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Selección natural, mutaciones, azar y evolución

16 febrero, 2010

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El argumento antidarwinista de que el organismo humano es demasiado complejo para ser fruto del azar representa uno de los errores más extendidos en la comprensión popular de la evolución biológica. Ésta no se produce ni mucho menos al azar, por lo que ningún organismo es fruto simplemente de un cúmulo de casualidades.

Es frecuente escuchar de boca de cualquier «antidarwinista» una frase que apela al egocentrismo más que a la lógica; una frase que bajo diversas variantes viene a decir algo así como «el ser humano no puede ser fruto del azar, algo tan complejo como un organismo humano no puede haberse formado simplemente por casualidad».

Sin duda alguna, la motivación principal de este pensamiento es la imposibilidad de reconocernos a nosotros mismos como algo que no ha sido cuidadosamente planificado y totalmente carente de objetivo,  desplazando al hombre desde un puesto de protagonismo en el centro del universo a un producto más de la enorme diversidad del cosmos. Es duro aceptar que no somos más singulares que una ameba, un lemur o un orangután y que nuestra especie no ha sido más elegida que cualquier gasterópodo.

Sin embargo, esto entraría más en el campo de la psicología o de la filosofía que en el de la biología evolutiva. Lo que pretendemos abordar en este artículo no es la posición del ser humano en el cosmos, sino la premisa de la que parte la aseveración citada y que suele aceptarse de forma implícita: ¿ciertamente somos producto del azar? ¿El organismo humano -o de cualquier otro ser vivo- es fruto de la concatenación sucesiva de meras casualidades?. A pesar de su común aceptación, debemos decir que no, la evolución no es un proceso al azar y pensar que somos frutos de la casualidad es un grave error conceptual.

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En qué consiste realmente la evolución?

Anaximandro de Mileto (610-546 a.c.)

Anaximandro de Mileto (610 - 546 a.c.)

La evolución biológica es el conjunto de procesos mediante el cual los seres vivos cambian a lo largo del tiempo, transformándose de unas especies en otras y originando la biodiversidad observable.

Este concepto no es en absoluto nuevo, dado que desde la antigua grecia había sido postulado el origen común de todos los seres vivos (especialmente por Anaximandro), mientras que varios naturalistas de los siglos XVIII y XIX trabajaron la hipótesis de que las especies se transforman unas en otras.

De forma independiente y simultánea, los naturalistas británicos Alfred Russell Wallace y Charles Rorbert Darwin describieron a mediados del siglo XIX el mecanismo mediante el cual se produce este fenómeno evolutivo: la Selección Natural. El segundo de ellos, C. Darwin, reunió todo el conjunto de conocimientos y observaciones sobre el tema, articulándolo sobre el nuevo concepto de Selección Natura y ofreciendo una verdadera teoría científica sobre la evolución biológica.

Darwin & Wallace postularon el mecanismo de la Selección Natural en 1858

Darwin & Wallace postularon el mecanismo de la Selección Natural en 1858

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Posteriormente, una nueva disciplina, la Genética, que florecía tras el redescubrimiento de los experimentos de Mendel por parte de Vries, Tschermak y Correns en 1900, permitió explicar cuáles eran las bases de la variación y los mecanismos de la herencia.

El desarrollo de estas nuevas disciplinas, y especialmente de la genética de poblaciones, permitió completar y sintetizar la teoría desarrollada por Darwin en lo que vino a denominarse la Nueva Síntesis Evolutiva. En las últimas décadas otros descubrimientos como la transferencia horizontal de genes o los procesos simbióticos, han venido a mejorar considerablemente nuestra visión del proceso evolutivo.

Los numerosos fósiles transicionales (como esta Puijila darwini en la línea de las focas), son de gran ayuda en el estudio evolutivo.

Los numerosos fósiles transicionales (como esta Puijila darwini en la línea de las focas), son de gran ayuda en el estudio evolutivo.

Sin embargo, aún nos queda mucho por conocer sobre cómo se han formado, a lo largo de miles de millones de años, las especies que podemos observar en la actualidad. La discusión y las líneas de investigación sobre procesos y mecanismos evolutivos se encuentran en plena actividad, nuevos fósiles enriquecen cada día nuestro conocimiento de la historia de la vida y los apasionantes descubrimientos que la genética y la biología molecular ofrecen contínuamente, amplían nuestra visión de un proceso que se ha revelado mucho más complejo de lo que pudo parecer hace siglo y medio.

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¿Cómo “funciona” la evolución por selección natural?

Es prácticamente imposible resumir en unos pocos párrafos todo lo que hoy sabemos sobre mecanismos evolutios.  De forma que ruego anticipadamente disculpas por la excesiva simplificación y los errores  que de ello se desprendan.

Prácticamente todos los biólogos coinciden en que para que exista evolución es necesaria la existencia de varios requisitos:

  • Organismos  capaces de autorreplicarse, originando copias de ellos mismos.
  • La posibilidad de que se produzcan errores transmisibles en la autorreplicación, es decir, que algunos descendientes puedan presentar variaciones con respecto al organismo progenitor  y que esas variaciones sean heredables.
  • El número de descendientes producidos debe ser mayor al que el ambiente es capaz de sostener

En estas condiciones, tendremos una población de organismos que producen copias de ellos mismos, y algunas de esas copias presentan ciertas variaciones. Dado que el medio no puede soportar el número de individuos producido en la población (generalmente por un déficit de recursos), una cantidad variable de individuos perecerá al no poder obtener los recursos necesarios para reproducir y/o reproducirse.

La bipartición o fisión binaria, es un proceso reproductivo típico de bacterias y otros microorganismos.

La bipartición o fisión binaria, es un proceso reproductivo típico de bacterias y otros microorganismos.

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Dado que existen algunas diferencias (variabilidad) en cada nueva generación, pueden darse tres casos diferentes con un individuo variado:

  1. La variación no influye en la supervivencia, es indiferente presentar la variación o no presentarla.
  2. La variación reduce la capacidad de supervivencia del individudo, teniendo más probabilidades de morir sin reproducirse que otro individuo que no porte la variación.
  3. La variación aumenta la capacidad de supervivencia del individuo, teniendo más probabilidades de reproducirse que otro individuo que no porte la variación.

Lógicamente, al igual que la variación (1) no provoca ningún efecto sobre el organismo, cabe esperar que los portadores de la variación (2) tengan menos descendencia que el resto, mientras que los que presentan la mutación (3) producirán un mayor número de vástagos.

