín. Bautizados de ese modo por el botánico sueco Elias Magnus Fries (1794 – 1878), dicho nombre deriva del término griego «cordyle» que significa algo así como ‘parecido a un garrote’; y también del término latino «ceps», derivado del latín «capitis» y que hace referencia a la cabeza. Por lo tanto, el nombre Cordyceps significaría literalmente ‘cabeza con aspecto de garrote’ y haría referencia al aspecto típico de este hongo: creciendo como un garrote desde los cadáveres de insectos (ref. 4 y 10)… Si bien habitualmente se observan creciendo sobre los cadáveres, en realidad sus gustos comienzan con algo más gore, los hongos Cordyceps atacan la carne fresca.

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Cadáver de hormiga con el cuerpo fructífero de un hongo del género Cordyceps (alias Ophiocordyceps). Crédito: The Earthy Report

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Origen y evolución de los insectos sociales. Avispas

21 noviembre, 2013 35 comentarios

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In science we trust
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Una enorme colmena de abejas, con su reina poniendo huevos e innumerables obreras trabajando sin descanso recolectando néctar y alimentando a las larvas, capaces de morir por defender a la colonia. Un hormiguero, hasta los topes de hormigas, con una única monarca y miles de miembros pertenecientes a las más diversas castas: recolectoras, soldados o matronas. Un avispero, con su gran reina y sus múltiples obreras, una organización terrorífica capaz de acribillarte si les molestas. Los insectos sociales, con su casta de serviciales obreras: trabajadoras, sacrificadas, estériles… son un quebradero de cabeza para la biología evolutiva, un reto para los entomólogos y una de las maravillas del mundo natural. En esta entrada nos adentraremos en su mundo, indagaremos sus orígenes y veremos que tiene que decir la biología evolutiva al respecto.

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Existen muchos grupos de insectos sociales, entre los más famosos encontramos a las avispas, a las abejas y a las hormigas, todas ellas miembros de los himenópteros, aquellos insectos pertenecientes al orden Hymenoptera, un nombre que deriva de los términos griegos «hymen» que significa ‘membrana’  y «ptera»  que significa ‘alas’; por lo que cuando hablamos de himenópteros hablamos de ‘alas membranosas’. Estos insectos engloban aproximadamente unas 140.000 especies conocidas, alrededor del 10% de toda la biodiversidad planetaria, “un güevo” como dirían algunos. Sin embargo, de todas ellas solo un pequeño porcentaje son insectos sociales, aunque lamento no disponer de las cifras.

Y de todos los insectos sociales, esta entrada está centrada en las avispas. Se intentará vislumbrar como pudieron originarse esas famosas comunidades de insectos, formadas por miles de obreras estériles y una única reina, a partir de ancestros solitarios cuya vida se desenvuelve de forma autónoma. Dado que el comportamiento raramente fosiliza y el estudio genético del comportamiento es una ciencia todavía joven, nos centraremos en los casos transicionales que pueden observarse directamente en la naturaleza.

Tradicionalmente los insectos sociales han sido un reto para la biología evolutiva, sobre todo cuando los estudiosos del asunto dieron cuenta de que eso de ayudar «por bien de la especie» era una pendejada, algo no permitido por la selección natural.  De hecho, aplicando bien la selección natural surgía una paradoja: ¿cómo pueden evolucionar seres altruistas si el egoísmo es una estrategia evolutiva mucho más exitosa? Esta y otras preguntas es lo que veremos en esta entrada. Aunque también me veo obligado a dar un par de apuntes previos… Es una entrada extensa, por ello recomiendo una buena taza de té, un café bien calentito o un sabroso cola cao para leerla en paz y con detenimiento.

Una alternativa es leerla poco a poco cada día, por tal razón ha sido subdividida en once capítulos: los capítulos del I al IV son una introducción y una visión de los modelos que proponen los biólogos para explicar cómo pudo haberse originado una sociedad insectil; los capítulos del V al X son historia natural, un relato de cómo pudieron ir apareciendo sociedades cada vez más complejas, usando para ello ejemplos reales presentes en el mundo natural; podría considerarse un recopilatorio de útiles estrategias de vida que son al mismo tiempo una base para desarrollar estrategias más complejas. El último capítulo engloba unas breves conclusiones… Espero que disfrutéis con la lectura.

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Nido de avispones (Vespa crabro Linnaeus, 1758), una avispa social presente en Europa y Asia, también es posible de encontrar en la Península Ibérica. Es un bicho grande, lo suficiente como para que morder a sus depredadores sea tan intimidatorio o más que picar. Crédito: Anallergo

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¡Menos mal que ciertos bancos no se dedican a la apicultura!

3 marzo, 2010 21 comentarios

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Es habitual la ignorancia, cuando no el desprecio hacia el conocimiento que puede verse en muchos anuncios. A veces, aunque las menos, los creativos lo hacen de forma consciente; aún recuerdo un spot publicitario (creo que de un banco) donde un impresentable se cargaba un par de fachadas históricas y al final decia algo así como “no entendemos de arte, pero de hipotecas…”

Pues volviendo a la carga, esta vez es otro banco el que hace gala de la incultura y demuestra que una gran inversión en publicidad no merece la molestia ni siquiera de informarse lo más mínimo. Ayer podía encontrarse este anuncio en el periódico gratuito 20 minutos:

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