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Posts Tagged ‘linfocitos’

El VIH produce inmunodepresión, pero no todas las inmunodepresiones son producidas por el VIH

2 marzo, 2012 3 comentarios

Partículas de VIH junto a un linfocito CD4+. Crédito: Darmouth College – Electron Microscopy Facility

En ocasiones se produce la desafortunada equivalencia de que si A produce B, entonces B debe producir A, pero eso no es así, en un error de lógica básica. Pero ese “razonamiento” lo encuentro con frecuencia en foros de Internet que afirman que el VIH no existe, empleando como una evidencia de ello el que existan inmunodeficiencias similares a las producidas por el VIH en personas seronegativas para el virus.

Resulta curioso que ese argumento se use, se amplifique y se transmita en la red por parte de personas adultas, a las que se les supone que conocen un mínimo de lógica. El virus de la gripe produce irritación de garganta y aumento de la mucosidad, pero no todas las irritaciones de las vías respiratorias altas son producidas por el virus de la gripe. De igual manera los rotavirus producen fuertes diarreas, pero conocemos muchas otros patógenos que pueden producir ese desagradable síntoma.

Los epidemiólogos que estudian el SIDA ya son conscientes de la existencia de patologías que producen una disminución importante de los linfocitos CD4+, sin ser SIDA. Ya en el año 1993, Anthony Fauci publicó un trabajo en New England Journal of Medicine en que comentaba varios ejemplos recogidos en la literatura científica describiendo inmunodepresiones que provocaban una drástica bajada cantidad de linfocitos CD4+, que podía desencadenar infecciones por patógenos oportunistas como el hongo Pneumocystis, y que no daban positivo al VIH ni por test de anticuerpos, ni por PCR, ni por cultivo. En uno de esos estudios se analizaron 49 pacientes seronegativos y ninguno de ellos, ni sus compañeros sexuales dieron positivo a las pruebas del VIH.
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El diseñador poco inteligente IX: autoinmolación

27 junio, 2011 15 comentarios

Una de las mayores fragilidades de nuestro organismo es su vulnerabilidad al ataque de muchos agentes infecciosos. Somos pasto de virus, bacterias y otros microorganismos que utilizan nuestras células para desarrollar, en todo o en parte, su ciclo vital. Hasta tal punto, que las infecciones eran la principal causa de muerte en el ser humano antes del descubrimiento de los antibióticos.

Resulta difícil justificar, a la luz de un creador omnipotente y bondadoso, el martirio constante que para sus creaciones supone el ataque de los numerosos agentes infecciosos. La muerte, o las tremendas secuelas producidas por estas enfermedades, solo podrían entenderse si sustituimos el calificativo «omnipotente» por el de «chapucero» o, aún peor, el de «bondadoso» por los de «cruel» y «sádico».

Existe, no obstante, un mecanismo muy elaborado y extraordinariamente complejo que tiene como objetivo el protegernos de estos minúsculos invasores; su nombre es «sistema inmunitario» o «sistema inmune».

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