Obsérvese que no se trata de condiciones absolutas: no es necesario que solamente se reproduzcas  los individuos (3); basta simplemente con que su número de descendientes sea ligeramente mayor.

En esta situación, ¿que cabe esperar que ocurra en la siguiente generación?. Previsiblemente, un individuo (3) habra tenido, por norma general, más descendencia que un individuo (2) , un individuo (1) o un individuo sin variación. Dado que esta variación era heredable, los descendientes seguirán portándola y la proporción de individuos (3) será ligeramente superior que en la generación anterior. De igual forma, los portadores de la variación (2) serán menos numerosos.

La divergencia producida por la viariación y la selección natural puede originar una gran variedad de formas

La divergencia producida por la viariación y la selección natural puede originar una gran variedad de formas

Generación a generación, y si no cambian las condiciones ambientales, la proporción de los descendientes del individuo (3) original irá aumentando,  de tal forma que finalmente, todas los individuos de la población pueden acabar portando la variación beneficiosa; ésta se habrá fijado en la misma.

Fijémonos en el proceso: se han producido tres variaciones (1, 2 y 3), pero las limitaciones del ambiente han funcionado como un filtro, permitiendo el aumento de la variación (3) en detrimento de la forma original y de las variaciones (1) y (2). Este proceso de filtro ambiental sobre la variación ocurrida en la población es lo que denominamos Selección Natural.

Este proceso, fácil de imaginar, puede repetirse sucesivas veces. Una nueva variación beneficiosa (que pueda mejorar ligeramente el mismo o cualquier otro aspecto del individuo), seguirá un proceso de fijación similar, con la diferencia de que después de hacerlo la población tendrá dos variaciones beneficiosas en su acervo.

Repetido innumerables veces, la población puede llegar a variar muchísimo, adaptándose de forma contínua y cada vez más ajustada al ambiente en el que vive. Otra población que se encuentre aislada reproductivamente de nuestra protagonista sufrirá un proceso similar, aunque no necesariamente en la misma dirección: en primer lugar porque el ambiente puede variar ligera o ampliamente en ambos lugares y en segundo lugar porque las variaciones surgidas en ambas poblaciones pueden ser muy diferentes.

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Poblaciones aisladas, divergiendo a lo largo del tiempo, llegan a producir especies diferentes, al perder la capacidad de reproducirse entre sí.

Poblaciones aisladas, divergiendo a lo largo del tiempo, llegan a producir especies diferentes, al perder la capacidad de reproducirse entre sí.

A medida que pase el tiempo, cabe esperar que ambas poblaciones vayan divergiendo (es decir, variando en direcciones diferentes), de tal manera que puede llegar un momento en que no podrían reproducirse entre sí aunque volvieran a ponerse en contacto. En ese momento, se habrán convertido en especies diferentes y, de esta forma,  la selección natural habrá producido la  especiación.

No es difícil comprender que, con el tiempo y el espacio suficientes, la divergencia y producción de nuevas especies llegue a originar una gran diversidad.

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¿Qué produce la variación?

Lamarck, Wallace o el mismo Darwin no podían explicar la variación que observaban en los seres vivos. Además, en contra de las teorías de la época (según las cuales los caracteres de la descencendia se debían a una mezcla de los caracteres paternos, como si de dos fluidos se tratase),  la selección natural  precisaba de una herencia individualizada, donde las variaciones se heredaran de manera discreta, no diluida.

Hoy sabemos que esas instrucciones se encuentran codificadas en el ADN, la molécula que forma los cromosomas. Muy básicamente, el ADN es un polímero formado por la sucesión de unas moléculas más pequeñas llamadas nucleótidos. Estos nucleótidos constan de un azucar (desoxirribosa), un grupo fosfato y una base nitrogenada. Esta última puede ser de cuatro tipos: Adenina, Guanina, Citosina y Timina, representadas generalmente por sus iniciales (A, G, C y T).

De esta forma, las cadenas de ADN son sucesiones de nucleótidos con cualquiera de las cuatro bases. Podemos, si analizamos la cadena, “leer” la secuencia de bases y representarla como una sucesión de sus inciales (p.e. A-G-T-C-C representa una cadena de ADN con cuatro nucleótidos que portan Adenina, Guanina, Timina, Citosina y Citosina consecutivamente).

Estructura del ADN y los cromosomas

Estructura del ADN y los cromosomas

En realidad el ADN es una doble cadena (como un collar doble). Ambas cadenas están entrelazadas entre sí, formando una estructura conocida como doble hélice, mediante el apareamiento de las bases nitrogenadas, que son complementarias dos a dos (Guanina con Citosina y Timina con Adenina).

Esquema simplificado de la síntesis de proteínas

Esquema simplificado de la síntesis de proteínas

Y son precisamente las secuencias de bases nitrogenadas las que constituyen el lenguaje en el que están escritas las instrucciones genéticas. Concretamente, cada conjunto consecutivo de tres bases “significa” un aminoácido determinado, que son los componentes estructurales de las proteínas. De esta forma, los mecanismos celulares “leen” la secuencia de bases nitrogenadas y fabrican proteínas según la sucesión de “letras” que encuentran. El proceso, muy resumido, consiste en que un fragmento de la fibra de ADN se copia en otra molécula similar, llamada ARN mensajero, que reacciona con unos pequeños orgánulos celulares (los ribosomas), los cuales fabrican la proteína sigiendo la secuencia de bases nitrogenadas.

Por esto decimos que las instrucciones para que un organismo se forme y funcione se encuentran en el ADN: con él se fabrican las proteínas y gracias a la intervención de éstas el resto de componentes orgánicos. Cuando un individuo se reproduce, lo que transmite a su descendencia es una copia de su ADN, con lo que el nuevo organismo puede formarse completamente.

Es fácil imaginar que cualquier alteración en el ADN puede tener serias consecuencias en el desarrrollo del organismo, dado que sería el equivalente a borrar o cambiar parte de las instrucciones de un manual de construcción.

Pues bien, estas alteraciones o errores son relativamente frecuentes, y ellos representan precisamente la base de la variación que venimos comentando desde un principio. El ADN puede sufrir daños o errores por diversas causas: errores en la copia, alteración de bases por agentes mutágenos, cortes, pérdidas y traslocaciones de fragmentos, etc. Estos errores se conocen como mutaciones, y si ocurren en aquellas células que darán un nuevo individuo (como los gametos de los organismos con reproducción sexual), se heredarán por la descendencia.

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¿Estas mutaciones se dan al azar?

