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Posts Tagged ‘simbiosis’

La más que sorprendente forma de comunicarse que tienen los árboles

1 agosto, 2019 2 comentarios

Desde antiguo ha predominado la idea de que los árboles son seres vivos pasivos que se enfrentan con muy pocos recursos a los avatares de la Naturaleza de manera individual. Sin embargo, en las últimas décadas multitud de estudios científicos han venido a cambiar esa ya antigua idea preconcebida y han demostrados que los árboles, lejos de llevar una existencia solitaria, presentan un sofisticado comportamiento grupal que no sólo incluye a los miembros de su propia especie, sino también a otras especies vegetales e incluso a las más diversas familias de hongos con los que comparten una más que productiva relación simbiótica altamente eficiente, tal y como muestra el siguiente y más que interesante video.

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¿Qué es una especie?

10 diciembre, 2013 19 comentarios

animalsandbacteria microbioma evolucion humanoEl concepto de especie ha sido desde siempre un tema central de la biología sujeto a un perenne debate científico que nunca ha sido satisfactoriamente resuelto del todo. El actual conocimiento sobre evolución y el desarrollo de técnicas genómicas cada vez más avanzados permite replantear nuevamente este en principio tan sencillo pero cada día más complejo campo de la biología. Leer más…

Viernes procariotas: Buchnera aphidicola

3 junio, 2011 5 comentarios

Fuente: ASM

El viernes pasado os presenté una de las bacterias de mayor tamaño físico conocido, hoy vamos a viajar a otro extremo presentando una de las bacterias que posee el genoma de menor tamaño secuenciado hasta el momento. Este microorganismo es Buchnera aphidicola, una gamma-proteobacteria que vive como endosimbionte en algunos áfidos (conocidos popularmente como pulgones). Buchnera posee un genoma de sólo 0.6 megabases, con aproximadamente 550 genes. Recordemos aquí que la cepa mundialmente utilizada en el laboratorio Escherichia coli K12, posee un genoma de 4.7 megabases y tiene unos 4.500 genes.
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La biodiversidad de un ombligo

28 febrero, 2011 2 comentarios

Esta imagen corresponde a la original forma que tuvo el Museo de Ciencia Naturales de Carolina del Norte de celebrar el cumpleaños de Darwin: organizaron un taller con público en el que una serie de voluntarios tomaron con un algodón estéril una muestra del fondo de su propio ombligo que posteriormente depositaron sobre una placa de Petri que contenía medio de cultivo estéril. Las placas se cultivaron a la temperatura adecuada y, cuando los diferentes microorganismos creciendo, se tomaron fotografías de las placas.

Este pequeño experimento permitió que el público fuera consciente de la microbiota que cada individuo alberga, bacterias y hongos invisibles a simple vista, que utilizan nuestro organismo como lugar donde vivir.
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Imágenes de la ciencia y de la naturaleza: viviendo en simbiosis

7 noviembre, 2010 2 comentarios

Amphiprion nigripes

Entre los numerosos casos de simbiosis en el reino animal, la que han desarrollado las anémonas (cnidarios antozoos) y los peces payaso (Amphiprioninae) son de las más conocidas.  Existen casi treinta especies de peces payaso, cada una de las cuales convive con una única especie de anémona.

La estrecha simbiosis en la que viven ambos animales procura al pez payaso una excelente protección ante sus predeadores, los cuales son rechazados por  los tóxicos tentáculos de la anémona. El pez puede ocultarse entre los tentáculos gracias a una capa mucosa que lo recubre y que inhibe la secreción de las células urticantes de la anémona. Por su lado, la anémona es defendida por estos agresivos y territoriales pececillos, que no dudan en atacar incluso a los buceadores, para refugiarse de forma inmediata entre el confortable manto de tentáculos. Por si fuera poco, con sus constantes e inquietas idas y venidas, el pez payaso realiza una función de limpieza y oxigenación muy valiosa para la anémona.

En la imagen, un pez payaso de la especie Amphiprion nigripes junto a su anémona hospedadora, Heteractis magnifica, en el Atolón de Malé (Islas Maldivas).

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Las bacterias pueden dirigir la evolución de organismos superiores

3 noviembre, 2010 6 comentarios

Pareja de moscas de la fruta (izquierda) y bacterias del género Lactobacillus (derecha)

Las bacterias que viven en la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) pueden afectar las posibilidad de cruzarse de sus huésped al alterar las feromonas de éstos. Estas variaciones en la posibilidad de cruzamiento podrían guiar la aparición de nuevas especies de moscas, sugiriendo que las bacterias podrían indirectamente participar en la especiación de su huésped.

Cuando el equipo de Gil Sharon, de la universidad de Tel-Aviv, en Israel, creció un grupo moscas de la fruta en melaza y otro grupo en almidón, observaron (como ya habían descrito con anterioridad) que las moscas se cruzan preferentemente con aquellas que han tomado la misma dieta durante su desarrollo. La pregunta que se planteaban era, ¿a qué se debía esa preferencia?
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El origen simbiótico del ojo

28 julio, 2010 3 comentarios

Hace poco dedicamos en este medio un artículo al origen evolutivo del ojo. Éste era muy general, y tenía como único objetivo comparar una idea científica de la evolución del ojo, basada en evidencias experimentales, la aportada por la biología evolutiva, con otra idea filosófica, aportada por el diseño inteligente.

Este artículo profundiza un poco más dos de los principales modelos que existen para explicar el origen evolutivo del ojo. En el transcurso de la evolución han aparecido diferentes tipos de ojos, basta analizar los diferentes organismos vivos existentes en el planeta para comprobar que existen por ejemplo ojos compuestos como los de los artrópodos u ojos similares a una cámara fotográfica, como los de vertebrados o algunos moluscos. Todos estos ojos son distintos no sólo morfológicamente, sino que difieren tanto en su fisiología como en su desarrollado. Esas diferencias llevaron a establecer hace años que los ojos evolucionaron de forma independiente en los animales, en concreto del orden de unas 40-60 veces (Sadvini-Plawen and Mayr, 1961). Sin embargo, estudios genéticos llevados a cabo recientemente ponen en duda esa idea, aportando fuertes evidencias a favor de un origen monofilético de los diferentes tipos de ojos, con procesos de evolución divergente, paralela y convergente. De hecho, en su última obra Ernst Mayr (2001) se desdice de su trabajo de 1961 y admite que su idea primigenia no era correcta.
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