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Posts Tagged ‘velocidad de la luz’

Lectura de verano: Velocidad máxima

22 agosto, 2018 5 comentarios

Al señor Tompkins le gustaban sus sueños; por eso esperaba ansiosamente la conferencia de la semana siguiente, que le daría material para sus aventuras nocturnas. Quedó muy desilusionado, pues, al averiguar que la plática sobre la teoría cuántica había sido la última, y que no se dictarían más en el resto del año. Algo se consoló, sin embargo, cuando logró agenciarse un manuscrito de la primera, a la que había podido asistir.

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Nuevos experimentos refutan que los neutrinos rebasen la velocidad de la luz

20 marzo, 2012 44 comentarios

Los recientes resultados obtenidos por el equipo científico del experimento Icarus, en el laboratorio Gran Sasso (Italia), refutan los obtenidos por el equipo del Opera el pasado septiembre. Según el nuevo experimento, estas partículas no sobrepasaron la velocidad de la luz en ningún momento. Un defecto en la instalación o un error de medición del GPS han sido apuntados como posibles fallos del supuesto descubrimiento de neutrinos ultraveloces. No obstante, tal y como han declarado portavoces del CERN (Centro Europeo de Investigación Nuclear), aún es necesario realizar más pruebas para alcanzar una conclusión definitiva.

A pesar de lo que puedan pensar muchos de los que nos acusan de dogmáticos, vendidos a la ciencia oficial y demás estupideces, personalmente la noticia me ha producido cierta frustración. De confirmarse, habría sido el descubrimiento más revolucionario de la física del último siglo, y un verdadero reto para seguir comprendiendo aún mejor nuestro universo. Por mucho que les pese a algunos, en ciencia nos apasionan los cambios, los datos que no encajan, las nuevas vías que se abran delante de nosotros. Otra vez será…

Fuente: ABC Ciencia

Antonio Dobado: “La ciencia funciona de una forma acumulativa y una nueva teoría no invalida las anteriores sino que las amplia”

3 octubre, 2011 8 comentarios

Hace ahora una semana, hablábamos del importante anuncio realizado por científicos del CERN acerca de unos inesperados resultados en los que un haz de neutrinos parece haber superado la velocidad de la luz, una barrera infranqueable según nuestros actuales conocimientos de física. Para hablarnos de este experimento, sus posibles consecuencias y el funcionamiento de la ciencia ante los resultados que no encajan con el marco generalmente aceptado, traemos a la Ciencia y Sus Demonios al Dr. Antonio Dobado, Catedrático de Física Teórica de la Universidad Complutense de Madrid, donde realiza su labor de investigación en física de altas energías. Compaginando su actividad investigadora y docente, el Dr. Dobado ha sido secretario de la Real Sociedad Española de Física y responsable del plan nacional de Física y Ciencias del Espacio de la ANEP.

LCyD: ¿Podría describirnos, de la forma más sencilla posible, en que consistió el experimento realizado por los investigadores del CERN?

AD: En realidad se trata de un experimento conjunto entre el CERN y el LNGS (Laboratorio Nacional del Gran Sasso), que es un laboratorio subterráneo que se encuentra en los Apeninos a 730 km de distancia de Ginebra donde se encuentra el CERN. El experimento consiste en enviar desde el CERN un haz de neutrinos de un cierto tipo (muónicos)  en la dirección del detector de neutrinos OPERA,  que se encuentra en el LNGS. Aunque la finalidad inicial del experimento era el estudio de como estos neutrinos se transformarían en otro tipo de neutrinos (tauónicos) durante su viaje a través de la corteza terrestre entre ambos laboratorios, los dispositivos experimentales desarrollados han permitido también realizar una medición de la velocidad de los neutrinos con una precisión sin precedentes.

El sorprendente resultado es que aparentemente los neutrinos se estarían desplazando a una velocidad ligeramente superior a la velocidad de la luz en el vacío.

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Velocidad Máxima – George Gamow

10 septiembre, 2009 16 comentarios

Velocidad MáximaAl señor Tompkins le gustaban sus sueños; por eso esperó ansiosamente la conferencia de la semana siguiente, que le daría material para sus aventuras nocturnas. Quedó muy desilusionado, pues, al averiguar que la plática sobre la teoría cuántica había sido la última, y que no se dictarían más en el resto del año. Algo se consoló, sin embargo, cuando logró agenciarse un manuscrito de la primera, a la que no había podido asistir.

Aquella mañana, el vestíbulo del banco estaba casi vacío, de modo que el señor Tompkins, oculto tras su ventanilla, abrió el apretado manuscrito y trató de avanzar por la maraña impenetrable de fórmulas y complicadas figuras geométricas con las que el profesor intentaba explicar a sus discípulos la teoría de la relatividad. Pero sólo pudo comprender el hecho clave en torno al cual giraba la conferencia entera, a saber: que existe una velocidad máxima, la de la luz, que ningún cuerpo material puede rebasar, y que de ello se desprenden consecuencias de lo más inesperadas y extraordinarias. Se afirmaba, sin embargo, que, como la velocidad de la luz es de 300.000 kilómetros por segundo, los efectos relativistas son casi imposibles de discernir en la vida ordinaria. Pero lo más difícil de entender era la naturaleza de tan extraños efectos, y el señor Tompkins tuvo la impresión de que todo aquello contradecía el sentido común. Mientras trataba de imaginar la contracción de las varas de medir y el comportamiento anómalo de los relojes –efectos que eran de esperar a velocidades próximas a la de la luz-, su cabeza se fue inclinando pesadamente sobre el manuscrito abierto.

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