Las causas por las que la información contenida en el ADN puede variar son variadas. A las mutaciones espontáneas, producidas por errores durante la copia o el reparto cromosómico en la reproducción celular, por lesiones o daños en la molécula  o por transposición de segmentos de ADN,  se suman las mutaciones inducidas por factores externos de naturaleza física, química o biológica (como ciertos tipos de radiación y de productos químicos).

Ejemplos de mutaciones moleculares (arriba) y cromosómicas (abajo)

Ejemplos de mutaciones moleculares (arriba) y cromosómicas (abajo)

Estas alteraciones pueden producir la eliminación, sustitución o adición de nucleótidos, de fragmentos de ADN o incluso de cromosomas enteros, alterándose de esta forma la información genética.

Como se puede ver, las mutaciones no se producen para contrarrestar ninguna característica del medio. Por el contrario, se originan por errores – ya sean espontáneos o inducidos por agentes mutágenos-. Por ello decimos que las mutaciones se producen al azar, en el sentido de que son independiente de los efectos que esa mutación vaya a tener sobre el organismo en relación con su medio ambiente (por ejemplo, con respecto a sus probabilidades de supervivencia o reproducción). En esta línea, el azar tampoco se refiere a que una mutación ocurra con igual probabilidad en cualquier parte del genoma. De hecho, hay alteraciones más frecuentes y regiones más susceptibles a la mutación que otras. El concepto de azar en este contexto debe interpretarse como la independencia entre la mutación y sus consecuencias con respecto a la adaptación al medio: la mutación no se produce como respuesta del organismo para obtener una mejor o peor adaptación, sino que ambos constituyen fenómenos independientes.

Precisamente por eso, los efectos de las mutaciones sobre el organismo son dispares: pueden ser neutras (no afectan a la supervivencia), perjudiciales (disminuyen la capacidad de supervivencia o reproducción) o beneficiosas (aumentan la capacidad de supervivencia o reproducción). Lógicamente, en una maquinaria tan ajustada como es cualquier ser vivo actual, la mayor parte de las mutaciones son perjudiciales o neutras, dado que es extremadamente difícil que un error produzca por casualidad un mejor funcionamiento del mismo.

A estas mutaciones propiamente dichas, sean moleculares o cromsómicas, habría que añadir otros mecanismos de alteración del material genético descubiertos en las últimas décadas, como los transposones, episomas o la incorporación de ADN exógeno, fundamentalmente por parte de ciertos virus que son capaces de insertar su propio ADN o parte de él en el genoma de la célula infectada. De esta forma, el hospedador «adquiere» repentinamene paquetes de genes completos. También en este caso, la alteración del ADN puede considerarse al azar en el sentido empleado anteriormente, dado que la infección es independiente de los resultados adaptativos que provoque la incorporación del nuevo material genético.

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A pesar de todo, la evolución no se produce al azar

Llegados a este punto, estamos preparados para comprender porqué la evolución no es un proceso azaroso, a pesar de que las mutaciones que originan la variación sí se produzcan al azar.

Sintetizando lo que hemos visto, podemos imaginar un organismo capaz de reproducirse y dotado de un ADN que alberga la información necesaria para su desarrollo y funcionamiento. Al transmitir el ADN a su descendencia, éste puede sufrir alguna modificación de cualquier tipo de los mencionados más arriba, con lo que el organismo hijo tendrá pequeñas diferencias con respecto a su progenitor.

Estos cambios (mutaciones) pueden hacer que el descendiente no sufra alteración ninguna (mutación neutra), que presente algún defecto (mutación perjudicial) o, con mucha menos probabilidad, que le represente una ventaja frente al resto de individuos (mutación beneficiosa).

El proceso que hemos denominado Selección Natural, que no es ni más ni menos que la evaluación de estas nuevas características frente al medio y frente al resto de individuos de la población, hará que aquellos con mutaciones perjudiciales tengan por término medio un menor número de descendientes (al presentar desventaja frente a sus congéneres), mientras que los que presenten una mutación beneficiosa obtendrán -también por término medio- una mayor descendencia.

Si en la quiniela se nos permitiera conservar el número de aciertos de una semana para otra, la probabilidad de alcanzar el pleno sería muchísimo más elevada.

Si en la quiniela se nos permitiera conservar el número de aciertos de una semana para otra, la probabilidad de alcanzar el pleno sería muchísimo más elevada.

De esta forma, sobre el acervo de variabilidad que producen las mutaciones en todas las direcciones, la Selección Natural filtra positivamente aquellas que representan una mejor adaptación y un mayor éxito reproductivo, mientras que simultáneamente filtra de forma negativa  aquellas otras que representan una desventaja.

Mediante este proceso contínuo, en una población tenderán a fijarse las mutaciones beneficiosas mientras que las perjudiciales tenderán a desaparecer. De igual forma, se favorecerá la acumulación de mutaciones beneficiosas (o neutras como mucho) y no de las perjudiciales.

Observando cualquier ser vivo, no estaremos viendo entonces el resultado de una acumulación casual de mutaciones azarosas, sino el producto de una cuidadosa selección, entre todas las posibilidades, de aquellos caracteres que han resultado en cada momento más adecuados para la supervivencia y reproducción del individuo.

El proceso sería similar, aunque con amplias licencias, a intentar obtener un pleno en la quiniela. Si nos permitieran en lugar de repetir todas las semanas los 15 pronósticos, retener los aciertos que tuvieramos en cada jornada y pronosticar en la siguiente únicamente los fallados, cabe esperar que consiguiéramos 15 aciertos a lo largo de unas cuantas semanas, y muy probablemente dentro de la misma temporada. ¿Alquien se atrevería a decir que nuestro pleno al 15 habría sido fruto exclusivamente del azar?
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Entradas relacionadas:

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Referencias

  • Cordón, Faustino (1982). La evolución conjunta de los animales y su medio (en español). Anthropos Editorial, p. 15. ISBN 9788485887064.
  • Darwin C (1872) On the origin of species (6th edn). John Murray, London
  • Mayr E (1982) The growth of biological thought: diversity, evolution and inheritance. Harvard University Press, Cambridge, Mass. ISBN 0-674-36446-5
  • Mayr E (1993) What was the evolutionary synthesis? Trends Ecol Evol 8:31–34
  • Moya, A. & Fontdevila, A. (2003) Evolución. Origen, adptación y divergencia de las especies. Ed. Sintesis ISBN: 849756121X
  • Sheppard P M. (1973). Seleccion Natural y Herencia. Ed. Labor. ISBN: 9788433557124
  • Soler, M. (Ed.) (2002) Evolución. La base de la Biología. SESBE.
  1. 16 febrero, 2010 en 20:29

    Hola sería bueno que agregues la aclaración de que cuando se habla de “mutación al azar” en el contexto de la selecció natural NO se hace referencia a una probabilidad uniforme de mutación a lo largo del genoma como pretende colar Cervantes en la entrada que te comentaba en tu blog. Según esa definición las mutaciones no son al azar.

