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Posts Tagged ‘órganos vestigiales’

Érase una vez (3) las Aves (II) Vestigios y atavismos, recuerdos evolutivos

19 julio, 2012 13 comentarios

Las aves engloban un grupo de animales con cualidades sorprendentes y muy llamativas. Cuando pensamos en ellas, tres características nos vienen a la mente: pico, alas y plumas. Después pensamos en algo que ha sido envidia para el ser humano durante siglos: su formidable capacidad para surcar los siete cielos. Por su parte, los huevos desde los que nacen crean curiosas paradojas existenciales que caen a la luz de la Biología Evolutiva. Y de esto último va este conjunto de entradas, porque nuestro interés es conocer a las aves como grupo animal y sobre todo, incidir en sus más remotos orígenes, aunque tampoco está mal si hacemos algún alto en el camino… porque hay viajes donde lo más importante no es el destino, sino disfrutar del trayecto.

En “Érase una vez” contamos la historia de distintos grupos de organismos desde un punto de vista biológico y evolutivo. Aunque ya hablamos de los Sirenios y los Proboscídeos, este tercer capítulo está dedicado al mundo de las aves, esos plumíferos que nos rodean por doquier en nuestro mundo diurno. Ya dedicamos un primer episodio a presentarlas, a conocer su diversidad, sus problemas existenciales y conocimos unos pocos modos de los muchos que tiene la evolución para influir y cambiar a este grupo animal a lo largo de las generaciones. Este segundo episodio, lo dedicaremos en exclusiva a ver qué huellas ha dejado la evolución, pero con una condición: ¡Sin utilizar ni un solo elemento del registro fósil geológico! Sí, tal y como suena, porque dado que los fósiles no son necesarios para hablar y estudiar la evolución de las especies por medio de la Selección Natural, hoy veamos hasta donde podemos llegar sin los fósiles que desentierran los paleontólogos.

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El diseñador poco inteligente X: Escombros poco útiles

15 julio, 2011 64 comentarios

Si usted fuera arquitecto y le encargaran proyectar un campo de tenis cubierto, recurriría sin duda a deterinados elementos estéticos, aunque fueran poco útiles. Sin embargo, no tendría la feliz ocurrencia de situar dos columnas jónicas en el centro de la pista de juego.

De igual forma, si usted fuera un ingeniero y tuviera que construir un puente, no dudaría en combinar estética, funcionalidad y seguridad. Obviamente, esto le impediría situar un arco romano en honor al emperador Constantino en mitad de la calzada, reduciendo así la circulación en ese punto a un único carril.

O quizá sí se le ocurrieran tan molestos e ineficaces ornamentos, pero entonces no sería muy probable que volviera a obtener un contrato de tales características. Por sorprendente que parezca, también sería posible que ciertas personas aplaudieran su estrambótica forma de concebir la funcionalidad y le proclamaran como el arquitecto pefecto. ¿Lo considera improbable? acérquese entonces a cualquier discurso sobre «diseño inteligente».

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