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Posts Tagged ‘pruebas indirectas’

Segunda edición: Pruebas directas y pruebas indirectas

29 marzo, 2013 5 comentarios

Este artículo va tratar sobre otra de las estrategias empleadas por los pseudocientíficos y magufos con el fin de plantear dudas acerca de la forma de proceder de la ciencia. Estas tácticas por supuesto también son usadas por los creacionistas para desacreditar la evolución. La estratagema consiste en afirmar que sólo aquello que es observable de forma directa, o bien aquello que alguien ha observado por sí mismo y lo ha dejado escrito, tiene validez como conocimiento. Así, el presunto ingeniero John Pendleton suele decir en sus “debates” que la ciencia empírica es aquella que muestra fenómenos que deben de ser observados y repetidos para afirmar que son ciertos. Con este tipo de afirmaciones se pretende eliminar por ejemplo todo conocimiento previo a la escritura, o lo que es lo mismo desde la prehistoria al origen del universo. Todo ello no podría ser conocido por la ciencia.

Este sistema de pensamiento elimina todos los métodos indirectos para alcanzar un conocimiento, que han llevado a conocer la edad de la Tierra, la composición química del planeta en el pasado, la evolución biológica, etc. Estos datos los conocemos gracias a tecnologías que implican el cálculo de la desintegración radiactiva, estudio de la composición química de las rocas en diferentes estratos, medición de radiaciones del espacio, análisis del movimiento de partículas subatómicas en aceleradores de electrones, estudio de fósiles, de secuencias de genomas de organismos vivos, etc.
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Pruebas directas y pruebas indirectas

18 mayo, 2010 13 comentarios

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Este artículo va tratar sobre otra de las estrategias empleadas por los pseudocientíficos y magufos con el fin de plantear dudas acerca de la forma de proceder de la ciencia. Estas tácticas por supuesto también son usadas por los creacionistas para desacreditar la evolución. La estratagema consiste en afirmar que sólo aquello que es observable de forma directa, o bien aquello que alguien ha observado por sí mismo y lo ha dejado escrito, tiene validez como conocimiento. Así, el presunto ingeniero John Pendleton suele decir en sus “debates” que la ciencia empírica es aquella que muestra fenómenos que deben de ser observados y repetidos para afirmar que son ciertos. Con este tipo de afirmaciones se pretende eliminar por ejemplo todo conocimiento previo a la escritura, o lo que es lo mismo desde la prehistoria al origen del universo. Todo ello no podría ser conocido por la ciencia.

Este sistema de pensamiento elimina todos los métodos indirectos para alcanzar un conocimiento, que han llevado a conocer la edad de la Tierra, la composición química del planeta en el pasado, la evolución biológica, etc. Estos datos los conocemos gracias a tecnologías que implican el cálculo de la desintegración radiactiva, estudio de la composición química de las rocas en diferentes estratos, medición de radiaciones del espacio, análisis del movimiento de partículas subatómicas en aceleradores de electrones, estudio de fósiles, de secuencias de genomas de organismos vivos, etc.
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¿Existe la macroevolución?

13 febrero, 2010 15 comentarios

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Entendemos por microevolución al conjunto de  las pequeñas alteraciones que se dan en una población y que se deben, fundamentalmente, a cambios en sus frecuencias alélicas. Por el contrario, la macroevolución se refiere al cambio mucho más patente que origina especies y taxones superiores, como géneros y familias. Según ciertos fundamentalistas religiosos, la segunda de ellas es una mera invención.

Sin embargo, micro y macroevolución no son conceptos que se empleen frecuentemente en biología evolutiva, dado que la mayor parte de especialistas opinan que los procesos que producen la diferenciación de una población no se distinguen cualitativamente de aquellos que acaban produciendo especies (mejor dicho, serían los mismos). De esta forma, la macroevolución no sería más que una microevolución continuada y las grandes diferencias entre taxones de alto rango el resultado de infinitud de pequeños cambios acumulados a lo largo de largos períodos de tiempo. Por el contrario,  algunos especialistas piensan que los mecanismos que rigen una y otra no tienen porqué ser similares y ofrecen explicaciones alternativas a la selección gradual, como la simbiogénesis o las formulaciones más duras del equilibrio puntuado.

Esta discusión, científicamente legítima y enriquecedora, es prostituida por creacionistas y otros fanáticos para reconocer la existencia de una microevolución como hecho probado -algo que no molesta a sus creencias-, mientras niegan la existencia de macroevolución bajo el pretexto de que no existe ninguna prueba de que este fenómeno ocurra realmente, consistiendo únicamente en elucubraciones de los “evolucionistas” que la defienden.

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