  2. 16 febrero, 2010 en 20:32

    Acabo de darme un paseo por algunos blogs que no voy a nombrar, pero si son de esos que luchan con gran fervor contra la teoría evolutiva. Recalo aquí y me encuentro este estupendo artículo (que no he leído aun en su totalidad), cabe preguntarse ante la casualidad,…¿qué no entienden?

  3. 16 febrero, 2010 en 20:35

    flex :

    Hola sería bueno que agregues la aclaración de que cuando se habla de “mutación al azar” en el contexto de la selecció natural NO se hace referencia a una probabilidad uniforme de mutación a lo largo del genoma como pretende colar Cervantes en la entrada que te comentaba en tu blog. Según esa definición las mutaciones no son al azar.

    Hecho, gracias por la sugerencia.

  4. 16 febrero, 2010 en 20:49

    ¡Como está subiendo el nivel! ¡Me encanta la entrada…!

    Pero me gustaría abrir el debate sobre un tema fundamental y que es la causa de muchas de las controversías hacia la aceptación de la Evolución en general y que JM, ha sugerido en la entrada: “(hombre)…como algo que no ha sido cuidadosamente planificado y totalmente carente de objetivo”

    La no aceptación de ésta evidencia es una condicionante social que ímplica el hipotecar el futuro de la humanidad, a la vez que dificulta las premisas para el establecimiento de un ámbito de convivencia basado en esa primordial regla. Puede parecer inocente lo por mí expuesto pero..para mí son “lentejas”.

  5. KC
    16 febrero, 2010 en 20:58

    Muy bien, JM, pero te has olvidado de decirnos cuál es la “combinación correcta”…
    :twisted:

    Saludos.

    P.D.: por cierto, hay una frase en el guión de la película Agora que dice: “el cielo no nos engaña, son nuestros ojos”, creo que no hace falta decir más. Y sobre la suerte, el azar y el poder sobre el azar, que le pregunten a Juanito Maceiras… un hombre con “mucha, mucha” “suerte” :D

  6. 16 febrero, 2010 en 21:08

    S.Belizón :

    …cabe preguntarse ante la casualidad,…¿qué no entienden?

    No lo entienden simplemente porque no lo quieren entender. El post de JM está más que claro, y el ejemplo de la quiniela acumulativa es inmejorable. Pero para ellos cualquier proceso con un componente azaroso será todo azar, y de ahí no les sacas.

    Hay una palabra ideal para definir los procesos que tienen componentes azarosos y no azarosos, y es “contingencia”. La evolución es contingente en el sentido de que no tiene un rumbo prefijado (precisamente por tener componentes azarosos), pero el proceso en sí es perfectamente explicable.

    Gould solía poner el ejemplo de la guerra civil norteamericana como ejemplo de proceso contingente análogo a la evolución biológica. Nadie diría que el Norte ganó la guerra al Sur por azar. Es un proceso perfectamente explicable por las diferencias de recursos, ejército, armamento y logística militar. Podemos explicar las causas punto por punto. Y sin embargo, y a pesar de eso la victoria del Norte no estaba predeterminada de antemano, porque la Historia también tiene unos componentes azarosos que podrían haber hecho variar el resultado.

    Aunque ahora que lo pienso… es un mal ejemplo para nuestros “amigos”. Al fin y al cabo ellos también creen que las guerras se ganan por designio divino… :lol:

  7. KC
    16 febrero, 2010 en 21:15

    Lampuzo, por ahí va el tema de la vara de medir “moralística” de las diferentes religiones. Aunque, según quién, la religión no tiene nada que ver con la moral… ¡pues menos mal! Una cosa es no tener nada que ver y otra no deber tener nada que ver, que suena parecido, pero no es lo mismo.

    Yo creo que, con una educación mínimamente racional, lógica y objetiva podemos asumir perfectamente que somos otra cosa más dentro de un inmenso laberinto espacial. Y los objetivos y las planificaciones a las que se refiere JM supongo que no son a las personales, de cada uno, sino a las de alguien más VIP. Cada uno puede formarse sus propios objetivos independientemente de que el ser tenga o no un objetivo desde un punto de vista vital, filosófico o teleológico.

    Saludos.

  8. 16 febrero, 2010 en 21:19

    Estupendo artículo J.M., muy didáctico. A las mutaciones, ya sean puntuales o de grandes fragmentos (inversiones, deleciones, etc) añadiría la incorporación de ADN exógeno, principalmente por infección vírica (transducción).

    Y esa quiniela que señalas es un ejemplo muy gráfico. Y da pie precisamente al neutralismo, muchas de esas mutaciones ya se están acumulando, pero son neutras, no producen efectos visible. Pero si secuenciamos el genoma de dos individuos veremos gran acumulación de mutaciones neutras entre ambos (y que por tanto en principio no explican sus variaciones fenotípicas).

  9. 16 febrero, 2010 en 21:24

    Me gusto el ejemplo de la quiniela.
    Es un azar “a la segura” la diferencia estriba en los individuos con las mutaciones ineficaces para su supervivencia y reproducción.
    mas claro ni el agua. Un saludo :)

  10. KC
    16 febrero, 2010 en 21:41

    Otra cosa: diría que dentro del mismo azar, y sobre el tema referido a los juegos, podríamos diferenciar un azar puro (primitiva) y otro condicionado (quiniela) y uno doblemente condicionado (poker). Elegir 6 números de entre 49 no es más que eso, una cantidad de números que no tienen peculiaridades (ya que realmente no son más que bolas con idéntico volumen, peso, materia, etc). Es puro azar que hayan salido los que alguien elige. Aunque sí podríamos elegir unos que nos dieran mayor beneficio en caso de acertar.

    En la quiniela, el resultado puede variar dependiendo de muchos factores, bajas de los jugadores, posición con respecto al campeonato, estado psicológico, y cualquier tipo de circunstancia que podría influir en él, por lo que, aún siendo azaroso, podría, de alguna forma “dirigirse” al acierto mediante probabilidades, aunque no podamos tomar parte de ese resultado.

