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Posts Tagged ‘teoría sintética’

Entendiendo la evolución (y VIII). ¿Hacia una nueva síntesis?

26 julio, 2010 74 comentarios

En un artículo anterior comentábamos cómo la Teoría Sintética de la Evolución supuso una importantísima unificación de conceptos, aunando la teoría de evolución mediante selección natural de Darwin y Wallace con los recientes avances en el campo de la genética. Durante las siguientes décadas se sucedieron nuevos descubrimientos que condujeron a algunas nuevas teorías sobre variación y ritmo evolutivo, las cuales fueron en muchos casos incorporadas al corpus de la síntesis evolutiva, como ocurrió con la mayor parte de la teoría de equilibrio puntuado de Elredge y Gould o el origen simbiótico de la célula eucariota de Margullis.

Hoy día, cuando sabemos que el funcionamiento del material hereditario dista mucho de reducirse a los postulados de Mendel, cuando hemos descubierto formas en otro tiempo inimaginables de transmisión de genes entre distintas especies, cuando el registro fósil nos muestra unas discontinuidades que no se deben a lo incompleto del mismo, sino que parecen ser la norma general, cuando hemos comprobado que compartimos paquetes enteros de genes con especies tan distantes como los dípteros o los anélidos y cuando nuestra biblioteca genética se ha mostrado al menos un orden de magnitud más reducida de lo que pensábamos y sorprendentemente similar al resto de vertebrados e incluso invertebrados, quizá a la nueva síntesis le empieza a sobrar el apelativo de “nueva”.

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Entendiendo la evolución VI. Los nuevos genes.

7 julio, 2010 6 comentarios

Se creía que en la regulación de los genes de los organismos complejos sólo intervenían proteínas. Sin embargo, un sistema regulador hasta ahora desconocido, basado en el ARN, podría encerrar las claves del desarrollo y la evolución
John S. Mattíck, 2004

Quedan ya muy lejos aquellos tiempos en los que el concepto de “un gen, una proteína” nos simplificó considerablemente la comprensión de la genética. Daba igual que no supiéramos concretamente el gen que codificaba para determinado carácter, podíamos imaginar una porción concreta de ADN para explicar casi cualquier transmisión hereditaria de rasgos variables. Esto, unido a las ya conocidas mutaciones, supuso una base práctica fundamental para entender la fuente de variabilidad heredable de todos los organismos.

El redescubrimiento de las leyes de Mendel en los albores del siglo XX, la subsiguiente teoría cromosómica del la herencia y el posterior descubrimiento de la estructura molecular del ADN ya mediado el siglo, permitieron no solamente definir teóricamente el concepto de gen, sino también ubicarlo material y estructuralmente.

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