    En el poker, el resultado de un torneo depende de la habilidad del jugador con respecto a unas circunstancias matemáticas (rentabilidad, cantidad en el bote, cantidad en los stacks de los oponentes, tu stack, experiencia con respecto al oponente, forma de jugar en las diferentes posiciones de la mesa, etc.). Aquí si que decidimos nosotros y llegaremos más lejos cuanto más hayamos sopesado lo anterior y, evidentemente, cuando esa porción de azar imposible de evitar nos lo permita, sobre todo en según que jugadas. Repito: aquí tomamos directamente parte del resultado, pero manejando nosotros al azar.

    El ajedrez sería un ejemplo de juego sin azar (siempre que sea jugado desde el conocimiento de sus reglas).

    En fin, por matizar un poco el tema del azar, al menos el lúdico :D

    Saludos.

  11. 16 febrero, 2010 en 21:55

    El ajedrez tambien tien su dosis de azar aunque en menor medida, presión mental, estado de animo de jugador, si hay o no reloj, las variantes pueden ser muchas, incluidas las “chapucerias” no olvides el A. Karpov – G. Kasparov del 85 cuando el antiguo bloque de la URSS no permitió que continuara una partida que iba ganado Gary.
    El punto es que el azar no controla todo, la habilidad y el conocimiento del juego se llevan la mayor parte de la probabilidad de triunfo.

  12. KC
    16 febrero, 2010 en 22:25

    Cierto Daiko, a esas “chapucerías” podríamos llamarle azar inesperado, por lo extraño que sería que sucediera. Seguro que con Deep Blue no hubiera pasado ;)

    Saludos.

  13. 16 febrero, 2010 en 22:59

    Genial, yo creo que ha quedado muy clarito. Me ha encantado el artículo.
    Muy relacionado con este tema está el famoso vídeo de Richard Dawkins, “El relojero ciego” -> http://www.youtube.com/watch?v=Cyf0k0TV71g
    Un saludo!

  14. Cronopio
    17 febrero, 2010 en 3:18

    Fantástico artículo divulgativo, JM. Dos consideraciones:
    Los mecanismos de variabilidad genética (mutaciones puntuales incluídas) creo que deberíamos de dejar de llamarlas “error” porque son una característica fundamental genética. El DNA no se duplica en copias exactas con algún error al azar, si no que el DNA se duplica mediante mecanismos que proveen copias bastante parecidas al original pero que garantizan la variabilidad genética. Esta “interpretación no literal” del original es la que posibilita a posteriori una selección diferencial entre especímenes. (Si los genomas de los organismos se duplicaran literalmente viviríamos la creación bíblica de los YEC). Como resulta además que esa variabilidad no es adaptativa a priori, sino que se reproducen más aquellos especímenes con una combinación genética favorecida por un momento ambiental concreto, la única forma de defender un DI sería que Dios controlara los cambios ambientales.
    Por favor defensores del DI, dejen en paz a los pobres biólogos, los flagelos y el ojo humano y empiecen a demostrar que la mecánica celeste, el Sol, la climatología y la tectónica de placas estan regidas por una voluntad superior para hacer evolucionar a las especies. Vayan a pelearse con los físicos. A ver si cuela.
    La segunda, es que faltaría hacer hincapié en la aceleración evolutiva que representan los fenómenos de gran mortalidad que se producen regularmente. Aquellos que matan más del 80% de una población.

  15. WOLFLink
    17 febrero, 2010 en 6:49

    Muy bueno el artículo O.O aunque parte de eso lo había leído ya en un libro de texto de la escuela, ahora entiendo más.
    Ahora que lo pienso… la panspermia dirigida suena estúpido, no puedo creer que me haya tragado todo eso.
    Recuerdo que cuando yo era muy niño la gente grande que me conocía me decía “Max, como que tu vas como para científico” y aún recuerdo esos años de primaria en los que mis compañeros iban al catecismo, a las misas, etc. y yo no, muchos me decían “A ver Max, si es sierto todo ese reborujo de la evolución ¿como es que los animales de hoy en día ya no evolucionan?”… Aaaahh viejos tiempoos, n_n Ahora que ya crecí me hubiera gustado callarles la boca pero ellos ahora ignoran la religión y se meten en temas de moda, música, tribus urbanas, etc. como todo adolescente, sin embargo hay un amigo en la secun que me dice “esque tu eres un hombre de ciencia” xD claro que no, soy un joven común y corriente (que va para biólogo pero común y corriente).
    Esta bastante bueno el artículo!, saquen más! =DD

  16. 17 febrero, 2010 en 7:59

    S.Belizón :Acabo de darme un paseo por algunos blogs que no voy a nombrar, pero si son de esos que luchan con gran fervor contra la teoría evolutiva. Recalo aquí y me encuentro este estupendo artículo (que no he leído aun en su totalidad), cabe preguntarse ante la casualidad,…¿qué no entienden?

    hola belizon

    lo entenderían si los nombres cambiaran. por ejemplo. [selección dios] [la teoría de la evolucion dios] [la simdiosisis] [la teoría big dios bang] y así sucesivamente.

    a los creyentes les duele que no haya evidencia de su dios.
    por eso se ofenden cuando se dice. [selección natural]

  17. 17 febrero, 2010 en 9:41

    Chapeau J. M.!!! :D Precioso artículo y muy, muy claro.

    Como fuentes de variabilidad, aparte de las mutaciones (que ni todas son lo mismo ni todas son iguales en magnitud); o la transducción de comenta Manuel, también habría que mencionar los mecanismos de transferencia horizontal de genes (así en general), o el barajamiento genético que se produce durante la meiosis, o la gran capacidad de la reproducción sexual cruzada para generar variabilidad… es que los bichos no se están quietos :D

    Contingencia… a Gould le encataba esa palabra. Da pie a preguntas del tipo ¿Y si…? :)

  18. 17 febrero, 2010 en 9:49

    Manuel :

    Estupendo artículo J.M., muy didáctico. A las mutaciones, ya sean puntuales o de grandes fragmentos (inversiones, deleciones, etc) añadiría la incorporación de ADN exógeno, principalmente por infección vírica (transducción).

    Gracias, Manuel. Tomada en cuenta la sugerencia, ya lo he añadido.

    Cronopio :

    Fantástico artículo divulgativo, JM. Dos consideraciones:
    Los mecanismos de variabilidad genética (mutaciones puntuales incluídas) creo que deberíamos de dejar de llamarlas “error” […] La segunda, es que faltaría hacer hincapié en la aceleración evolutiva que representan los fenómenos de gran mortalidad que se producen regularmente. Aquellos que matan más del 80% de una población.

    Gracias Cronopio. Llevas razón con lo de los errores, ya que aunque realmente se trate de eso, es cierto que son un mecanismo indispensable para la evolución.

    Con respecto a los fenómenos de mortalidad (p.e. grandes extinciones) también de acuerdo, no he hecho referencia a ritmos evolutivos porque sería complicar demasiado el artículo, que ya ha quedado demasiado largo. Sería muy interesante ese tema para una nueva entrada ;-)

    Cnidus :

    Como fuentes de variabilidad, aparte de las mutaciones (que ni todas son lo mismo ni todas son iguales en magnitud); o la transducción de comenta Manuel, también habría que mencionar los mecanismos de transferencia horizontal de genes (así en general), o el barajamiento genético que se produce durante la meiosis, o la gran capacidad de la reproducción sexual cruzada para generar variabilidad… es que los bichos no se están quietos :D

    Totalmente de acuerdo también. La intención era tratar las mutaciones, por el tema del azar, y por eso me había remitido a ellas, ya he introducido otro párrafo refiriéndome a otros mecanismos de variación.

    Saludos.

  19. Martin
    17 febrero, 2010 en 17:05

    Excelente artículo aclarando uno de los principales errores de concepto en los que se cae cuando se habla de Evolución. Claro, conciso, fácil de leer.

    Gran trabajo de divulgación, felicitaciones y gracias.

  20. 17 febrero, 2010 en 23:08

    El tema tiene mucha, pero mucha “miga”.., KC.., de todas maneras es un tema que tal vez se posible analizarlo en otra entrada mas “had doc”. Saludos.

  21. KC
    17 febrero, 2010 en 23:58

    Totalmente de acuerdo, Lampuzo. Esperaremos esa entrada :P

    Saludos.

  22. 18 febrero, 2010 en 0:55

    Oh My… Es muy tarde y me voy a ir a dormir, mañana me leo este post que tiene una pinta que de seguro voy a tener sueños humedos… :oops: :mrgreen:

  23. 18 febrero, 2010 en 14:52

    Me quedo medio lelo mirando esos arbolicos con fotos. Y estaba pensando en los gibones… Un día de estos hay que hablar de los gibones. Creo que tienen mucho que decir sobre el grupo de los hominoideos, ¿no os parece?

  24. 18 febrero, 2010 en 16:53

    Hay que hablar de tantas cosas, Hexo :D Y tan poco tiempo para escribir sobre todas ellas ;)

  25. Apetina
    20 febrero, 2010 en 19:23

    Excelente y muy didáctico post. No me voy a cansar nunca de felicitaros por vuestro blog

  26. 20 febrero, 2010 en 20:44

    Gracias Apetina :-)

  27. 3 mayo, 2010 en 2:44

    El azar en los calculos humanos quiere decir descontrol, en la evolucion biologica el azar tiene una clara intencion, destino y direccion.
    Es otra cosa.

  28. 3 mayo, 2010 en 7:34

    redentorista :

    El azar en los calculos humanos quiere decir descontrol, en la evolucion biologica el azar tiene una clara intencion, destino y direccion.
    Es otra cosa.

    En realidad, no. En evolución biológica el azar hace referencia a que los cambios que aparecen no muestran direccionalidad alguna, ni destino alguno, ni intención; quiere decir que son aleatorios con respecto a las necesidades adaptativas.

    La dirección se sucede después, con el mayor éxito reproductor que tengan, de entre todos los presentes, aquellos que hayan nacido con esas “necesidades adaptativas”.

  29. 4 mayo, 2010 en 1:04

    hola, un blog muy interesante, pero en cuanto a la teoria evolutiva, tengo qued ecir que esta es completamente ilogica e irracional, la razon, muy simple, ¿ALGUNO DE USTEDES SABE QUE ES LA “LEY DE LA ENTROPIA”?
    bueno, para quienes no lo sepan «Ley de la Entropía Universal»es la ley por la cual todos los sistemas sin ningun tiop de interación externa tienden al desorden, lo cual es lo contrario de la ley evolutiva, por ejemplo:Si nosotros colocamos dos marmitas llenas de agua, una conteniendo agua caliente y otra conteniendo agua fría, y las colocamos juntas veremos un desorden involutivo (he ahí lo que es la Entropía Universal).
    y hasta donde yo se una LEY, tiene mucho mas peso que una TEORIA, y si algo queda en duda, la ley de la entropia es la Segunda Ley de la Termidinamica http://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_ley_de_la_termodin%C3%A1mica

  30. 4 mayo, 2010 en 7:44

    Nemek para tu conocimiento te diré que entre los administradores hay doctores en física y biología, así como licenciados en matemáticas, biología e ingeniería, creo que ALGUNOS SABEMOS algo de termodinámica.

    Creo que tienes que actualizar la literatura. Tu argumento contra la evolución se viene usando desde los años 50 del pasado siglo, y está refutada desde las mismas fechas. La biosfera no es un sistema aislado, por lo que no se puede aplicar la II ley de la termodinámica. Si no entrase energía al sistema aumentaría el desorden, pero a la biosfera entra energía desde el Sol, con lo que SÍ puede aumentar en complejidad.

    Por cierto la evolución es más que una teoría, la teoría de la evolución explica un mecanismo por el que los organismos evolucíonan, pero la evolución está al mismo nivel de la gravedad. A eso llámalo ley o teoría, pero tienen el mismo valor. La selección natural sí es una teoría, pero no la evolución.

    Antes de que vayas a buscar otro argumento obseleto contra la evolución te vendría bien leer esto: http://jmhernandez.wordpress.com/2008/12/18/falacias-logicas-de-los-creacionistas-cientificos-y-del-diseno-inteligente/

    PD: Por ciertos, una creación a partir de la nada ¿cuántas leyes de la termodinámica viola? ;-)

    Saludos

  31. 4 mayo, 2010 en 19:40

    Nemek,

    para quienes no lo sepan «Ley de la Entropía Universal»es la ley por la cual todos los sistemas sin ningun tiop de interación externa tienden al desorden, lo cual es lo contrario de la ley evolutiva

    Y al márgen de lo que comenta Manuel… ¿Cómo encajas esa versión tan especial que manejas de nuestro entorno con el desarrollo embrionario? A partir de una única célula se origina un organismo completo (un roble, un pez espada, un ser humano…).

    Es más, si tuvieras razón, ¿de veras piensas que los científicos hubieran sido tan estúpidos como para no haberse dado cuenta de algo tan obvio? Piensa que quizás algo debe habérsete pasado por alto ;)

    Y piensa lo mismo con respecto cualquier argumento creacionista que pueda ocurrírsete o que puedas haber leído: ¿de verás han de ser tan estúpidos como para no darse cuenta de algo tan “obvio“?. Con lo cual lleva tu lógica a otro paso, ¿de verás lo que yo pienso sobre la evolución biológica es lo que realmente dicen los científicos sobre la evolución biológica?

    Este artículo es muy completo, repásalo con calma y nos preguntas, incluso, intenta pillarnos :D Aparte, este blog es rico en artículos sobre evolución biológica, con lo que puedes ampliar.

  32. Phosphoros
    23 octubre, 2011 en 20:47

    LEYES DE LA TERMODINÁMICA:

    RECLAMO CREACIONISTA:
    Para los creacionistas de Galeón “Ningún científico puede disputar la 1era.Ley de la Termodinámica, la cual establece que “la energía no se crea ni se destruye, solo sufre una transformación” (…) Sin embargo, la Biblia otra vez, con miles de años de anticipación, estableció que “ninguna masa o energía ha sido introducida al universo desde que Dios acabó su creación” (Gén.l:2-3; Hebreos 4:3-4).
    Según Henry M. Morris “La razón básica de que no haya ninguna evidencia científica de evolución ni en el presente ni en el pasado es que la ley del aumento de la entropía, o segunda ley de la termodinámica, contradice la misma premisa de la evolución. El evolucionista presupone que todo el universo ha ido evolucionando hacia arriba desde una sola partícula primigenia hasta los seres humanos, pero la segunda ley (una de las más confirmadas por la ciencia) dice que todo el universo está degenerando hacia un total desorden… Los evolucionisas intentan generalmente esquivar esta cuestión diciendo que la segunda ley se aplica sólo a sistemas aislados. ¡Pero esto es un error!… Se puede forzar la disminución de la entropía en un sistema abierto, si se aplica una suficiente energía organizadora e información desde fuera del sistema. Esta complejidad introducida desde fuera debería ser adecuada para vencer el incremento normal de entropía cuando se añade energía bruta desde fuera. Sin embargo, no existe una fuente así de información organizada y energizada para el supuesto proceso de evolución. ¡La energía solar bruta no es información organizada!”.
    Para los creacionistas de Galeón “En otras palabras, todo tiende a decaer, a oxidarse, a corromperse, a echarse a perder con el tiempo. Solo cuando energía es añadida a propósito, puede el orden ser salvado del deterioro. Este es uno de los argumentos más fuertes contra la famosa Teoría de la Evolución, pues el aumento complejo de las especies – sin un Creador, violaría esta Ley de la Entropía”.

    RESPUESTA DE LA CIENCIA:
    El Primer Principio de la Termodinámica o Ley de la Conservación de la Energía (von Helmholtz, 1847), tiene cuatro postulados: a). Postulado I (Primera Versión): El Trabajo Adiabático (realizado sobre un sistema que ni pierde ni gana calor de los alrededores mientras realiza el mismo) que se realiza sobre un sistema para transportarlo del estado 1 al estado 2 es independiente de la forma en que se realice y depende solamente de los estados final e inicial del sistema; b). Postulado II: la cantidad de calor comunicado al sistema se gasta en el incremento de su energía interna y en el trabajo que realizan las fuerzas del sistema aplicadas a cuerpos exteriores; c). Postulado III: cualquiera sea el camino seguido en la transición, la suma de los equivalentes mecánicos de los agentes exteriores permanece invariable; d). Postulado IV: La cantidad total de Energía del Universo es constante, por lo que, la energía no se crea ni se destruye en los cambios físicos y reacciones químicas ordinarias, sólo se transforma. Asociada a esta Ley Física, tenemos una Ley Química, la Ley de Lavoisier o de la Conservación de las Masas (1777-1785), nos dice que “el peso de un sistema químico aislado permanece constante durante todas sus transformaciones”, o de una manera más clara, aunque menos general “el peso de una sustancia compuesta es igual al peso de sus componentes”. Es decir todo Sistema Material Químico Aislado, las masas permanecen constantes o invariables (se conservan), independientemente, sean cuales sean, las Transformaciones Físicas o Reacciones Químicas que en el se produzcan. Que modificada es la Ley de la Conservación de los Elementos: “la naturaleza de las masas de los elementos de las sustancias, que constituyen o forman un sistema químico material aislado, es invariable o constante, sean cuales fueren las transformaciones físicas o químicas que en el se producen”, además, “las masas respectivas de estos elementos, que se pueden aislar en forma de cuerpos simples, son también invariables”.
    La Segunda Ley de la Termodinámica, Principio de la Degradación de la Energía o del Crecimiento de la Entropía (Clausius, 1850), tiene dos enunciados y dos modelos: a). Enunciado de Kelvin-Planck: es imposible que una máquina que trabaja cíclicamente, extraiga el calor de un foco y produzca una cantidad equivalente de trabajo, sin producir otro efecto; b). Enunciado de Clausius-Thomson: es imposible que un refrigerador que trabaje cíclicamente, transfiera calor de un cuerpo frío a otro caliente sin realizar otro efecto; c). Modelo Microscópico: cualquier sistema abandonado a sí mismo tiende a transformarse para alcanzar una condición de máxima probabilidad, que es la que se corresponde a un máximo desorden o aleatoriedad. La función termodinámica que se define para medir la probabilidad se denomina Entropía (S), que puede definirse como una medida de la indisponibilidad de la energía de realizar Trabajo útil (una consecuencia del desorden), y con ello podemos definir este principio cómo: “en cualquier cambio espontáneo de un sistema aislado, debe aumentar el valor de la entropía, esto es, el incremento de la entropía debe ser mayor que cero”; d). Modelo Macroscópico: sí el sistema se encuentra en un estado de equilibrio y se libera alguna (o varias) de sus ligaduras, se va a producir un proceso que llevará al sistema a un nuevo estado. Cómo este nuevo estado también es de equilibrio, los valores que tomen las variables serán tales que la entropía del sistema compuesto sea máxima. Para que esto suceda durante el proceso deberá cumplirse que la entropía total no disminuya. Para cualquier sistema compuesto en estado de no equilibrio, se van a llevar a cabo aquellos procesos que aumenten o dejen constante la entropía total. Los Creacionistas insisten en que la Teoría de la Evolución viola la Segunda ley de la Termodinámica, ya que la misma desde organismos más “simples” a más “complejos”, incrementando el orden, es una violación de ésta ley, por lo que según éstos debe haber un código o programa, y por lo tanto un “programador”, para dirigir el proceso de ordenamiento, y debe tener presente algún tipo de mecanismo para convertir la energía ambiental para producir la organización superior del sistema. Pero ésta ley, en la Termodinámica Clásica (Carnot, 1824; Rankine, 1859 & Clausius, 1864), con sus modelos Macroscópico, Microscópico o de Sustancia, sólo es aplicable estrictamente a SISTEMAS CERRADOS, NO a los Seres Vivos que somos SISTEMAS ABIERTOS A LA MATERIA Y LA ENERGÍA, por lo que este “argumento” ideado por Morris (1972, 1974), NO tiene NINGUNA validez científica. Sin embargo, según Nasif Nahle Sabag (1999), Dorion Sagan (2006) y otros, desde el punto de vista de la física, la principal característica de la Vida es que no está en equilibrio termodinámico, por lo que para definirla se aplicaría la Termodinámica del No Equilibrio, de los Procesos Irreversibles o de la Evolución (Onsager, 1931), ya que no es como la materia inerte (Sistemas Termodinámicos Inertes), es el mismo tipo de materia pero con un cierto movimiento interno, que aprovecha energía del medio y que genera unos desechos: captando energía y alimentos, a través de la respiración y la alimentación, al tiempo que se libera de desechos, para poder mantenerse en un estado fuera del equilibrio termodinámico, al que llamamos la vida. Por lo tanto, la vida es un estado de energía, cuántico-transitorio patente en un arreglo específico de la materia, que experimentan algunos sistemas termodinámicos cuasi-estables, que permite que esta capture y manipule energía del medio ambiente para adquirir un estado de mínimo equilibrio térmico, para bloquear temporalmente la Segunda Ley de la Termodinámica, y así mantener una estabilidad relativa en el número de microestados disponibles, para ayudarles a Crecer, Autorreplicarse y Evolucionar, incrementando o aumentando el número de microestados posibles y la entropía global para el Universo. Lo que les permite a éstos establecer en forma no espontánea y transitoria una serie de intervalos periódicos que demoran la dispersión o difusión espontánea de la energía a más microestados. Sí, bien la segunda ley dice (desde el punto de vista de la Termodinámica Clásica), simplificando mucho, que todo en la naturaleza tiende al desorden y a la desorganización, mientras que la vida es aparentemente tan compleja y organizada En una primera impresión sí parece que haya una contradicción, pero en realidad esta NO existe, la vida también es un fenómeno energético y sigue las mismas leyes. La característica fundamental de la vida es que está basada en un sistema de información genética, que permite a las propiedades termodinámicas de la vida existir durante mucho más tiempo de lo que debería si no tuviera la propiedad de copiar las moléculas y reproducir su forma en las siguientes generaciones. La conservación de la Organización Específica que caracteriza a la vida, representa un trabajo, que consume energía, por ejemplo cuando se ingieren alimentos, cuando se respira y se bebe, se está manteniendo el sistema termodinámico alejado del equilibrio. La vida, pues, es un proceso ligado a la capacidad de acumular reservas energéticas suficientes para el mantenimiento del orden estructural. En el mismo momento en que cesa el aporte de energía, se extingue la vida activa y el orden empieza a desmoronarse.
    Las Leyes de la Conservación de la Masa y de la Energía son la base del Análisis Cualitativo y del Análisis Cuantitativo, que sin ellas carecerían de sentido. Estas leyes, son Leyes de la Naturaleza, que se aplican a los fenómenos o reacciones corrientes de la química, sin que haya sido posible invalidarlas, y que simplemente aceptamos su validez en tanto no se observe su violación. Pero esto no es aplicable a las reacciones de Química Nuclear, puesto que el elemento pierde su intangibilidad y puede sufrir transformaciones en otro elemento, espontáneas o provocadas, pues en estas Reacciones de Transmutación intervienen energías considerables. En las Transformaciones Físicas Nucleares, la variación de masa llega a ser apreciable, pues la variación de energía también lo es; pero en las Transformaciones químicas, las variaciones de masa nunca son superiores a 1 parte en 100.000.000.

    CONCLUSIONES:
    (a).El Dios de los Monoteístas y las Leyes Físicas: sí él Dios de los Monoteísta es Eterno, significa que no sufre decaimiento de la Energía (aumento de la Entropía), que al aplicar la Tercera Ley de la Termodinámica (Nerst, 1906) podríamos concluir que es un Cristal Perfecto, sin defectos reticulares, a una temperatura Cero Absoluto, -273,15 °C (0 K), que se encontraría en Estado de Equilibrio Termodinámico y, que según Carlos Armando de Castro Payares (2006), basado en 2 Pedro 3:8, su existencia, viola la Teoría Especial de la Relatividad de Albert Einstein (1905). Además, si es un Ente Absoluto, podemos suponer que absorbe o emite la máxima cantidad de energía radiante, comportándose cómo un Cuerpo o Superficie Negra, con absorbancia =1 y poder reflexivo =0, según las Leyes de la Irradiación de Kirchoff (1862), Stefan-Boltzman (1879-1884), Wien & Prevost.
    (b).El Génesis y las Leyes Físico-Químicas: sí consideramos al Cosmos un “Sistema Cerrado”, La Creación Ex Nihilo del Universo viola la Ley de Lavoisier o de la Conservación de las Masas (1777-1785), y además, teniendo en cuenta los postulados de la Termodinámica Clásica (Carnot, 1824; Rankine, 1859 & Clausius, 1864), la Creación súbita de los Astros, las Plantas, los Animales, la del Hombre a partir del Polvo de la tierra (Gén 2,7; Ecl 12:7) y la de la Mujer a partir de la costilla de éste (Gén 2,21), violan flagrantemente la Primera Ley de la Termodinámica o Principio de la Conservación de la Energía (von Helmholtz, 1847) y la Segunda Ley de la Termodinámica, Principio de la Degradación de la Energía o del Crecimiento de la Entropía (Clausius, 1850). Sin olvidarnos de la Generación Espontánea, en la Biblia, en Jueces 14,8.

    Phosphoros

  33. 11 marzo, 2012 en 22:30

    Nemek. Debe usted de estudiar la termodinámica a fondo. El aumento de entropía que usted cita como impedimento de la evolución se aplica a los sistemas aislados.

    Los seres vivos y la biósfera somos sistemas abiertos y como tales disipamos entropía al entorno.

    Usted se equivoca, el origen de las especies por selección natural es sumamente lógica y racional. Sus deseos y su miedo a ver rota su ideología le empaña la visión y el entendimiento.

  34. desire andrea caztro reyaz
    23 octubre, 2013 en 2:57

    a pues este articulo me sirbio de mucho para mi tarea “grasias”

  1. 23 octubre, 2011 en 17:29
Los comentarios están cerrados.
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